Necesitaba un escape para ausentarme de todo los últimos acontecimientos que en mi vida habían sucedido. Quizás me encontraba en un momento en que deseaba tranquilizarme y volver a agarrar fuerzas para seguir adelante. Me puse a pensar a dónde ir o qué hacer…, entonces decidí ir a Toronto, Canadá, un lugar relativamente cerca de mi área y además que tenía una visita pendiente allá con mis parientes (las de «Puerto») Tere Perera, su esposo Mohamma Mohasseb y su hijo Kian; Gabriela Perera, su esposo Ali Reza Valyani y sus hijos Armand y Liam, y por supuesto, mi tía Hilda Paz quien había llegado de visita desde Coatzacoalcos, Veracruz meses antes… así que decidí a comprar mi boleto de inmediato.
Solicité el permiso en mi trabajo y después de eso me dispuse descansar y olvidarme de todo, así que volé por Air Canada desde el aeropuerto de Newark, NJ hacia Toronto. Ese día, mi prima Tere y mi tía Hilda irían por mí al aeropuerto para, posteriormente, irnos juntos a visitar las Cataratas del Niágara.
Le pedí pues, a un amigo, que me llevara esa madrugada al aeropuerto en mi carro. Una noche antes había yo programado con mi compañía celular, bloquear el roaming automático para evitar cargos elevados en el extranjero, pero ¿qué creen que me sucedió? al llegar al Newark Liberty International Airport, bajé tan de prisa, que me fui directamente a la máquina para hacer el check in de mi vuelo en el área de mostrador de la compañía aérea; al hacer este rápido y nada complicado procedimiento, me dirigí hacia el área de revisión donde tienes que quitarte los zapatos y cruzar por un aparato donde “alguien” ve todo tu cuerpo desnudo, ahora sí: ¡ni cómo taparse uno sus partes!
Cuando el agente de seguridad nos indicó poner todas nuestras pertenencias en unos contenedores de plástico, cuál fue mi horrible y tétrica frustración: que ¡¡¡había olvidado mi teléfono celular en mi auto!!! Casi me da el soponcio, …ni cómo devolverme…
Lo único bueno es que llevaba conmigo la tableta, pero no era igual, ni práctica para actualizar mi status en Facebook y Twitter; aún así, llevaba la cámara fotográfica, pero el celular es una maravilla para hacer todo esto al instante: ¡un segundo después de acontecido el evento! ¡Qué horror! me sentí como que me habían cortado un brazo, ja, ja, ja. 
El avión despegó sin contratiempos y pude ver nuevamente la ciudad de Nueva York desde el aire, ¡cosa más hermosa de ver: aquellos rascacielos tan importantes e imponentemente altos! -desgraciadamente no dejan usar ningún aparato electrónico durante el despegue- Así pues, transcurrió el vuelo muy tranquilo aquella mañana y después de una hora comencé a observar uno de los grandes lagos, el menos grande de todos ellos: el lago Ontario. Al final en el horizonte, ahí se veía ya la Ciudad de Toronto, con aquella torre tan alta que la hacía inconfundible y ni dudar que estaríamos aterrizando allá en 30 minutos más.
Y así fue, una vez aterrizamos en ese aeropuerto tan moderno y grande, me dirigí hacia el área de migración, donde el primer agente que me atendió me trató tan mal, que me hizo enojar; me hizo pasar a otra sala donde una mujer me recibió después de hacer una fila de 15 minutos, (todo el excelente servicio de la línea aérea, estos dos agentes de migración lo echaron a perder). Después me enteré que no sólo a mexicanos y “residentes” tratan así, también incluso a los propios Americanos amigos míos que han ido al Canadá, les han dado un recibimiento muy malo.
Yo, con pasaporte mexicano y mi “green card”, como que no le era suficiente a la mujer mal encarada que insistía una y mil veces en saber hasta de qué color eran mis calzones; hubo un momento en que mejor decidí quedarme callado y dejarla hablar, le entregué un documento que traía en mi poder y exclamó: “This is not America, this is Canada” (Esto no es EEUU, esto es Canadá)¡¡Más “mamona”!! ¡Qué ganas me dieron de darme la vuelta y devolverme a casa! ja, ja, ja, ¡Sí como no!
Cuando la mujer comenzó a preguntarme números telefónicos, direcciones e información importante, ahí me daba yo de topes en la cabeza, por haber olvidado mi celular en el carro,(¿quién recuerda estos números hoy día?). Seguido le dije que había “perdido” mi teléfono celular en Nueva York, claro que eso no le importó a la fulana. El caso es que después de 30 minutos de entrevistarme y sentirse la “mamá de Tarzán”, le dije que si me permitía sacar mi “tableta”, que podría localizar el teléfono de mi prima para que hablara con ella, el caso es que ya la tenía aburrida, yo creo que de muy mala manera cogió mi pasaporte y posteó el sello de entrada (para qué le hace a la mamada, me dio estadía por 6 meses).
Bueno, después de esta pérdida de tiempo, salí de ahí y esperé por mi prima Tere, su esposo y mi tía Hilda, quienes me recogieron a las afueras del aeropuerto para irnos a casa; simplemente pasamos al baño y cogimos carretera. Por supuesto que mi prima me había advertido que a ella le daba nervios manejar (será familia Paz) así que me cedió el volante y yo manejé con destino final en las Cataratas del Niágara. Tan buena e interesante que era la plática, (tantos años de no vernos, alrededor de 15) que me salí de la ruta, ja, ja, ja., lo que nos costó alrededor de una hora para retomar la autopista de nuevo; pero como en repetidas ocasiones les dije a Tere y a mi tía Hilda: «No importa, no llevamos prisa, ¡estamos de vacaciones!»
Llegamos por fin a Niágara Falls, y de inmediato nos instalamos y agarramos calle, caminamos hasta llegar al mirador ¡y qué vista desde ahí! justo frente a la cascada ‘americana’ (lado canadiense), la otra cascada es la famosa “horseshoe” (herradura) que es la más impresionante caída que he visto en mi vida (52 metros de altura), la fuerza que lleva esa corriente de agua. le da la importancia no sólo su belleza natural, sino también porque por ahí pasa toda el agua de los Grandes Lagos. El nombre «Niágara» es originario de una palabra iroquesa que significa «trueno de agua».
Ahí estuvimos pues, mi prima Tere Perera y mi tía Hilda Paz, dos días admirando tal belleza y disfrutando ese atractivo singular, sintiendo la inmensidad del agua y la fuerza del estruendo y los colores combinados con el fin del verano. Impresionante es también ver (no me subí por sentirme un poco mal de la gripe), el crucero “Maid of The Mist”, que imponentemente desafía la fuerza del agua justo frente a la gran catarata, esto sí que es un tour que vale la pena realizar (volveré).
Muchos son los atractivos que ofrece Ontario, sus vistas, los jardines y también la ciudad: caminar por ahí es placentero y relajante, los invito a realizar este sueño natural.
Un día más, lo dediqué a visitar la Ciudad de Toronto, por lo que le dije a mi prima que me dejara en la estación del tren; así que 30 minutos más tarde, llegaba yo a esta ciudad tan moderna como New York City, con aquellos edificios tan altos que le dan esa belleza al horizonte y al cielo. Y para sentirse en el cielo, que más que subir a la “CN Tower” (Torre Nacional de Canadá) la cuarta más alta del mundo, con una altura de 553 metros; cuenta con un observatorio ubicado a los 447 m, siendo éste el tercero más alto del mundo también. Sentir el vértigo allá arriba es simplemente inimaginable, aún más estando en el “Sky Pod” (447 metros o 147 pisos), es el mirador público más alto del mundo, aquella bola de cristal en plena torre aún más arriba del piso de vidrio (en el cual demoré más de 30 minutos para atreverme a caminar sobre él.) Como información adicional, este vidrio puede aguantar un peso de 4.137 kPa —2.929 kilogramos fuerza por metro cuadrado o 600 libras por pulgada cuadrada— más o menos, 14 grandes hipopótamos.
El elevador sube a una velocidad de 22 km/h tardando entre 58 y 61 segundos para llegar al Lookout (Plataforma de observación interior). También es palpable sentir el vértigo bajo tus pies, al ir observando a través del piso de vidrio que existe ahí: mirar cómo te alejas de la tierra y ver frente a tus ojos cómo dejas los altos edificios debajo tuyo, justo al lado de la CN Torre; es algo que me ha dejado una vez más “mareado”, ja, ja, ja.
Llegué hasta allá arriba con una sensible debilidad y un suspiro sostenido…
El ultimo día lo dediqué para estar con mis primas, mi tía (las de «Puerto») y mis sobrinos, los cuáles se burlaban de mi acento ingles tan británico, ja, ja, ja.
Las tardes de conversación en la sala de la casa de Gaby, el vinito, la
sobremesa, el cafecito,… es algo que no olvidaré. Gracias familia por recibirme e invitarme a que regrese nuevamente a Canadá.
El regreso a casa fue fabuloso, después de hacer inmigración en el aeropuerto de Toronto (allá tuve que hacer este trámite, obviamente no me la hicieron de problemas), me sentí como en casa, el agente de migración checó mi pasaporte, mi “green card” y simplemente y fríamente me dijo: “go”. Estábamos a punto de despegar, cuando el piloto nos informaba de las malas condiciones del tiempo en el área tri-estatal (NY, NJ, CT), así que nos quedamos en la pista por espacio de mas de una hora y media, cosa que ni sentí, pues aproveché para comenzar a escribir este relato y a comer algunas botanas que tan amablemente las sobrecargos de Air Canada nos ofrecieron.
Al llegar al aeropuerto de Newark, salí como “Juana por mi casa” a la calle, sin volver a pasar por inmigración.
Gracias nuevamente a Alicia Alvarado por su revisión ortográfica a esta reseña. follow her on Twitter: @Balles20
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«Escape al Canadá»
«Para Manuel»
No sé cómo piensas tú
Amigo,
que te recuerdo yo.
Grandeza de Corazón
Amigo,
así te recuerdo yo.
Abundancia de valentía
Amigo,
así te recuerdo yo.
Riqueza de Mirada
Amigo.
así te recuerdo yo.
Carnaval a tu alrededor
Amigo,
así te recuerdo yo.
Sensibilidad y fraternidad
Amigo,
así te recuerdo yo.
No sé cómo piensas tú
Amigo,
que te recuerdo yo.
Lo que sí yo sé
Amigo,
Felicidad en mi Corazón encontré.
Exquisitez y madurez
Amigo,
valoré en ti
Amigo,
así te recuerdo yo.
Isis Guerra Puerta
«Margarita, esta linda la Mar»
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.
Éste era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,
un kiosco de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.
Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.
Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.
Y el rey dijo: “¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?”
La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
“Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad.”
Y el rey clama: “¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar.”
Y dice ella: “No hubo intento;
yo me fui no sé por qué;
por las olas y en el viento
fui a la estrella y la corté.”
Y el papá dice enojado:
“Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver.”
La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: “En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí.”
Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.
La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento. (Rubén Darío).

La última foto de mamá en el rancho.
Horas en angustia nos mantuvo mi mamá, sin saber a ciencia cierta su futuro en cuanto a su salud, después del accidente que sufrieran ella y mi papá el Lunes 1 de Julio 2013.
He leído este poema en forma de cuento que les he regalado a todos ustedes, pues me pareció muy bello cuando mi prima Geña Álvarez De La Cruz lo expresó en un corto chat que sostuve con ella: “Margarita está linda la mar”…
Quisiera volver el tiempo… ¡no puedo!
No puedo volver el tiempo, pero si puedo sacar los recuerdos aquellos que conservo vivos de ti… te pienso y te extraño, te veo en mis memorias… justo en aquellos momentos más sublimes y sensibles que de ti recuerdo.
Quizás el momento mas difícil de mi vida, al cual ya iba preparado… tantas horas de vuelo, despegar y aterrizar tantas veces me dieron el valor de enfrentar lo que vería y a lo que iba… a aquel encuentro al final de una larga vida… el final.
Ahí estaba yo frente a tu lecho de muerte, en aquel lugar donde agonizabas, hasta donde tú guerrera mujer, esperaste mi presencia… ahí te encontré Margarita: luchando, esperándome para escuchar mi voz, aquella que te decía:» Ve con Dios mamá, ve y sigue la luz de Dios, deja de sufrir y ve junto a Él»… aquel momento donde yo trataba de calentar y acariciaba tu fría mano en la cual tú no me sentías… o no lo sé…, nunca lo supe, pero de algo sí estaba seguro: es que me oías… escuchabas donde me despedía de ti y no quería que las lágrimas que derramaba cayeran sobre tu inerte cuerpo, no quería que te las llevaras… fue una triste despedida pero hoy me siento en paz, esa paz que tú me demostraste esa noche, en esos últimos momentos de tu vida, cuando tu alma se desprendía y despedía y emprendía el viaje al cielo…
Hoy puedo dar gracias a Dios por haberme permitido llegar hasta ti, y verte aún en un suspiro de vida y decirte: «Adiós mamá, ve con Dios… tu sufrimiento me marcó mamá…, descansa en paz mamá, descansa ya.
Ahora quiero compartirles los siguientes acrósticos escritos por mi papá: Miguel Ángel De La Cruz Gracián.
Muy difícil será para mí
Acumular recuerdo tras recuerdo,
Rato tras rato se acumulan.
Gota tras gota, como frenesí en aumento.
¿Adonde voy con el correr del tiempo?.
Rumbo al olvido… pero no te olvido.
Inmaculado queda tu recuerdo.
Todo momento, lento, quieto, tenso.
¿Acaso mora en mí tu espíritu?.
Me duele el corazón,
A cada rato,
Rezo por ti,
Gime de dolor mi pecho.
Aquí me tienes mujer,
Rogando a Dios,
Inmensamente triste,
Tu ausencia,
Acompaña ya mi vida.
Muy a menudo me decías, ¿me quieres?
Acaso no lo notas mujer…,
Respondo muy quedito a tu oído…¡nó!.
Graciosamente tu decías…yo,¡sí!,
¡Ah qué maravilloso!…yo…,
Respondía; yo también
Íbamos caminando por la vida,
Tu diciendo que sí y yo que no.
Así pasaron…¡tantos años!.
Milla tiene la gardenia,
Aquella de dos, que yo corté,
Rico aroma perfumó tu sien,
Gratos momentos quedan en mi mente,
Al pensar ahora, al pasar el tiempo
Recordando, solitario y triste…
Inmensamente triste,
Te mando un rezo…
Alabando a Dios, que es mi consuelo.
Moro en la alcoba en que vivimos juntos.
Acudo a la Biblia que en el rincón existe,
Recorro al azar sus páginas,
Grandes y chicos cartoncitos veo,
Alguno que otro de esos, leo,..:
«Recuerda que la vida se prolonga, la piel se arruga»…
Imágenes, que las páginas separan,
Todas ellas, me dicen
Aquí pasó la vista, Margarita.
Tus recuerdos son míos y los guardaré muy celosamente dentro de mi corazón, el aroma de tus gardenias me harán recordar lo que fuiste para mí, aquel aroma que aún cuando era niño me marcó, ese dulce y tierno aroma que nos hiciste percibir y que esparcías por todos los rincones de la casa del rancho; aquel dulce aroma quedó aquí y siempre lo oleré para recordar lo dulce que fuiste, el amor que derramaste sobre mi y mis hermanos y el amor incondicional que diste a papá. Aquí estamos mamá, solos, los cuatro sin ti, recordando tu hermoso nombre mamá, ese nombre que recordaremos eternamente por siempre, por siempre: MARGARITA.
“Margarita Está Linda La Mar”
Quisiera volver el tiempo… ¡No puedo!
(Este acróstico me lo regalo mi papá el dia de la publicacion de mi articulo) Aquí va, para Manolo.
Me dispuse leer tu escrito.
Acumulé muchos pañuelos,
Recogí incontables lágrimas.
Gesté en mi mente infinidad de imágenes…
«Aquella en que te daba bendiciones,
Recogidas por ti desde muy lejos».
Imagínate a papá llorando…
Todo lleno de alegría,
Así de gusto, me da tu escrito.
Sigue a papá en Facebook: https://www.facebook.com/miguel.delacruz.1042032?fref=ts
Corrección ortográfica por: Alicia Alvarado siguela en Twitter: @Balles20
«Simplemente Mujer»
No cualquier persona se autodenomina Simplemente Mujer, son muy pocas las personas mujeres que se envuelven en este término, no es un halago, es una característica muy especial. Tere Aristi es una gran amiga mía, nacida en el Distrito Federal y orgullosamente cancunense desde hace más de 19 años y donde el tiempo y al tiempo ha dedicado su admiración a una gran artista, a una gran mujer: a la desaparecida Frida Kahlo (físicamente, claro está). Pero a lo que voy, es que Tere Aristi nos ha mantenido siempre fresco en nuestras memorias este personaje artísticamente importante en México. Frida y Tere, dos mujeres trascendentes en el arte: una que pintó y cautivó; la otra que nos recuerda que ahí esta su arte para seguirla disfrutando… una mujer que no nos permitirá olvidarla, una mujer que desborda un amor muy grande y pasión por el arte… por Frida Kahlo. Desde que estaba en la escuela de turismo, Tere Aristi se empieza a interesar en la vida de FK… no por nada la hija nacida del amor con Sergio Aristi su esposo, lleva el nombre orgullosamente de Frida.
Tere Aristi guarda celosamente objetos de toda índole sobre Frida Kahlo, las obras que le impactan y son originales las sube a su blog, siempre con la autorización del autor. 
Ha visitado el Museo Frida Kahlo en la Ciudad de México por 11 veces, su ultima visita la realizó hace unos días; Tere se siente orgullosa cada vez que pisa “esa casa museo” . Una de las obras de Frida Kahlo que le gustaría conocer es: “Lo que el agua me dio” (inspiración para una canción de Florence and the machine) que se encuentra en una colección privada en Chicago, IL. y muchas otras que sólo se catalogan como: “colección privada”, seguramente de algún millonario o que la misma Madonna conservan.
Pero ahí no termina el amor que Tere Aristi le tiene a Frida Kahlo, y para llevarla a flor de piel, se ha tatuado en el pie derecho el nombre de Frida Kahlo, un trabajo muy delicado y fuera de lo grotesco que parezca… cada quien sus gustos, pero ese tattoo si me gustó, muy agradable a la vista y sé que a muchos les va a encantar. 
Solo quería dedicar un espacio a esta gran amiga, a esta gran mujer, simplemente así: simplemente mujer.
Les invito a visitar su página donde nos deleita la pupila con lo que Frida Kahlo nos heredó: obras de arte, pinturas, óleos, objetos y todo lo que una artista recolectora ha logrado reunir para crear y dar vida a un blog con su sello personal de lo que representa Frida Kahlo: http://marytere42.tumblr.com/ o síguela por Twitter como @Tere_ari
Corrección ortográfica por: Alicia Alvarado.
«Memoria Fotográfica»
Ayer miraba las fotos que mi amigo Moisés Soberano ponía en su facebook, donde detallaba las calles parisinas y todo lo que veía a su paso por ese bello lugar… me hizo retroceder en mis recuerdos a aquella París que conocí en 1997, cuando hice lo mismo junto a mi gran amigo Boudewyn Norbruis.
No recuerdo exactamente, pero llegamos a París por carretera, procedente de Amsterdam y decidimos dejar el carro en un parqueo en el aeropuerto internacional Charles de Gaulle (CDG) -era mucho más barato estacionarlo ahí que introducirlo a la ciudad-, de esta forma nos trasladamos en un bus que nos dejó en pleno centro de aquella fantástica ciudad desbordante de historia y cultura; hacia donde quieras mirar, todo es arte, escultura, arquitectura y belleza absoluta.
Mi amigo Moisés (continuando con el relato fotográfico), nos mostraba una réplica de la antorcha de la Estatua de la Libertad que se encuentra muy cerca de donde desafortunadamente perdiera la vida la princesa Diana de Gales, justo enPont d l’Alma el 31 de Agosto de 1997. 
No recuerdo exactamente, pero una mañana que yo surgía de una de las estaciones del metro parisino, salí precisamente en ese punto, donde se observa La Tour Eiffel con aquella belleza sin igual, justo al lado del río Sena.
La “antorcha” esa mañana estaba llena de ofrendas, miles de flores y fotografías de la desaparecida princesa, la gente giraba alrededor para leer las miles de cartas que le dejaban en aquel improvisado mausoleo (las mismas manifestaciones que vimos en la TV en el Palacio de Buckingham en Londres); tenía exactamente 30 días que Diana de Gales perdiera la vida en aquel fatídico accidente; la antorcha en su plataforma estaba cubierta de flores de todos colores, la gente en silencio lloraba y recordaban a la princesa; otros como yo, recorríamos hacia la entrada al túnel de aquel puente donde Dodi Al Fayed y Lady Di cruzaran a toda velocidad seguidos por el paparazzi.
Un suspiro más y me quedé reproduciendo en mi mente aquella melodía que Elton John le dedicara a su entrañable amiga Diana… “Candle in the wind”, así mismo el viento atravesó mi alma.
Continuamos nuestro recorrido cruzando hacia el encuentro con la emblemática Tour Eiffel donde no subir hasta la punta es como no haber estado en París. La vista desde allá arriba, pues se las dejo a la imaginación y para los que ya tuvieron esa oportunidad, pues hay que sacarla de la memoria fotográfica que nos imprimió.
Por la tarde caminamos hacia Le Arc de Triomphe, imponente en todo su esplendor… salir de la estación del metro de París y tenerlo ahí mismo frente a mí…, sin dejar de caminar todoChams Elysess hasta llegar a Place de la Concorde admirando las tiendas de lujo, sentarse a las afueras de un caffe disfrutando ver a la gente pasar, una copita de champán y gozar ese momento que queda en la memoria fotográfica para siempre;El Lido y Moulin Rouge hasta llegar al famosísimo Louvre para ver aquella enigmática sonrisa de la Mona Lisa.
El arte gótico lo dejamos en último lugar para admirar La Catedral de Notre Dame… fue algo que me dejó con la quijada en el piso… por cierto, está festejando 850 años de Historia, Arte y Espiritualidad en el corazón de París.
Y bueno, una caminata por el bello París, andar sus callejones y subir y bajar sus famosísimas escaleras de La Basilique du Sacre Coeur de Montmartre, recorrer los callejones adyacentes, es para llevarlos en la “Memoria Fotográfica».
Hay tanto que ver en París, hay tanto que fotografiar en él, que tendrías que volver y volver… yo por mi parte, voy a volver en mi tercera visita a esta enigmática urbe llena de Arte, Cultura e Historia, para volverlas a guardar en la imaginación y en mi “memoria fotográfica”Como siempre dejare en mi memoria la ayuda en la corrección ortográfica de mi amiga Alicia Alvarado, para el siguiente relato nos iremos por ahí a caminar y gozar juntos un sin igual recorrido.
«Quiero volver…»
“Quiero volver a sentir el fuego de tu sol ardiente por última vez…” Así dice la canción, aquella que me recuerda que mi tierra es Tabasco y allá me espera con las puertas abiertas en el Edén…
Quiero volver al rancho de papá donde crecí, donde la inocencia era absoluta, donde mi niñez jugó aquellos juegos sanos que existían antes, aquella gente que hoy ya creció, aquella tierra verde y calurosa muy especial de mi tierra…
Quiero volver, a introducirme en las cristalinas aguas del Puxcatán, donde mi papá se bañaba y disfrutaba conmigo y mis hermanos, donde la tranquilidad de ver caer el sol hacía un lugar sin igual…
Quiero volver a sentir aquellas tardes de ventolera, quiero volver a sentir esas noches obscuras cuando sólo el rayo iluminaba las tinieblas en la habitación, quiero volver a sentir a mamá acudir a nuestra habitación y abrazarnos fuertemente para disimular el estruendo de los rayos en la noche…
Quiero volver… quiero volver a sentir escurrir el sudor por mi frente ante el clima caliente de mi tierra… quiero volver a oler el campo, al caer las primeras gotas de lluvia de mayo…
Quiero volver a cruzar el Puxcatán en cayuco, sintiendo su olor a agua “crecida”, sintiendo su ritmo al cantar y golpear la fuerte corriente la punta de la embarcación…
Quiero escuchar aquella suave melodía que la lluvia hace al caer al contacto con el río… escuchar la corriente que arrastra la melodía río abajo…
Quiero volver a levantarme en la madrugada junto a papá para observar la luna y las estrellas en el firmamento, escuchar los grillos cantar en la quietud de la suave brisa y húmeda noche…
Quiero volver a poner atención a la explicación de papá de lo que aquellas noches veíamos en el infinito obscuro en el rancho…
Quiero volver a mi niñez, aquella que deje allá en el Edén… quiero volver a sentir la inocencia de mi niñez, quiero volver a tener mi familia junto a mi, quiero volver y el tiempo retroceder…
Simplemente “Quiero Volver…”
Gracias como siempre a Alicia Alvarado por su corrección ortográfica.
«Dos Visitas»
La semana pasada, por medio del Facebook, mi amigo y pintor René García, me invitaba a asistir a una galería de arte en el corazón de Harlem, en la ciudad de Nueva York. La razón era nada menos, que yo admirara una de sus pinturas que sería expuesta desde el “Mom-Show” grand opening…
Para la misma fecha, mi querida amiga Silvia Gutiérrez, me anunciaba su visita a la ciudad de los rascacielos; era ese mismo día su llegada… ¡no podría hacerme pedazos para estar al mismo tiempo en los dos lugares!… entonces tuve que repartir mis dos visitas.
El domingo, Silvia aterrizaba en el aeropuerto JFK procedente de Cancún, México. Aunque nos habíamos visto en mi reciente visita a mi país, yo iba en el tren hacia Manhattan con la misma emoción que ella, estando siempre latente el cariño que cultivamos desde el primer momento de comenzar nuestra relación.
Ese mismo día, en la Galería de arte, todo estaba listo para la exhibición en el “Mom Show”: una presentación de pinturas de diversos artistas, dedicada a las “madres”. Aquí en EEUU, el día de la madre se celebra el segundo domingo de Mayo.
Como era de esperarse, me quedé con Silvia esa tarde de domingo, para llevarla de compras y divertirnos un rato como ella se merecía; dejé para el día siguiente, Lunes, la visita a la galería de arte, sin dejar de “espiar” entre ratos por medio de mi celular, el desarrollo de la presentación: el “grand opening” de la exposición. Así pues, monitoreé las dos cosas a la vez, mientras Silvia y yo posábamos para la lente en el Lincoln Center y Opera House de NYC…
A la mañana siguiente, Silvia se iba a trabajar, razón por la cual había viajado a Nueva York, y yo, muy temprano, me sumergía en las entrañas del Subway, para dirigirme hasta Harlem, donde estaba la galería de arte. Llegué a ese lugar desconocido para mí (no había estado antes ahí) y caminé al salir del “metro”, para dirigirme al encuentro con la obra de mi amigo el pintor.
Al llegar hasta el número indicado, dudé, -algo me pareció «raro», pero bueno, no es extraño, aquí en Nueva York , uno ve cada cosa que es para asombrarse, pero justo por esa razón, esta ciudad es única e incomparable-.
Al pararme frente a la puerta de la galería, me pregunté: ¿Será aquí como dice la información?» Miré hacia todos los lados, observé el edificio de arriba a abajo, retrocedí un par de metros y me volví a hacer la misma pregunta…, ¿Dónde está la galería de arte?
El “arte” estaba adentro…, caminé media cuadra y llamé por teléfono… allí me contestó el dueño y organizador de la exhibición, entonces le manifesté: «Disculpe, vengo a ver la exposición, pero no sé dónde es la entrada», a lo que me respondió: » La galería se abre a las 10:00 a.m.» (eran las 9 de la mañana) -¡Oops! creo que llegué demasiado temprano…
Pero el hombre me cuestionó: «¿En dónde está usted? Y le respondí: «Bueno, aquí afuera, a decir verdad…» -Deje le abro la puerta- . «…Pero usted me dijo que la galería se abre a las…» -No, no es problema ¿Dónde está usted? Ya llego… (me había alejado escasa media cuadra del lugar) Entonces le dije: «Aguarde, estaré ahí en un minuto» … y salí corriendo…
…Ahí estaba él aguardándome y me exclamó: -¿Es usted la persona que acaba de llamar? -¡Si!- respondí. -¡Pase!, la galería está abierta para los amantes del arte-, contestó.
Antes de entrar le dije: «Vengo bajo una invitación especial: exclusivamente a ver un cuadro de un amigo de mi pueblo, en el municipio de Macuspana, en Tabasco, México, se llama René García». (En ese momento atravesamos la puerta) y exclamó: «¡Claro, René!, una persona sin igual; él combina sensibilidad impresionante al pintar…». Mientras caminábamos directamente hacia el cuadro, me preguntó: «¿es usted pintor?» – ¡No, soy escritor! -respondí- … «¡Vaya! Pues mire: ¡aquí lo tiene…! 
Lo que vi ahí fue una pintura que me cautivó, la misma cara y las mismas facciones de tan singular mujer: Frida Kahlo; miré fijamente y me gustó, (técnica en acrílico sobre papel fabrano, en formato de 30 cm x 50 cm). El hombre comenzó a hablarme maravillas de René, de su sensibilidad y su arte.
Esta pintura fue hecha especialmente y en exclusiva para ser expuesta en el “Mom-Show” en NYC, ya que es la admiración hacia Frida por parte de René García y cómo él la visualiza por el sufrimiento en vida que Frida plasma en su obra, además de su belleza mística… una ‘fashion’ en su época.
Después de un rato, me explicó sobre las dos pinturas exhibidas justo al lado de la de René y me hizo una pequeña introducción sobre el tema “Mom Show” -Soy un pintor Americano y poco después que mi mamá murió en el 2010, comencé el “Mom Show” como un tributo a ella y a todas las mamás- . Al mirar y hacer un movimiento panorámico constaté el motivo de la exposición sobre “las madres”. 
Entonces me dijo: «Ahora pasaremos a las otras pinturas para que las admires y te detalle cada una de ellas, las cuales tienen un valor como la de “Frida y René».
«Pero antes, tienes que posar con el ramo de rosas que le trajiste… ¿a Frida o a René?» me preguntó… -reímos-. «Bueno, a decir verdad – le contesté-, las flores son para René ya que le prometí venir hasta acá para admirar su cuadro».
Me tomó varias fotos con su celular y luego le pedí que hiciera lo mismo con el mío. Mientras lo hacía, me comentaba: «¡Qué tonto soy! ayer que fue la inauguración, debí haber hecho lo mismo con todos los asistentes, para que se tomaran fotos con las flores que trajeron como regalo a los exponentes…» 
Después de recorrer la galería junto a él, nos sentamos para seguir platicando sobre la exposición, solamente él y yo estábamos ahí dentro, de pronto me dijo: «este último cuadro es mío, yo lo pinté», -era una pintura de él- «¡Vaya, qué bien!» -le respondí-. Me describió su arte y de pronto, lo estaba yo entrevistando sin darme cuenta, ja, ja, ja… comencé a preguntarle qué tipo de pintura había utilizado y poco después, -me llamó mucho la atención- el material en el cual había plasmado su arte, -era un pedazo de triplay o madera muy rústico y me contó la historia, me dijo: «Ese pedazo de madera lo encontré en un rincón, en casa de mamá, y esa tarde lo tomé y comencé a pintarme sobre de él, …tú sabes…, el arte de repente llega en forma de inspiración y no hay que dejarlo escapar, hay que aprovechar ese momento para plasmar tu sentir”
Justo en ese momento, me dijo: «Por cierto, no nos hemos presentado, yo soy John Kuchera…
“The 2013 NYC Mom Show! An Exhibit of fine art as a tribute to Moms everywhere”
Después de la entrevista tipo charla, John me hizo firmar el libro de visitas y dejar mis datos (al día siguiente ya estaba yo en su Facebook, que por cierto, me encantó el detalle); así, de esa forma, pude subir la foto que él me tomó con el ramo de flores posando frente a “Frida” y enorgulleciéndome de ser amigo de mi paisano René García.
Al salir de la galería, me vine caminando desde el Harlem por todo Central Park, admirando la primavera en su máxima expresión, reviviendo lugares que había visitado antes como el “mosaico” dedicado al desaparecido John Lennon. Por la tarde, esperé a mi amiga Silvia en el lobby de su hotel, junto a una copa de vino tinto y metido en el internet en mi tableta… en cuanto llegó, salimos a caminar y a cenar juntos. bajo una excelente atmósfera llena de bellos recuerdos y anécdotas inolvidables de nuestras vidas en Cancún; sin lugar a dudas, una extraordinaria velada y un acervo cultural con mis “Dos Visitas.”
«Porque la pasión que siento al tener el color entre mis dedos es tan grande, no puedo negar en compartirla» René Garcia.
Agradezco enormemente a mi amiga correctora de ortografía y sintaxis Alicia Alvarado, sin ella no podría dar la cara.
«10 de Mayo»
Hoy 10 de Mayo quiero dar las gracias que aún tengo viva a mi mamá, que Dios me permitió verla en mi reciente visita a México, te quiero mucho mamá y siempre pido por ti para que te conserves con mucha salud y tu mente no borre mi nombre. ¡Felíz Día de las Madres!
«Mi Viaje a México»
Un mes en México he pasado, un mes que se ha ido muy rápido después de haber vuelto a mi tierra. Doce años se dice fácil, pero vivirlos y verlos pasar fuera de mi tierra, es diferente.
Llegado el tan ansiado día de mi viaje, lo único que yo quería era volar hacia México, así que partí hacia el aeropuerto JFK un día antes (horas, muchas horas antes). La travesía desde que salí de casa en NJ y llegar al JFK fue larga (tren y shuttle); ahí estuve más horas, mientras abordaba mi vuelo con destino a Cancún. Las tres horas de vuelo se hicieron ¡eternas! Dormí casi todo el vuelo y minutos antes del aterrizaje, desperté y estuve atento para admirar mi tierra Azteca, mi gran Caribe… hasta que el avión se detuvo completamente… entonces salí por la puerta principal y puse atención al sonido, a los olores del Caribe y a la sencillez de su gente. Así crucé migración como mexicano que soy, sin novedad ni contratiempos… y ahí estaba Áurea Trujillo esperando por mí.
Nos fuimos derechito hacia su casa, me cambié rapidito (dejé todo el atuendo de abrigos que traía encima pues había salido con 6°C bajo cero) y me puse un short y una camiseta (aunque difícil de creer, me puse un «short» y una camiseta) y acudí al llamado de Cristina Chávez quien había estado marcando al teléfono de Áurea miles de veces. Cristina me esperaba en la playa «El Mirador» en la zona hotelera de Cancún. Llegué en bus y corrí y bajé las escaleras… pude sentir la suave y tibia arena blanca en mis pies y busqué desmesuradamente a Cristina, quien me esperaba junto a su esposo Oscar Mercatelli, en un camastro bajo el intenso sol dorado caribeño.
¡Cris-ti-na…!, ¡Cris-ti-na…!, ¡Cris-ti-na…! (corría yo saltando -imagínatelo en cámara lenta, como aquella telenovela mexicana «Viviana»- ¡ja, ja, ja…!) hasta que nos vimos y nos abrazamos después de más de 14 años…
No paramos de hablar, por cierto, ahí me presentó al simpático Oscar, su esposo, quien -al parecer- ya me conocía de años atrás, pues Cristina nunca cesó de hablar de mi durante todos estos años. Oscar, con aquel acento castellano-italianizado-ayucatecado (ma’re linda, ha) ja, ja, ja… (Primera vez en mi vida que escucho a un italiano hablar el español todo «aporreado», así como hablan en YucataM, -sin ofender-).
Empezaron los festejos y las reuniones. Esa noche me reuní con Silvia Gutiérrez y «la madamma» de su madre, y comencé pues, a comer deliciosos platillos de la región: ¡comida yucateca! Posteriormente me reuní con Aurea, Cristina, Oscar y otras amigas para cenar (¿más?). Ahí le agradecí a Cristina Chávez el haber viajado desde Mérida sólo para verme un día, por lo tanto, le prometí (no estaba en el itinerario) que pasaría un día a Yucatán, antes de emprender camino hacia Villahermosa, para visitarla, conocer a su mamá y recorrer la hermosa y blanca Mérida.
Al día siguiente, la gran fiesta de bienvenida que me organizaron Tere Aristi, Karla Góngora y Medardo Vega en su casa, donde lograron reunir a más de 20 personas, todos ellos ex-compañeros de trabajo del Meliá Cancún, entre ellos: Lily Mauri, Michelle Benavides, Raúl Orozco, Tere Carrera, Angélica González, Sergio Aristi, Roberto y Susana Amaro, Maricarmen López y esposo, Alfonso González y Nashely Perales y muchos, muchos más que tuvimos la oportunidad de vernos después de 15 años; fue sin duda, una noche de re-encuentros y emociones inolvidables.
Al día siguiente, me fui a Playa del Carmen para verme con quien fuera la última persona de «mi familia» en despedirme hace más de 12 años en la Ciudad de México y el primero a quien vería después de 12 años, en mi regreso a mi País: Rafael Gómez, te considero de mi familia y te agradezco las atenciones.
Dos días en Playa del Carmen junto a mi guía Rafael, fueron simplemente muy divertidos. Increíble la noche en «Coco Bongo» -the best night club ever!- y Puerto Morelos no se quedó atrás, maravillosa playa con esos ¡colores turquesas de mi Caribe mexicano! junto a Lucca su perro de Bafi.
Un par de días más en Cancún en casa de mi amiga Áurea, simplemente acogedor, desayuno y comida en familia… eso no tiene precio. De ahí partí a Mérida para encontrarme nuevamente con aquella «Viviana» que corrió a mis brazos en la arena en días pasados… ja,ja,ja.
El recorrido por Mérida de noche… espectacular, y al día siguiente, martes de carnaval por el centro histórico de la Ciudad de la blanca Mérida, escuchando toda la algarabía de su gente, impregnándome de los olores y sabores de sus restaurantes… es algo que aún percibo. -Por cierto, mientras caminaba por el centro de Mérida, los vendedores me hablaban en Inglés-, ja, ja, ja (¿qué no vieron el nopalote pintado en la frente?) Más tarde nos dirigimos hacia Progreso, una playa sin igual, un restaurante a la orilla de la playa y sentados bajo los tenues rayos del sol, en esa palapa comiendo «botanas» diversas y abundantes y bebiendo cerveza mexicana junto a ese par de personas tan bellissimas (acento italiano) Oscar y Cristina. También pudimos disfrutar de su carnaval (pobre, rústico y tercermundista) pero lleno de esencia pueblerina.
La llegada a Villahermosa fue como lo esperaba, mi mamá yacía sentada en el sillón de su sala y sólo alcancé a escuchar: «Ahí llegó Manolo».
Estaba tranquila y serena, habían pasado más de 12 años sin vernos; la miré con los «años» de encima pero con su misma mirada y podía leer sus pensamientos, estaba alegre de tenerme en casa. A partir de ese momento, traté de no dejarla sola, traté de permanecer el tiempo suficiente junto a ella; los años habían pasado y muchas cosas eran diferentes: ella caminaba más lento, ya no era la Margarita que había dejado atrás; todos habíamos envejecido, mi mamá ya no se hacía cargo de la casa y mucho menos de la cocina, era una persona a la que había que hacerle casi todo.
Esa misma mañana fui a visitar a la mamá de mi gran amigo y hermano Zaragoza Garrido (QEPD), le tuve que pedir a Doña Olga que se calmara, por lo alterada que se puso al verme físicamente y nuevamente ahí en su casa (la última vez que nos vimos, fue en esa misma sala, cuando aún Zaragoza vivía)…
Así transcurrieron los días, las invitaciones al por mayor, hubo un momento en que me fue necesario agendar los compromisos para no quedar mal con nadie. Con Soraya Narváez «mi novia eterna», salí a tomar un café, recuerdo que sólo me decía: «-Eres malo Nelo-« ja, ja, ja.
En Macuspana asistí al cumpleaños número 82 de mi tío Ricardo Paz, un evento en el que logré ver a muchos familiares. Esa noche conocí físicamente mi amigo del twitter René García (Pintor) que por cierto, anduvimos en su camioneta rolando como se dice y se acostumbre por allá, bebiendo vino por todo el pueblo.
En casa de mi prima Conchita me hicieron una bienvenida a la que solamente asistió gente selecta (no cualquiera fue requerido, ¿verdad Silvia Alipi?) ja, ja, ja. No vayas donde no te invitan. En esta reunión estábamos los del “Grupo de los 9”, solamente Marcela Correa, Delia Paulina Lastra, Jose Alberto Alipi, Miguel e Iliana de la Cruz, los anfitriones Conchita Alipi y Pepe García, Tere Alipi y yo, por supuesto, (el noveno fue el mandamiento).
Los encuentros con bellezas y ex-embajadoras fueron muy placenteros. El primero de ellos fue con Leticia Martínez, ex-flor más bella de Jalpa, la primera, la única (no reconozco otra) ja, ja, ja… en un restaurante de la ciudad, donde gozamos, reímos y comimos como chanchos; yo riéndome de las manitas de mi querida ex-flor marchita… le sugería que tenía que ser concertista de piano, por sus «largos dedos»… pobre; ¡le decía yo que me iba a mochar medio falange para tener los dedos igual de cortos como ella, ja, ja, ja…!
Vino la reunión familiar que me organizaron mis tíos Emilio Paz y Julieta Gutierrez, con Teresita y Gabriel Paz, a quienes la verdad, les agradezco por reunir a muchos familiares, otro tanto de ellos a quienes no había visto en años, salvo a los pudientes que habían ido a la Ciudad de Nueva York y en donde nos pudimos ver. Tía Julieta, ese POZOLE estaba de lo más delicioso.
Una ex-embajadora más, la del Municipio del «Centro» Marissa Lastra, no solamente hermosa por fuera, sino por dentro, su sencillez, su carisma y sus expresiones me dejaron riéndome todo el camino a casa: «¿Coca-cola?» ¡Ay misho! (expresión muy particular de Marissa y tabasqueñas). Marissa, cómo me hiciste reír recordando los años dorados y tu forma de hablar tan serena y siempre toda una dama, elegante y sencilla.
Mientras tanto, la agenda se llenaba de compromisos. Todos los días despertaba, o más bien, me despertaba mi mamá con su insistencia de que bajara a desayunar con ellos; le dediqué mucho tiempo y le brindé tranquilidad al estar con ella; la llevé al parque a caminar, para sacarla del encierro de cuatro paredes, aunque todo el camino hacia el parquecito se me quejó. La llevé y la senté bajo la sombra enorme de un árbol, ahí nos quedamos sentados platicando y disfrutando del calorcito de mi tierra…
Me vi obligado a salir a los municipios, me reuní nuevamente con la flor marchita Leticia Martínez y por primera vez en años, con Deisy Coronel. Desayunamos comida típica «de la que no engorda…», en casa de los papás de Leticia; qué risas por las anécdotas que nos contó su mamá al recordarnos aquella elección de la Flor más Bella, la cual por su belleza fresca y carismática había ganado su hija, la más bella del pueblo y a la que Doña Julieta Campos (esposa del Gobernador de Tabasco en aquél entonces), le había acariciado el mentón cuando Leticia la sorprendió con su exótica belleza jalpaneca exclamándole: «Tú vas a ganar la Flor», ja, ja, ja…! Por cierto Leticia, ¿qué hiciste esa «flor de oro»? ¿No será que la empeñaste?
Pasamos por mi amiguísima Lupita Valenzuela, una vez que la habían dejado salir del culto religioso (era domingo), y junto con ella nos fuimos a comer «ancá» Bibiana Sánchez (no está mal escrito, así la asentaron en el acta de nacimiento, Bibiana con «B»). La otra Viviana es la que salta sobre la arena en la playa… ja, ja. ja.
Comimos como glotones, las butifarras de Jalpa no podían faltar, los tacos y la barbacoa de borrego que Bibiana había hecho, -se había pasado toda la mañana cocinándola- ¡Sí puej, cómo no! (expresión muy tabasqueña) -la había comprado en el mercado-.
Un día me fui a Macuspana para visitar a mis padrinos y tíos Luis y Violeta, ¡qué mañana tan agradable!, verlos juntos y muy bien después del paso de tantos años. También a mis tías Lena y Amada, como siempre, muy platicadoras. Con mis primas, las hijas de mi tío Homero y Norma: María Asunción, Deisy y uno de sus yernos, Ezequiel Chinas y la retahíla de chilpayates, nos fuimos a encaramar al Cerro del Tortuguero; anduvimos por las faldas del mismo y visitando la Poza Encantada y el lugar exacto donde fue hallada la «Estela Maya 6 del Tortuguero». Un guía de la región, don David González nos llevó hasta ese lugar, contándonos las historias, leyendas y mitos de objetos voladores, de objetos y monolitos arqueológicos que han sido encontrados en el cerro y que los lugareños venden al mejor postor. Visitamos el “Museo Improvisado”(así dice afuera) pero lo que encontramos fue un «pocona’o» de mosquitos, polvo y calor en esa obscuridad, sin luz eléctrica en esa «bodega», donde no pudimos apreciar más que ofrendas que los visitantes dejan -como «basura», ja, ja, ja-.
La vista desde las colinas frente al Tortuguero es espectacular, la sensación de estar ahí arriba y retrocediendo el tiempo y ubicándome hasta esa época de los Mayas, es indescriptible.
Por la tarde, al regreso del Tortuguero, Norma nos invitó a comer a todos, (incluyendo a Emiliana, quien no nos acompañó en la expedición), pero fue un gran gusto verlos. Gracias por todas sus atenciones, primas y sobrinos Ezequielito y Diego (este último con dotes actorales), Fausto e Itzel y el pequeño Luis Emilio.
Una tarde, mi hermano Migo (como le dice de cariño mi mamá) e Iliana su esposa, nos invitaron a comer unas carnes asadas en su casa, allá en Ciudad Pemex. Fuimos Conchita y Pp, Tere, Yeyis y hasta Ana Silvia León, a pasar una tarde muy agradable, nos atendieron súper bien y nos dieron de beber vinos y licores de los “caaaaros”; gracias a los anfitriones que en verdad se lucieron con esa velada. Marcela, Ana Silvia y yo nos quedamos a dormir, gracias a mis sobrinas Iliana y Marissa que nos dejaron una de sus habitaciones a este » trío de tr3s».
En el rancho de papá disfruté también un par de noches y dos días en casa de mi hermano Simón y su esposa Claudia, junto a mis sobrinas Ana Karen y Karla Isabel. Dormir en aquella casa donde crecí, donde mi niñez gocé, escuchando los ruidos nocturnos en la obscuridad de la noche y despertar con los ‘gallos’ muy temprano, eso no tiene precio, ¡qué agradables momentos volver a sentir aquello que dejé de vivir por tanto tiempo!
Una noche de esas, me junté con un grupo de bellas mujeres, todas ellas ex-compañeras del C.U.T. “Centro Universitario de Tabasco” generación 1983. Una por una fueron llegando al lugar para disfrutar de nuestro encuentro, después de más de 30 años de no vernos; alguna que otra, escasos meses antes habíamos contraído comunicación por alguna de las redes actuales; de ahí en fuera, 30 años sin ver a muchas, fue algo muy emocionante y hermoso de recuperar. Blanca Alvarado fue la encargada de juntarnos a todos y por nombrar a algunas, entre ellas la ex-flor marchita, pero no menos bella Leticia Martínez, Alicia Alvarado (ya conocida en mi blog por ser una de mis colaboradoras en la ortografía y sintaxis). Mi hermosísimo amor preparatoriano Tere Santiago y la simpática y revoltosa de la “desgra”, mi queridísima amiga Deisy Coronel, quien se dedicó solamente a recordar los apodos que me pusiera años atrás.
Mucho gusto me dio ver también a Paty Oramas, Adriana Manzanilla, Nira Falcón, Cecilia Castro, Nelly Diego y Giselle García hermosas y hermosos momentos tuvimos al jugar y recordar el pasado, a los que ya se fueron, pero que estuvieron con nosotros esa noche recordándolos; al posar para la lente, justo en la misma posición de “aquellas fotos que nos hicimos juntos hace tantos años”. Querido Zaragoza Garrido (q.e.p.d.) gracias por estar ahí.
Muy agradecido con Ely Álvarez y su esposo (a quienes no conocía físicamente, sólo por la red social de Twitter), ellos me invitaron a cenar carnes asadas en su casa en Macuspana y lograron juntar a Susana Álvarez y su esposo Abraham a quienes hice mis amigos por la misma red y que tuve la oportunidad de conocerlos en la Ciudad de Nueva York, cuando viajaron en vacaciones; fue un re-encuentro interesante, vernos todos ahí junto a René García (pintor) y a Moisés Soberano (Fotografía de autor).
Así pues, pude estar mucho tiempo con todos aquellos que querían verme, como sucedió con Norma Espinoza y su esposo Enrique a quienes les agradezco haberse tomado un par de minutos para saludarme antes de entrar al restaurante donde cenaria la última noche en Villahermosa; sobre todo con la más importante en este viaje que fue mi mamá, a ella a quien me dio mucho gusto verla después de tantos años; la misma ya no era, la vi cansada y caminando muy lento, su rostro triste y su mirada perdida en el horizonte; quise adivinar sus pensamientos pero sólo ella los guarda celosamente, no los comparte, no los comenta y bueno, habría que respetarla y así lo hice, el tiempo que estuve con ella lo disfruté y se lo regalé. ¡Qué daría yo por volverla a tener a mi lado más tiempo! Pero en fin, la vida tiene qué continuar y cada quien tiene que seguir luchando por sí sólo.
En mi viaje a México vi un país donde se maquilla y se oculta la violencia, donde da miedo salir a la calle sobre todo a altas horas de la noche, aún así me arriesgué; anduve caminando por todos los lados, disfrutando de mi ciudad, aquella ciudad que yo dejé hace tanto tiempo, cuando pensé que algún día iba a cambiar… y no cambió Mi país sigue corrompido y violado por sus gobernantes que no han tenido las agallas para sacarlo a flote de la pobreza y la delincuencia, el narcotráfico y la violencia. México es y ha sido pisoteado sexenio tras sexenio, donde los mexicanos originales vemos cómo los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres, ¡Pobre de mi México!
El penúltimo día mi tía Dubby me hizo una comida deliciosa (no se donde supo que me gustaba mucho) pero me hizo «jigote», comimos todos en su casa junto a mis primos Luz Maria, Carlos Alberto, Cristina y mis tíos Oscar y Heberto, gracias tía por tus suculentos manjares.
Papá, muy agradecido contigo por tantas horas -cortas- que pudimos convivir, la última noche la goce mucho y sobre todo la despedida con ustedes, ahora si mi mamá me pudo dar la bendición que hace 12 años no pude recibir, pero con la misma esencia, ya sabes papá que soy un libro abierto para ti, cuando quieras y me necesites estoy aquí y mil gracias también por aconsejarme y hacerme sentir bien en tu casa, mi casa.
Nos vemos pronto, ¡se los prometo!
Mi despedida no pudo ser tan espectacular como esta; El Popocatépetl en plena erupción visto desde el vuelo antes de aterrizar en Ciudad de México en mi última parada antes de abandonarlo…
Un agradecimiento especial para mi amiga Alicia Alvarado por su colaboración y revisión ortográfica de este articulo.
«Una Docena De Años»
El 10 de Enero de 2001 salía yo en autobús desde la Ciudad de Villahermosa, pernoctando una noche en la Ciudad de México. El día 12 de Enero estaba yo por fin, volando hacia Washington, D.C., la capital de los EEUU., con US$500.00 en la bolsa., (los mismos que llevo de regreso hoy a México), ja, ja, ja…
Después de vivir dos años en el área de Washington, D.C., me moví hacia el sur de la Florida, estableciéndome en la «ciudad del sol»: Miami, por espacio de 8 años. Más tarde, me traslade al área tri-estatal, (NJ, NY, CT), exactamente en el área de Jersey Shore, en New Jersey.
Doce años y 27 días han pasado desde aquella noche tan triste, donde dejaba yo mi ciudad y a mi familia; aquella noche la cual no pude despedirme de ellos… sin poderles dar un fuerte abrazo… un beso. Esa si fue una despedida muy, muy triste. No llevarme el recuerdo de ese beso que acostumbraba yo a darles a mis papás, ni la bendición que mi mamá solía darme las miles de veces que partía; ese abrazo que jamás se repitió… era un boleto sin retorno…hasta hoy. (la anécdota la puedes leer, haciendo clic aquí: http://wp.me/p15FPk-1o ) «Una docena de años» han pasado ya. Son muchos como para poder contar las viviencias de emociones y frustraciones, encuentros y desencuentros, lágrimas y risas que me han tocado vivir; toda una época donde tendría que sentarme horas para platicar, describir y penetrar en los sentimientos de los demás, para poder lograr que sientan lo que yo sentí: vivir tantos años lejos de casa, lejos de mi familia y muy lejos de mi país.
A esta hora he emprendido el viaje de regreso a México, con un triunfo en las manos. Entraré a tierra Azteca por tierra Maya, un lugar muy especial, en el cual también tuve la oportunidad de vivir. Cancún marcó en la década de los 90’s mis principios de luchas y logros, y grandes amigos; por eso escogí como puerta de entrada (hace ya 15 año retornar a mi país y besar la tierra que me dio la libertad y las alas para volar.
¡Voy nervioso! Muy nervioso de ver lo que dejé: un país fracturado políticamente, un pais diferente; a mi familia corregida y aumentada; muchas nuevas caras, muchos nuevos seres y muchos años más agregados a la gente que dejé y a los que ya no están. Los años han pasado y todos hemos crecido, somos mas viejos y eso es lo que voy a encontrar en mi casa: a mis papás mas viejos por el paso de «una docena de años». Papá, mamá: ¡Ahi les voy! Hermanos: ¡Ahi les voy de regreso al Edén! a la enorme esmeralda del sureste mexicano; la que me vio partir. ¡Voy volando hacia Tabasco!
P.S. La foto arriba expuesta (Enero 13 2001) es el Capitolio de los Estados Unidos, como podrán apreciar, estaba casi listo para el «Inaguration Day» January 20 2001 (toma de posesión) del electo Presidente George W. Bush.
Como siempre gracias a mi amiga Alicia Alvarado por su participación y revisión de la ortografía de este articulo.