Archivo del Autor: Manolo De La Cruz

Acerca de Manolo De La Cruz

Nacido orgullosamente tabasqueño, crecido en la tierra de los "tumbapatos" en Macuspana cruzando el río Puxcatán en San Joseito "Rancho 2-Hermanos". Vivido en Costa Rica y parte en Caracas, Venezuela. Escritor cómico, narrativo, descriptivo, anecdótico y ahora pintor empírico.

“Amorphophallus Titanum”

20200713_125540“Falo Amorfo Titánico” es el nombre que recibe esta extraña flor que pude apreciar hoy en el “Longwood Garden” (Jardín Botánico) en el vecino estado de Pennsylvania…

También conocida como la flor más grande del mundo, pues suele medir hasta 2,74 metros de altura y con un peso de 278 libras.dsc_6019

La anunciaron por todo lo alto en las redes sociales de este Jardín Botánico, así que me di a la tarea de acudir a apreciarla directamente en su maceta; era la “estrella” del lugar y sin duda mucha gente esperaba verla en vivo, así que decidí ir y manejar por un poco más de 2 horas hasta llegar a su encuentro; obviamente también para ver cientos de miles de flores y frutos y lo más importante, plantas de todas partes del mundo ahí conservadas y con la temperatura ideal para su entorno en cada sala de exhibición; muchas otras especies están al aire libre entre hermosos jardines de color verde tropical… Por un momento, cuando visité las salas donde están las palmeras y platanales y algunas orquídeas que se dan en mi tierra, me hizo sentirme en mi querido Edén, en mi estado de Tabasco, con sus diferentes tonalidades verdes tan características de él.dsc_5965

Hoy con la pandemia del Covid-19 el Jardín Botánico tiene sus reglas, como guardar la distancia establecida, permanecer con cubre bocas todo el tiempo en el interior de las instalaciones y en sus áreas al aire libre también. El costo de entrada es de US$25, con riguroso horario establecido para controlar a las masas. Uno por uno, incluidas familias, van accesando al jardín; el lobby permanece con sus puertas abiertas totalmente para que no toques nada; la persona que te atiende a la entrada muy amablemente te da la bienvenida, escanea tu ticket y te orienta para continuar en dirección a los jardines, los cuales son inmensos y rodeados de flores naturales en excelente estado de conservación; cada planta o arbusto cuenta con su información científica y explicación correspondiente. Así recorres gran parte del jardín entre pinos, árboles inmensos y lagos, y un verdor esplendoroso. En algunos lugares dentro del bosque, hay “casas en los árboles” donde puedes subir mediante escaleras y observar desde lo alto entre arbustos y ramas, puentes y veredas pintorescas y llenas de color.20200713_143220

También el jardín ofrece alimentos y bebidas, refrescos y hasta vinos y cerveza, llegas a la entrada del restaurante (obviamente todo afuera, en el inmenso patio), te recibe la anfitriona y te explica cómo pedir tus alimentos y seleccionas tu mesa al aire libre y bajo la sombrilla o a la sombra natural de un gigantesco árbol; así mi amiga Diana y yo, acudimos a la mesa que seleccionó ella y la chica nos acompañó y nos dio las instrucciones para ordenar.dsc_5925

Escaneas con tu celular, una hoja que está sobre la mesa: un “código QR”, que es una especie de código de barras y posteriormente ya podrás ver en tu dispositivo, el menú y los precios y ordenar lo que desees comer y beber. La anfitriona pone sobre la mesa una especie de semáforo en rojo con el número de nuestra mesa y en menos de 5 minutos llegó una persona con nuestras bebidas refrescantes, un minuto más tarde, nuestras “flamantes y carísimas hamburguesas” jajaja, sabrosas sí, pero muy raquíticas; dentro de cada paquete, en un sobre de plástico debidamente sellado, una rebanada de tomate, cebolla y lechuga, (la nueva normalidad) y sobrecitos de cátsup, mayonesa y mostaza… ¡sin papas fritas! (dos hamburguesitas, con dos refrescos de soda US$40) Aun así, muchísimo más baratas que una hamburguesa que comí en Napa Valley en California, cuando fui a San Francisco. Obviamente son alimentos que matan el hambre que te da la caminada por el jardín…20200713110759_img_4833

Poco después de caminar bajo el intenso sol y el calor, y después de perdernos en el bosque por unos 45 minutos, pudimos retomar el camino que nos llevó al edificio principal donde se exhiben las diferentes plantas por regiones y ecosistemas, unas más calientes que otras, y otras con una humedad que se va sintiendo al ir observando las salas de plantas y flores.dsc_5987

Al entrar al área de las orquídeas, el dulce o dulcísimo olor a vainilla y diferentes aromas, te hacen sentir ese sabor en la garganta, los olores son tan dulces y fuertes que de inmediato sientes el impulso de dejarte guiar por el aroma hasta encontrar cuál es la flor que está emitiendo tan singular dulzura.dsc_5992

El tiempo pasa lentamente mirando esa gran variedad de orquídeas, todas son distintas y los colores impresionantes y diversos, y la dulzura de sus aromas te envuelven el alma…dsc_5976

Más tarde nos dirigimos a los estanques donde se encuentran las flores conocidas por su belleza, las flores altamente ornamentales: las flores de “loto”, que son extremadamente fragantes y simbólicas en muchas culturas.dsc_6032

Las “placas verdes flotantes” son las hojas con un borde hacia arriba, crecen con una velocidad asombrosa y dan un aspecto de balsas flotantes… así encontramos diversas y variadas flores sobre el estanque, tales como “Egyptian Waterlily”, una gran cantidad de flores, aromas y colores…dsc_6095

Por último, llegamos a la “hedionda estrella del mundo vegetal”: la flor cadáver, y en su clasificación científica #AmorphophallusTitanum literalmente “Falo Amorfo Titánico”. Es una planta herbácea, tuberosa conocida a veces como la flor más grande del mundo…20200713134227_img_4866

Esta especie es originaria de las selvas tropicales de Sumatra (Indonesia) y además de su extraordinario tamaño, posee otra característica que la hace única: desprende un fétido olor a carne podrida, lo que impide estar cerca de ella por mucho tiempo. Por esta razón se la ha denominado “flor cadáver”. La función de este desagradable aroma es la de atraer insectos polinizadores para que se encarguen del intercambio de polen necesario para su reproducción; atraen moscas que buscan cadáveres en los que depositan sus huevos de los que saldrán luego larvas saprófagas.20200713134249_img_4870

Al abrir la flor, luce un color rojo intenso en su interior, que se abre al madurar, formando una estructura acampanada; el olor fétido comienza a brotar aún con más intensidad durante la noche, al cerrar ligeramente el ‘pétalo’ gigante y antes del amanecer, al abrir nuevamente; así la gigantesca y hedionda flor durará entre 24 a 48 horas antes de que el gigante “falo” caiga y muera la apestosa flor.20200713_141027

Son muchos jardines botánicos que alrededor del mundo cultivan este tipo de especímenes, entre los más importantes se encuentran Bonn, Alemania; Wageningen, Holanda; Bogor, Indonesia; Nueva York, EEUU; Basilea, Suiza, por mencionar algunos.20200713_135133

En México, las ultimas floraciones que se han hecho públicas fueron el 25 de abril del 2009, en Rio Blanco en Veracruz y en el Jardín Botánico Doña Falla el 12 de marzo del 2012 en Xalapa, Veracruz.dsc_6020-1

Fue un placer haber conocido este espécimen raro en el mundo, haberla visto en vivo y fotografiarla me dejó un mensaje de conservación para este tipo de flores, aunque desafortunadamente no pude verla abrir… Justo a una hora de haber abandonado el Jardín Botánico, la “apestosa” flor comenzó a mover sus gigantes pétalos y a llenar el lugar de su peculiar aroma a muerto. No pude olerla ni ver esta fase, quizás la más importante, pero me dio mucha alegría haberla visto y admirado; una planta que, a lo largo de su vida de aproximadamente 40 años, solo logra florecer una vez cada 4 a 6 años.dsc_6035

Mientras la visitaba, la transmisión en vivo por YouTube nos permitió saludar a muchos de mis seguidores, la famosa flor hedionda de Sumatra estuvo siendo filmada y trasmitida en vivo y en directo por esta red social; enviamos pues textos a nuestros seguidores, quienes de inmediato ingresaron a la red para recibir los saludos que les dirigíamos Diana y yo. Jajaja fue muy divertido jugar junto a la “apestosa”, tomarnos fotos (selfies) y continuar nuestro camino hacia la calurosa sección de los cactus y nopales.screenshot_20200714-151527_twitter Al final de cuentas, pasamos 4 veces seguidas a ver a la dichosa flor, y hasta la edecán que recibe a los visitantes en esa sala, nos dijo: “¡En verdad que son fanáticos de la flor! Adelante, pueden pasar cuantas veces lo deseen.” Y no era para menos… ver y admirar este espécimen no es de todos los días.screenshot_20200714-001036_youtube-1

(esta última fotografía es cortesía de la página de YouTube de Longwood Gardens).

Corrección ortográfica por Alicia Alvarado Ballesteros.


“Crónica de la gran manzana en tiempos de pandemia”

Precisamente en enero de este año 2020, fui a la gran manzana para ver una obra de teatro en Broadway: The Lion King. En esa ocasión tomé el tren para llegar a la hora exacta, era una tarde fría y con mucha gente. Cuando descendí del tren, caminé hasta la zona de teatros en pleno corazón de Manhattan; me tomó algún tiempo llegar, aún caminando muy rápido entre el tumulto de gente…
Una mañana, poco tiempo después de esa visita, mi amiga de aventuras Diana Ruiz y yo, decidimos ir nuevamente a la gran manzana para sentir a esa gran ciudad en tiempos de pandemia; nos preparamos con todos los protocolos de higiene que exige nuestra seguridad, cubre bocas y desinfectantes, en fin, en esta oportunidad nos fuimos manejando y sin prisas, la carretera estaba algo transitada pero no lo habitual, se percibía más descongestionada; los letreros electrónicos durante el camino, advertían varios dispositivos de higiene: “Face coverings in service areas”; uno que me llamó mucho la atención fue aquel que decía: “Arriving from out of State? call 511 to determine quarantine status” (¿Arribando desde fuera del Estado? marque 511 para determinar su estado de cuarentena). Poco después de haber cruzado la línea que divide el estado de New Jersey con el de New York, había un letrero que decía “We are NY Tough” (Somos un New York fuerte) y que pude observar en reiteradas ocasiones ya dentro de la Ciudad de Nueva York.
No cabe duda que esta pandemia ha cambiado al mundo entero, no cabe duda que nos ha cambiado la manera de vivir a todos…, Fotografía donada por: Diana Ruiz mientras nos íbamos introduciendo por la zona de Brooklyn, noté la poca afluencia de tránsito, mucha gente dentro y fuera de los automóviles con mascarillas, así llegamos hasta el Ayuntamiento de la ciudad, ahí dejamos el auto estacionado y nos dispusimos a caminar… Fotografía donada por: Diana Ruiz la gran mayoría de la gente con cubre bocas, otras ni por error lo usaban y varios más con sus mascarillas mal puestas, con la nariz por fuera, en fin, así percibí la pandemia en la gran ciudad.
Fuimos especialmente a un punto en Brooklyn, para ver una de las calles que fue pintada con letreros amarillos sobre el terraplén donde se lee: #BlackLivesMatter y que diera origen al movimiento del mismo nombre.  Posteriormente nos dirigimos hacia el bajo Manhattan, donde estacionamos el auto y decidimos caminar hacia la primera torre del histórico puente de Brooklyn. Vi una Ciudad de Nueva York vacía, solo gente local, una ciudad sin sus turistas (observadores como nosotros quizás, pero nada más). Un apacible recorrido sobre el puente que nos dio tiempo de hasta posar para la foto, la otrora aglomeración de turistas había desaparecido, solo unos cuantos transeúntes y ciclistas corrían por ahí… nos dio tiempo hasta de posar para las fotos usando tripié y toda la cosa.
Al retornar del recorrido, me dio mucha tristeza ver lo feo que quedó Manhattan con el movimiento #BlackLivesMatter: edificios públicos pintarrajeados, grafitis por donde volteabas, las banquetas rayadas con lemas sobre esta marcha, zonas rodeadas con rejas y más grafitis, en fin, una gran ciudad que había perdido su encanto, su algarabía, su belleza, una ciudad triste, asolada y nada bulliciosa; el césped alto, basura, mucha basura, así se aprecia la gran manzana después del movimiento BLM y la pandemia del Covid-19.
Negocios cerrados y aparadores cubiertos con plafones de madera, que también estaban pintados con grafiti, algunos restaurantes abiertos con comida para llevar o para comer afuera en mesas improvisadas sobre las banquetas o abajo en la calle; las famosas cafeterías Starbucks con espera de clientes afuera y uno por uno entrando (pocos, muy pocos clientes) nada de lo que estábamos acostumbrados a ver, aquella aglomeración ahora “pandémica” ha desaparecido casi en su totalidad.
La gran manzana no luce nada bien, el Covid-19 la ha dejado desolada, triste y sin turistas, fue impactante ver (nada), sin algarabía, sucio y apagado, vacío (solo gente local), sin duda no es aún el momento de visitar esta gran ciudad que tiene mucho que ofrecer, esperemos que en un futuro próximo, la veamos lucir en todo esplendor, en lo que es la belleza cotidiana de la Gran Manzana, ¡la Ciudad de Nueva York!
Correctora ortográfica : Alicia Alvarado Ballesteros.

Fotografía donada por: Diana Ruiz


“There she is! ¡Ahí esta!”

Caminaba con Anna Rosenthal, la esposa de mi amigo Luis Tecco a orillas del lago Washington en Renton, WA. Ella me había dicho que no iba a ir a trabajar esa tarde para mostrarme algunos aspectos lindos que podrían gustarme de mi estadía en el estado de Washington. Yo le había dicho que me encantaban los paisajes montañosos y sobre todo si aquellas montañas o volcanes estaban nevados, esa es una pasión que siempre he sentido por estas panorámicas vistas…
Anna dudó y pensó por un instante dónde comenzar a disfrutar esa tarde despejada completamente (algo no normal en Seattle) que estaba terminando, así que decidió llevarme a caminar junto a este lago. La noté emocionada y preocupada, dudando si en verdad era la mejor opción, pero le comenté que para mí ya era demasiado con que se hubiera tomado la delicadeza de estar conmigo y dedicarme su tiempo… así que continuamos caminando y platicando sobre algunos viajes que he realizado y ella también me comentó que le encanta viajar, sobre todo que ha ido junto a Luis muchas veces a México. La tarde comenzó a caer y el sol dorado comenzó a teñir con su color clásico aquel paisaje frente a mí y me tenía muy entretenido y admirado…, entre plática y plática y después de haber dejado atrás “su edificio donde vive” y admirando aquel panorama y el camino donde los transeúntes como nosotros también disfrutaban de aquella tarde fresca de invierno, Anna me dijo que ella salía mucho a hacer ejercicio en ese pintoresco camino, que para ella era muy lindo el recorrido, que la llenaba de energía pues además estaba en este parque junto a su apartamento. Habíamos ya caminado bastante y ella se paró de repente en aquel andador entre árboles y pinos, después de haber cruzado un pequeño puente andador donde la gente se detenía a admirar el paisaje… me paro yo también abruptamente y ella voltea y con un cargado gesto de admiración me dice: There she is!!!Yo volteo rápidamente y lo primero que observo es la larga distancia que habíamos recorrido ya, siendo mi punto de referencia en ese momento, el edificio de apartamentos donde viven ella y Luis … me asombré por lo lejos que ya estábamos y en un segundo volteo a ver hacia atrás para observar otros aspectos como el color dorado del sol y ella se queda estupefacta, desconcertada y asombrada ante mi actitud, como si no me importaba esa “vista” que ella me estaba mostrando; de repente observo su cara y vuelvo en un instante a ver lo que ella había puesto frente a mis ojos y ¡logro ver por fin frente a mí, aquella postal tan hermosa con la que ella estaba tratando de sorprenderme! y sí, de la misma manera reaccioné y exclamé en inglés Oh-My-God…!!! ‘Guao’ ¡Ahí esta!
Ahí estaba pues aquel “Mount Rainier” completamente nevado frente a mis ojos, me quedé impresionado con ese volcán, el de mayor prominencia de los EEUU con una altura de 4,392 metros sobre el nivel del mar.
Volví a mirar a Anna y exclamé: ¡Gracias por haberme traído hasta aquí y poder ver esta maravilla! Gracias y disculpa mi reacción tan simple y de poca importancia, pero en verdad pensé que como veníamos hablando de lo precioso que es este andador y que todas las mañanas lo utilizas para hacer tus ejercicios, pensé que lo que me estabas presumiendo era lo lejos que alcanzabas recorrer. Gracias nuevamente -le replicaba- por dejarme disfrutar esta belleza natural. Ya en ese momento, la punta del volcán, se tornaba dorada por los últimos destellos del sol y desde donde nosotros alcanzábamos a ver, a un costado del lago.
Concluimos la travesía de regreso, riéndonos como locos por lo que ella estaba presumiéndome y de mi estúpida y simple reacción ante ese hermoso volcán y una vista majestuosa que el clima me estaba dando la oportunidad de admirar (el clima en Washington es normalmente nublado y lluvioso, tienen muy pocos días soleados). En ese momento le dije a Anna: “Ese será el título de mi próximo escrito… There she is!
Aterricé en la hermosa ciudad de Seattle, Washington, después de 6 largas horas de vuelo y de costa a costa #FromCostToCost, un viaje que me había prometido realizar y quería que siguiera la misma línea de los anteriores, un encuentro con lo natural antes que desaparezca y termine invadido de plástico y hierro.
Esa tarde me fui a caminar al centro de Seattle, me monté en el tren ligero “Link Light Rail” muy cómodo, bonito, limpio, rápido, sumamente vigilado y sobre todo silencioso y muy moderno; recorriendo unas vistas espectaculares de la cordillera, las montañas y volcanes, así como también, de los rascacielos de la ciudad. Me bajé donde Luis me había dicho que lo hiciera y comenzó pues mi caminata por el centro de la ciudad, caminé sin rumbo a donde mis pasos me llevaran… una ciudad limpia, bella, elegante y con colinas… entre ratos me recordaba un poquito a San Francisco, junto a la bahía, con hermosos paisajes, montañas nevadas y muchos, muchos pinos (evergreen). Ya era tarde y solo aproveché esa hermosa llegada de mi primer estadía en esta ciudad.
Al día siguiente, muy temprano, realicé el mismo recorrido y fui, ahora sí, ya de turista hacia el “Public Market Center” un mercado espectacular a orillas de la bahía de Elliot desde el 17 de agosto de 1907, uno de los mercados más antiguos de los EEUU y un punto turístico muy importante (más de 10 millones de visitantes anualmente). Ahí se vende cualquier cantidad de pescados y mariscos frescos así como también frutas y verduras y por supuesto no podía dejar este simbólico mercado sin probar una deliciosa sopa de mariscos frente a aquella bahía donde la saboreé (de lo más rico) con una copa de vino blanco. Justo al frente de este mercado sobre la calle “Pike” se encuentra la primerísima tienda de la famosa cafetería a nivel mundial “Starbucks”, donde por supuesto entré a comprar mi taza de café. Conocer aquel pequeño establecimiento tan famoso y tomarme mi foto frente al logo en la entrada donde tienes que hacer fila para poder tomar tu selfie (pero yo llegué como Juana por mi casa, no había gente, me planté al frente y obtuve mi esperado recuerdo). Tienen que conocerlo algún día, es muy bonito recorrerlo y sentirlo.
Justo a un costado de este espectacular mercado se encuentra un callejón sobre la calle “Post Alley” más conocido como “The Wall Gum” (Una pared de ladrillos cubierta de chicles usados). O sea, mascas tu chicle y lo pegas donde encuentres espacio, hasta en el piso habían chicles… Esta tradición de pegar el chicle en la pared comenzó en 1993, justo a un lado de la taquilla del Market Theater, los asistentes a las producciones de teatro, pegaban goma de mascar en la pared introduciendo una moneda en su interior mientras hacían cola. Los empleados del teatro retiraron los chicles hasta dos veces pero finalmente desistieron después de que los jefes del mercado consideraran la pared de chicle como una atracción turística cerca de 1999. Algunas personas han creado pequeñas obras de arte con goma de mascar (cabe mencionar que fue nombrada una de las atracciones turísticas más contaminadas por gérmenes en 2009). Salí de ahí con una sensación en la suela de mi zapato que ya se pueden imaginar y con un ‘sabor’ a chicles en la garganta …

Esa misma tarde aproveché a caminar por el barrio Chino que al principio me dio un poco de miedo, pero después, al entrar a una tienda, le pregunté a la cajera si era seguro caminar por ahí y me dijo que sí, así que eso hice, no demostré miedo y caminé como por mi casa, de esa forma llegué al “Space Neddle” (Aguja Espacial) construida en 1962 en el centro de la ciudad (184 metros de altura). En el interior, el piso de cristal gira 360 grados en exactamente 47 minutos; la vista hacia abajo parado uno en el cristal giratorio es simplemente de terror pero a la vez espectacular, tanto ahí como en su mirador en el exterior donde sus cristales inclinados hacia afuera dan otra sensación de terror al reclinarse sobre de ellos. Subir y admirar el paisaje es muy lindo e interesante, la vista de la ciudad no deja de ser fabulosa.
De regreso pasé a “The Spheres” (Las Esferas), son las oficinas matriz y campus de Amazon, es la casa de 40,000 plantas de 50 países. Desafortunadamente no pude pasar a admirar esa ‘amazonia’ tan espectacular, pues ese día que llegué hasta ahí, no había entradas para visitas, aunque sí puedes bajo reservación hacerlo. El guardia en la entrada, simplemente me permitió admirar lo hermoso de esa selva tropical ahí dentro por unos minutos; se quedó conmigo explicándome un poco más sobre lo que hay en el interior, y por más que le lloré, simplemente me dijo que no podía dejarme pasar, pero me dio la bienvenida muy afablemente a la Ciudad de Seattle y concluyó invitándome a regresar posteriomente. Ya con eso me quedé, y muy amablemente se quedó conmigo dándome una pequeña reseña de las oficinas centrales de Amazon (abrió en Enero de 2018).
Una de las noches Luis y Anne me llevaron a conocer la ciudad desde lo alto y a hacer un recorrido nocturno muy bonito; la ciudad de Seattle desde una colina luce sin igual, todo es calma y más tarde me llevaron a admirar la misma vista pero esta vez desde otro ángulo y de frente, aquella vista fue cautivadora. Al día siguiente fuimos a conocer la Ciudad Universitaria (Campus) de Microsoft, unas instalaciones gigantescas donde solo los “cerebritos” asisten a estudiar y dar a conocer todo lo que saben sobre tecnología, lo grande que es aquel espacio universitario de igual forma se puede comparar con su creador Bill Gates. Después de ahí, nos fuimos a conocer una catarata llamada ‘Snoqualmie’, un parque natural inmensamente relajante.
Después de unos 4 días de disfrutar la compañía tan agradable de Luis y Anne, llegó el momento de despedirme de ellos, agradeciéndoles enormemente sus atenciones y me dispuse a volar hacia Jackson en el Estado de Wyoming.
Al llegar al aeropuerto por la noche después de un largo “stop” en San Francisco, California, me hospedé en mi hotel para descansar y al despertar, me bañé y arreglé rápidamente, fui a desayunar y me propuse ir a recoger un auto que tenía rentado; me fui caminando, había mucho frío, la temperatura era bajo cero, todo estaba completamente cubierto de nieve, el pueblo muy pintoresco y rodeado de montañas, a una altitud de 1,885 m.s.n.m. Llegué por fin a la arrendadora y me puse en carretera con dirección hacia “Grand Teton National Park”, no sin antes recorrer el parque refugio nacional de los “Elks” (Alces), hogar de la mayor manada de alces de la tierra. Al llegar a tan imponente montaña no paré de admirarla, caminé varios kilómetros sobre un andador totalmente cubierto por la nieve, me encontré a un guarda bosques con el cual me puse a platicar unos minutos, después caminamos juntos un tramo y posterioremente el siguió su labor.
Grand Teton abarca un área 1,255 kilometros cuadrados, su punto culminante tiene una altura de 4,197 m. El nombre de las montañas se atribuye a los tramperos “francófonos” de principios de siglo (los tres pezones: les trois tétons). Más tarde se acortó y adaptó al inglés como “Tetons”. Esta zona cuenta con numerosos lagos y un ecosistema muy variado, el Jackson Lake con (24 km) y diferentes ríos. Seguí mi camino hacia Yellowstone al norte del estado, el paisaje era primoroso, no había mucha gente en esa carretera de dos carriles únicamente, me introduje hacia la reserva ecológica admirando cada detalle del bosque, me paraba en muchos puntos de interés y turísticos para tomar mis fotografías, así pude admirar muchas aves y hasta un “coyote” o “lobo” nunca supe que animal era, pero me quedé un buen rato siguiéndolo con mi cámara y mi potente lente para fotografiarlo lo mejor posible. No quería abandonar el lugar, era placentero el valle y le dediqué mucho tiempo, nunca había visto un animal así. Los turistas, pocos fueron parando al lado de la carretera al verme tan interesado en fotografiar a aquel espécimen tan hermoso. Así llegué hasta que me topé con una barricada donde me prohibían seguir hasta Yellowstone; la noche anterior había estado nevando mucho y en esta área del camino mucho más y se notaba: la altura de la nieve era de más de un metro, parecía una barda a la orilla de toda la vía. Entonces me desvié hacia un refugio y sí, ahí estaban unos vehículos que te podían llevar hasta Yellowstone pero por $300 dólares! Así que mejor decidí permanecer en el refugio, tomé un refrigerio, compré unos souvenirs y me devolví por el mismo camino al hotel; me dió mucho pesar pues intenté llegar hasta allá, pero como dice mi amiga Paola: ¡Volveré!
Al día siguiente decidí ir a un área de esquí para subir a lo más alto de la montaña en la góndola. Cuando llegué hasta allá ví a todo un mundo de gente y largas filas para subir al funicular. La gente estaba esquiando y disfrutando esa montaña, creo que no era para mí. Mejor me fuí a dar la vuelta de regreso por otra ruta que había visto ahí mismo en mi GPS, y allá voy poco a poco, internándome en esa carretera sumamente inclinada y nevando, los pinos estaban cubiertos completamente de nieve, el paisaje era precioso, pero el carro no me respondía mucho, no subía la velocidad a más de 35 millas por hora, por lo alto de esa cuesta, entonces mejor decidí bajarme en un paradero turístico para dejar pasar a la fila de vehículos que venían tras de mí; me dió un poco de temor pues la carretera estaba congelada y el carro resbalaba un poco de repente, por eso decidí tomar un pequeño descanso.
Al continuar mi trayecto, crucé esa pequeña cordillera hasta la línea divisoria del vecino estado de Idaho donde no era nada despreciable la panorámica, era bello el lugar y fui durante largo tiempo manejando a orillas de un gran lago, justo a la falda de la montaña, así continué mi ruta hasta retornar nuevamente a Jackson, WY.
Al día siguiente visité las oficinas de turismo de la región, justo al lado del refugio de los alces, donde miles de ellos se habían acercado y pude admirarlos; después tome una ruta y entré a ese refugio en el auto, donde también pude apreciar las cabras “locas” me asombró (cosa que no había visto antes, solo en películas) cómo estas pequeñas cabras, se acercan a los peñascos altísimos en las rocas y caminan como si nada, no les dan miedo las alturas y los desfiladeros que hay.
Más tarde me dispuse a subir a la “Snow King Mountain” justo al pie de la ciudad, hacia el sur con 2,380 metros de altura y con un mirador alucinante; el funicular tardó unos 20 minutos en subir; la vista desde lo alto es simplemente espectacular, el día estaba totalmente despejado y pude apreciar el horizonte completamente y admirar la ciudad de Jackson desde lo alto.
La vista desde ahí hacia el “Gran Teton” era deleitante para mi vista, tanto así que decidí meterme al refugio que cuenta con un ventanal donde se podía apreciar todo desde lo alto, había calefacción y pues estaba más agradable la temperatura, ahí me senté en una barra para descansar y calentarme un largo periodo de tiempo (-10°C temperatura exterior). Solo salí a caminar un momento y a pedirle a una pareja que estaba esquiando que me tomaran una foto y yo hice lo mismo con ellos, poco después, se deslizaron montaña abajo… ahí mismo desaparecieron los dos de mi vista. Bajar en el funicular fue sencillamente sensacional y aproveché para tomar mis últimas fotografías y video. Al bajar, caminé bastante por sus diferentes calles para terminar de disfrutar estas vacaciones que me habían llenado de energía nuevamente.
Llego el día de despedirme, dejé el auto en la oficina de Avis y ellos me llevaron al aeropuerto. Así dejé atrás tan imponentes montanas cubiertas por la nieve, hermosos paisajes naturales, un viaje sin igual, (justo 4 días después que salí de Seattle, se declaró el estado de emergencia por el COVID-19; hasta el día de hoy, no he mostrado ningún cambio en mi salud, espero seguir resistiendo esta #Cuarentena).

Correctora ortográfica por Alicia Alvarado Ballesteros

 

 

 

 


“Tus Ojos Seran Mis Ojos”

Grand Canyon West Recordando a mamá en su cumpleaños, el 30 de noviembre, habría celebrado 85. Y platicando con mi hermano Miguel, sobre todo lo que pude ver en mi más reciente viaje a Hawaii, él recordó un dicho que mi mamá solía decir… “Tus ojos serán mis ojos”, alguna vez me lo dijo mi mamá cuando andaba yo por París, Francia, precisamente al pie de la hermosa Torre Eiffel; ella lo mencionó mientras mantenía una llamada de larga distancia por teléfono con ella: “Estoy ‘viajando contigo’ desde que comenzaron a llegar tus postales y desde que comenzaste a llamar por teléfono para describirme lo que ves.”Las Vegas, NV
Como cada año, me organicé con antelación para mis vacaciones del pasado noviembre y comencé a solicitar información a diferentes estados de la Unión Americana, y a buscar en internet datos y referencias sobre lugares que no hubiera visitado antes, entonces inicié la planeación de mi itinerario y recorrido para poder concluir un sueño que tenía en mente…
Me llamó mucho la atención Las Vegas, Nevada y pensé que allí sería un buen inicio para el recorrido que me dejó el alma volando en la inmensidad de la naturaleza, de la opulencia y la grandeza de lo que tenemos a la mano y no hemos sabido disfrutar.
Esa mañana me desperté temprano y cogí mi teléfono para reservar el transporte que me llevaría del aeropuerto de Las Vegas hacia el hotel; como ya andaba de prisa para irme en el tren desde mi casa hacia el aeropuerto Newark, lo hice rapidito y así lo dejé, pues llegaría a las 11p.m. a aquella ciudad del pecado. Cuando por fin aterricé en Las Vegas después de más de 5 horas 46 minutos de vuelo, bajé al área de transportes terrestres y ahí estaba el logotipo de la agencia que había contratado por teléfono; la señorita muy amablemente me dijo: “Mr. De La Cruz, su transportación lo espera cruzando la calle” … entonces me dirigí hacia unas personas donde habían varios vehículos, una de esas personas, me retira el boleto y exclama: “Wow, Mr. De La Cruz you’re a VIP customer!” De inmediato hice mi carita de cosa rara, ¿Qué le pasa a ésta? – dije yo dentro de mí. Pues era una flamante limusina negra donde la chofer me abrió la puerta, se quedó con mi equipaje y me dijo: “Suba y siéntase cómodo, yo lo llevaré hasta su hotel”… Ja, ja, ja! ¿Yo contraté una limousine?… Ni sabía lo que había contratado! En fin, la chofer me llevó y me introdujo todo sobre Las Vegas, mantuvimos una plática muy agradable por todo el camino, sinceramente.
Al día siguiente me levanté muy tempranito, desayuné y agarré calle casi de inmediato, me acerqué a una parada de autobús y leí sobre el transporte de la ciudad, despejé mis dudas con una chica de acento mexicano que me explicó más a fondo; en fin, compré un ‘One day pass’ por US$8.00 y comencé a recorrer el extenso y fantástico “Las Vegas Boulevard”, hasta que llegué muy tempranito y casi sin turistas al famoso letrero “Welcome to Fabulous Las Vegas Nevada” donde por cierto, habían unas personas que te ayudaban a tomar la famosa foto, desde luego a cambio de propina, todo es dinero en Las Vegas, todo es propina en ese lugar. En un ratito, comenzó a llegar una oleada de turistas, pero alcancé a tomarme mis ‘selfies’ sin tanto tumulto. También lo visité de noche, esa era la idea; claro, ya para cuando llegó la noche, yo estaba con el ‘bofe de fuera’ de lo cansado que me sentía. Caminé ese Boulevard como no tienen una idea, entre ratos me sentaba a tomar una copa de vino, una cerveza y a platicar con algunas personas a mi lado, admirando la opulencia de esta inmensa ciudad que creció sobre un desierto; la pude admirar desde lo alto, y esperar allá arriba el atardecer. Recorrí varios de sus imponentes casinos rodeados de lujo total, y como en 5ta. Avenida de Nueva York, también sus exclusivas boutiques de lujo. Comida y lugares para todo tipo de bolsillos. A propósito, para los que les gusta aparte “volar” como en otras ciudades de la Unión Americana, pude oler en muchos puntos de la ciudad la mariguana que me provocaba un dolor de cabeza de lo ‘natural’ que se huele esta yerba en todo Las Vegas.Presa Hoover, AZ
Al tercer día, la limusina que tenía rentada, me dejó en el aeropuerto de Las Vegas donde recogería yo un auto rentado para dirigirme hacia Arizona por carretera, no sin antes pasar por la imponente Presa Hoover que se encuentra entre los límites de Nevada y Arizona y donde cambia el horario precisamente a la mitad de la estructura. Ahí le dediqué una hora, estacioné el auto y me dediqué a recorrerla, tomar muchas fotos y admirar tan gigantesca estructura moderna. Proseguí mi camino hacia el Gran Cañón del Colorado en su parte ‘Oeste” donde arribé y estacioné el vehículo. Desde ahí, en un bus nos llevaron a tres diferentes lugares de la tribu Hualapai, para poder admirar el Cañón. SkyWalk Grand CanyonEn la primera parada había un mirador donde por US$80.00 podías recorrer el ‘anillo de piso de cristal’ (Skywalk), una plataforma circular que sobresale del precipicio a más de 1,400 metros de altura respecto a la base, con unas vistas panorámicas muy especiales, sobre todo el “Eagle Point” un punto sagrado para la tribu Hualapai donde puedes apreciar un águila con sus alas abiertas sobre la roca del Gran Cañón.Grand Canyon West, AZ
Permanecí el tiempo suficiente en ese altísimo y profundo lugar, admirando la panorámica que abarcaba toda mi mirada; para donde fuera que volteara, aquello era inmenso.Grand Canyon West, AZ Salí de ahí y me dirigí en la transportación que proporciona el parque, hacia otro punto del Cañón, una zona donde estaba de más mencionar los ‘avisos’ de peligro extremo, obviamente sin ninguna barda o barandal que protegiera a uno del precipicio. Aún así, vi caer y rodar a una persona que, sin precaución alguna, pisó mal en aquel andador irregular de piedras y grava; el peligro es latente, uno tiene que tener extremo cuidado, pues es tanta la admiración ante tan grande e inmenso panorama, que se le olvida a uno que no existe barda alguna de protección, no por nada nos advirtieron antes de iniciar el recorrido en todos los tours que tomé, que habían muerto ya 17 personas sólo en ese año (2019) por los famosos ‘selfies’ y por no tener precaución; sólo de imaginar el riesgo de resbalar y caer, creo que me ponía muy nervioso ese andador, pero aún así lo recorrí, por supuesto que me acerqué hacia la orilla, pero con mucha precaución y giraba con mucho más cuidado… Grand Canyon West, AZEn fin, la vista desde ahí, en esa cañada, era impresionante; donde aprecié desde lo lejos acercarse un helicóptero, verlo pasar frente a mis ojos e irse introduciendo clavándose en el Cañón, abajo y más abajo, hasta desaparecer frente a mis ojos en aquella inmensa ‘barda’ rojiza de peñascos. El helicóptero desapareció de mi vista, no pude seguirlo, simplemente desapareció de mi vista camuflajeado entre la inmensa pared del Gran Cañón.Eagle Pont, Grand Canyon West, AZ
Muchos helicópteros pasaron frente a mí y literalmente, desaparecían de mi vista… Me quedé absorto contemplando esa belleza enorme que la naturaleza me estaba regalando y por momentos me hacía sentir estupefacto e impresionado. Me senté un momento para pensar los siglos que duró la erosión, esa transformación de la tierra para crear la belleza natural que tenía frente a mí.
No quería abandonar el lugar pero tenía que continuar mi camino, así que me despedí momentáneamente del Gran Cañón “West” porque volvería, pero ya con mis dos acompañantes, posteriormente al final de mis vacaciones.Arizona
Salí de ahí manejando antes de que cayera la noche y con dirección hacia Kingman, Arizona, ahí tenía contemplado dormir, no sin antes tomar una desviación para no subirme a una autopista; yo quería -como dicen en mi tierra- “ir puebleando”, y así me desvié de la ruta, siempre con la seguridad de que mi GPS me llevaría al destino especificado. Entre ratos me encontraba yo completamente solo en aquella carretera, donde únicamente mi vehículo transitaba por ahí, rodeado de planicies y montañas a lo lejos, muy lejos… Me comenzó a dar miedo pues no había nada, sólo mi alma y yo, entonces decidí pararme justo a la mitad de la carretera, no transitaba ningún otro vehículo, apagué el motor, bajé y me paré junto al carro para escuchar “algo”, únicamente el viento alcancé a escuchar, ningun otro ruido… inclusive, no escuché ningún carro venir por alguno de los dos lados,… nada,… no había más que maleza, campo, montañas y yo… y el sol que caía lentamente a mi costado…Arizona
No por nada hasta vacas muertas observé sobre la orilla de la carretera, me hizo recordar aquellas caricaturas del correcaminos, las vacas secas con las costillas de fuera y los zopilotes sobre de ellas, el terreno totalmente árido y completamente seco, muy seco, tanto, que hasta las fosas nasales se me sangraban.Route 66 Arizona
Llegué a Kingman y busqué un hotel en internet y allí dormí. Al día siguiente muy tempranito, después de desayunar, me trepé a la famosa y emblemática “Ruta 66” en la que me había propuesto recorrer aunque fuera un pequeño tramo, pues esta ruta baja desde Chicago, Illinois, hasta Los Ángeles, California, con un recorrido total de 2448 millas (3940 kilómetros) pero quería aprovechar las millas que recorre sobre Arizona en el desierto y cerca del Gran Cañón y así lo hice, fue fantástico, era un paisaje lejos de todo, donde el tiempo parecía que no pasaba o no pasó, se quedó detenido en aquella época de las gasolineras abandonadas, pero conservando la esencia de su inmueble original de la época (1926). La carretera quedó pavimentada totalmente en 1938. La ruta 66 está señalada como “Historic Route 66” (Ruta histórica 66) en todo el estado de Arizona y Nuevo México. ¡Es simplemente fantástico recorrerla! Clasico letrero sobre la Ruta 66, ArizonaEl principio del final de la Ruta 66 fue para 1956 cuando entraron las autopistas interestatales de alta velocidad. Existen algunos estados que en ciertos tramos de la Ruta han preservado sus gasolineras restauradas (ya no en servicio) como adorno histórico, por algo aún conserva su declaración como “Ruta Histórica 66”.Route 66
Así continué manejando hasta que comencé a entrar en un ecosistema diferente: se llenó la carretera de bosque de coníferas y totalmente verde, montañoso y fresco, me aproximaba yo a mi siguiente destino… Flagstaff, Arizona un encantador pueblo histórico entre montañas y cráteres, a 2,106 m s.n.m.; hermoso panorama montañoso a la orilla de una estación del tren detenida por el tiempo pero en buen estado; pasaban por ahí, según me contaron algunas personas, 200 trenes al día… difícil de creer, pero lo constaté desde el primer momento, ¡qué barbaridad! no pararon los trenes de carga pasando por ahí en ambas direcciones, el ruido de locomotoras se escuchaba cada 15 minutos, pero creo que la gente estaba ya como yo, acostumbrados a ese ruido férreo. En el camino dentro del estado de Arizona, pude apreciar muchos trenes que entre rato me alcanzaban a la par de mi y me abandonaban mientras yo aminoraba la velocidad para detenerme y admirar el paisaje…Monument Valley, Arizona/Utah
Al llegar a Flagstaff, entregué el carro rentado en Budget. Al día siguiente tenía que levantarme muy temprano, ya que tenía yo programado un tour al encuentro de otra maravilla natural… El ‘Monument Valley’ en los límites de los estados de Arizona y Utah.Arizona/Utah
La transportación turística estuvo a tiempo y me monté en un pequeño autobús hacia aquel punto. La vista fue espectacular desde que salimos, hasta que comenzamos a ver la tierra rojiza del terreno tan característico de Arizona. El guía nos iba explicando detalladamente lo que íbamos mirando; indescriptible ver cómo las montañas van cambiando kilómetro a kilómetro sobre la carretera. Hubo un momento en que el guía nos informó que ya estábamos en el área muy cerca con los límites de los dos estados Arizona y Utah, se detuvo ahí precisamente en la línea donde había un enorme letrero del Estado de Utah. Nos hicieron bajar para que nos tomáramos la foto, a lo lejos se alcanzaba a ver la meseta y aquellas montañas completamente rojas e inmensas que sobresalían de la planicie.
Fue muy impresionante admirarlas desde lo lejos. Monument ValleyNos trepamos nuevamente al bus y llegamos al lugar de la entrada del parque precisamente sobre una montaña y desde ahí lo que pude apreciar fue simplemente espectacular, inmenso como el Gran Cañón, pero muy diferente, aquello parecía otro planeta. Otro tour nos introdujo hacia ¨ese planeta¨, el guía era un nativo del lugar que nos hizo el recorrido por los diferentes monolitos gigantes, puntos de interés y hasta nos llevó y nos introdujo a una casa donde ellos suelen vivir; ahí nos tocó la flauta donde todos los presentes quedamos admirados con aquella melodía en esa vivienda tan rústica… en verdad una gran experiencia sentir esa tierra, ese lugar fuera de serie, diferente a lo que antes había vivido.Monument Valley
No quería abandonar el lugar, era tan hermoso ver aquello que deseaba volver, quizás en otra ocasión y conocer más de este Estado de Utah. Por la noche retornamos a Flagstaff donde después de llegar, me fui a caminar por el centro de este pequeño pueblo, había frío y estaba lleno de turistas, un punto muy importante para comenzar a conocer ese lado del estado de Arizona. Al día siguiente muy temprano me fui a la terminal del tren, quería bajar hacia Phoenix en tren (Amtrak), pero cual fue mi desilusión que esa estación tan importante solamente quedó de adorno, pues los trenes que por ahí pasan son de carga, pero el muchacho que me atendió y que estaba ahí en esa pequeña oficina solo para turistas, me dio una tarjeta para que yo contratara los servicios de transporte que llevan hacia Phoenix y hacia los aeropuertos, entonces me fui para allá y contraté el servicio hacia Phoenix.Nativo en Monument Valley Después de dos horas estaba yo arribando a aquel punto donde esperaría a mis viajeros para continuar el trayecto de vacaciones.
Mi prima Tere Alipi y mi amiga Biviana Sánchez llegaron por la noche al hotel, se unían a mí y al siguiente tour que emprenderíamos al día siguiente muy temprano.Aloha Kona, Hawaii
Ya en el aeropuerto de Phoenix, nos estábamos montando al avión que nos llevaría a Oahu, Hawaii no sin antes hacer un “stop” en Kona en la isla grande de Hawaii. Así prosiguió el vuelo que duró 5 horas hasta aterrizar en Kona, un aeropuerto rodeado de tierra volcánica; ahí no se veía nada verde, sólo roca y grandes montañas. Bajamos del avión de American Airlines para posteriormente subir a uno de Hawaian Airlines, desde entonces comenzamos a escuchar el “ALOHA” a cada momento. Fue muy divertido hacer el “check in” pues tuvimos que salir caminando del aeropuerto y girar hacia otra sala para poder abordar el siguiente vuelo. Una vez en la sala de espera, completamente abierta (hacía calor), nos metimos a un bar para probar la famosa cerveza “Kona”, tremendo vaso de cerveza que nos deleitamos antes de abordar el siguiente vuelo hacia Oahu.Waikiki, Honolulu, Hawaii
Al llegar a nuestro destino final, ya en el aeropuerto, pregunté cómo llegar al área de Waikiki que era el lugar donde se encontraba nuestro hotel; todas las personas que nos atendieron y nos informaron cómo llegar de la manera más fácil y barata a la zona turística, fueron sumamente amables, no nos podemos quejar sobre la calidad de servicio y cordialidad de los locatarios en todo Hawaii.Honolulu, Hawaii
Llegamos al hotel y de inmediato salimos a caminar y conocer la zona. Nos agotó la caminata, el cambio de horario y el cansancio que ya traíamos, así que alrededor de las 10 p.m. hora de allá, ya estábamos bien dormidos, pero Bueno, yo no podía dormir más… a las 3 a.m. estaba con el “ojo pelón”; para mí eran las 9 a.m. en la zona noroeste de los EEUU, así que todos los días a esa misma hora despertaba y me ponía a ver mis redes sociales para tratar de concebir el sueño nuevamente…Waikiki, Honolulu, Hawaii
Caminamos al amanecer por la zona de Waikiki, la playa más popular de la isla (Oahu), su capital Honolulu es muy bonita, rodeada de verdor y altas palmeras, hicimos otras actividades y por la tarde en Waikiki que es precioso, ahí nos quedamos a ver el atardecer que fue sumamente espectacular, así como lo había leído en algún lugar: contemplar ese sol caer sobre el mar fue muy emotivo pues había bastante gente admirando ese momento justo ahi donde se oculta el sol y amanece por allá en Japón, (la tierra del sol naciente…)Maunaloa Volcano
Al otro día nos fuimos muy temprano al aeropuerto para volar hacia Hilo, la isla grande de Hawaii, allá teníamos contratado un tour en helicóptero que nos haría un recorrido para sobre volar los volcanes del Maunaloa y Kilauea.Kilauea Volcano
Después de escuchar y ver el “briefing”, instrucciones de seguridad del tour en helicóptero, nos dirigieron hacia la pista de despegue allí mismo en el aeropuerto, nos asignaron un lugar a cada uno y dos personas del tour nos ayudaron a ponernos el equipo de seguridad (salvavidas, etc.), nos checaron el cinturón de seguridad y nos pusieron los audífonos a través de los cuáles, el capitán se comunicaba con cada uno de nosotros, así pues, nos dio la bienvenida llamándonos por nuestros respectivos nombres y dirigiéndose hacia nosotros por ese medio de comunicación; uno también podía hacerle cualquier pregunta al capitán.
Despegamos pues, muy suavemente (primera vez que Tere, Biviana y yo nos trepábamos a un aparato de éstos), la experiencia fue fantástica, las vistas espectaculares y el sobrevuelo de los volcanes una historia inolvidable. El recorrido de 45 minutos estuvo formidable y fue muy placentero. El Piloto subía y bajaba, giraba y volteaba en diferentes direcciones para que pudiéramos admirar todo, hubo un momento que el capitán nos cuestionó ¿cómo estaba nuestro estómago? quizás un poco revuelto, pero por eso le había dicho a mis chicas que no desayunaran nada pesado. Hilo, HawaiiEn fin, el aterrizaje fue excelente, el vuelo mucho más emocionante y placentero por poder admirar tanta belleza desde el aire.Hilo, Hawaii
Nos dirigimos al centro de Hilo para conocerlo y comer algo, estuvimos en un restaurante muy antiguo: “Café Pesto” Por un momento me sentí en La Habana (que aún no conozco) pero como decía mi mama: “Lo he leído”. Un edificio construido en 1912 sobre la bahía de Hilo, Hawaii.
En Hilo estuvimos caminando un poco, es una ciudad completamente diferente a Honolulu, pero no deja de ser hermosa por su gente y panorama natural. Visitamos un pequeño mercado donde vendían cualquier cantidad de frutas exóticas, quizás muchas de ellas conocidas, pero otras no.
Por la tarde nos regresamos al aeropuerto en un bus que tuvimos que esperar en su terminal rústica y sencilla frente a la bahía. Como llegamos al aeropuerto demasiado temprano, me dirigí al módulo de Hawaian Airlines para preguntar si podrían acomodarnos en algún vuelo mucho antes del nuestro (estábamos muy cansados y nuestro vuelo era muy tarde) La persona que me atendió, muy amablemente me dijo: ¡Acabo de cerrar este vuelo! y por el mal tiempo por supuesto, lo que queremos es enviar de regreso a Honolulu a la gente lo antes posible…, así que me dijo: “Ve hacia aquella sala que ya les acomodo en el vuelo siguiente”. (Un taxista me había comentado que si estaba demasiado temprano a mi vuelo, que hablara con alguien de la línea aérea para que me acomodaran en otro vuelo sin cargo alguno)Pearl Harbor, Hawaii
Al día siguiente fuimos y recorrimos Pearl Harbor, una visita obligada para sentir y revivir lo que ahí sucedió en el año de 1941. Un ataque de la Armada Imperial Japonesa hacia la base naval de los EEUU. El ataque conmocionó profundamente al pueblo estadounidense y llevó directamente a la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. (Hoy día estamos muy cerca de la Tercera).
Por la tarde regresamos a Waikiki y nos dirigimos Tere y yo hacia el cráter “Diamond Head”, una montaña al Este de Waikiki, con una altura de 232 metros (762 pies) donde nos dispusimos a subirlo hasta el borde donde se encuentra un pequeño y angosto ‘mirador’ repleto de turistas, pero vale la pena el esfuerzo que hay que imprimir al subir por sus laderas, camino de piedra y terracería e inclinadas escaleras; el premio es al final ya en el mirador, pues la vista desde ahí es simplemente espectacular, la playa más famosa de Honolulu (Waikiki) desde ahí es primorosa y admirar los incomparables arcoiris le dan un toque muy especial al esfuerzo de haber logrado estar ahí en la cima, aparte de derramar unas cuantas lágrimas de la emoción que sentimos al ver ese panorama. Al bajar, ya dentro del cráter, nos deleitamos con un delicioso jugo de piña con trocitos de esta exótica fruta que nos supo a ‘gloria’ ¡Lo logramos Tere, -le dije a mi prima-, lo logramos!Honolulu, Hawaii
Al día siguiente por la mañana nos dirigimos a la playa de Waikiki para tomar un poco de sol, pero nos corrió la lluvia que nuevamente dejaba aquellos hermosos arcoiris y que varias veces tuvimos la experiencia de verlos sobre la isla. Waikiki BeachPor la noche, no podíamos dejar Hawaii sin asistir a un evento muy hawaiiano: El “Luau” un festín con música, actos y tradiciones culturales, baile de “Hula” una danza que va acompañada de cánticos y sonidos de tambores y muchos bailarines. Cabe mencionarles que este espectáculo es a orillas de la playa con una vista sensacional desde ahí, entre palmeras y montañas a lo lejos. Una gran experiencia y delicioso sabor que nos dejó Hawaii, en verdad vale la pena conocer estas islas en medio del Océano Pacífico, su gente sumamente amable y su cultura, sus calles y avenidas y sus opulentes tiendas, comida, playa y surfing, sin dejar de admirar los constantes arcoiris que se forman en segundos…, Mahalo Hawaii, Mahalo! (gracias).
Al día siguiente despegamos de esta hermosa isla Oahu con dirección a Phoenix y un ‘stop’ en Los Angeles…, llegamos rendidos pero con ganas aún de continuar nuestro último tour hacia el Gran Cañón, pero ahora en su parte Este y así pues, muy tempranito pasaba por nosotros el transporte que nos llevaría hacia aquel punto de interés, no sin antes pasar por Flagstaff y parar en un pequeño pueblo llamado Williams, AZ sobre la famosa Ruta 66, hermoso pueblecito donde había amanecido nevado y con bastante frío. Posteriormente, después de 45 minutos, nos dirigimos al Gran Cañón.Tere y Biviana
Una vez ahí, visitamos quizás una de las más impresionantes perspectivas de este lugar; nuevamente nos emocionó tanto lo imponente de la naturaleza, que hasta el cuello nos llegaron las lágrimas…, tres horas nos deleitamos recorriendo esta zona entre acantilados y precipicios impresionantes; nuevamente nos recordaban las 17 muertes accidentales que habían sucedido durante el 2019.
Una belleza imponente, grandiosa expresión de la naturaleza que tuvimos la oportunidad de admirar, el paisaje semi nevado y frío, pero formidable para recorrerlo quizás en un pequeño lapso de tiempo, pero muy importante el haberlo vivido y sentido frente a nosotros.
Un viaje inolvidable, un sueño que teníamos pendiente de realizar. Así concluyó un recorrido fuera de serie y muy recomendable para lograr.
¡Mahalo Tere, mahalo Biviana! por haber participado junto a mí una parte de esta aventura, espero que se vuelva a repetir…

Correctora ortográfica y sintaxis por: Alicia Alvarado Ballesteros.


“Simplemente Guerrera”

Isla Mujeres, Q. Roo; Mexico (2018)

Era el año de 1992 cuando la conocí por medio de su esposo Don Sergio Aristi, quien trabajaba conmigo en el Hotel Meliá en Cancún…
Tere Aristi era su esposa y desde que me la presentó, hubo una química exquisita que derivó en una gran amistad y que con el pasar de los años, comenzó a dejar huella entre nosotros… siempre estuvo latente aquella amistad, aun posteriormente, al ‘separarnos’ por cuestiones del destino; seguimos cultivando nuestra relación, siempre hubo una llamada por teléfono, un correo electrónico, un texto, una postal, en fin, que Tere y yo nos mantuvimos en contacto por siempre.
Ella tenía su blog donde subía cualquier cantidad de información de una artista y pintora mexicana que ella admiraba muchísimo: Frida Kahlo. Era tan grande su admiración, que su única hija lleva su nombre… “Frida”.
Después de trabajar en Cancún, me trasladaron a Costa Rica, más tarde a Venezuela y posteriormente, en el año 2001, decidí emigrar a los EEUU, donde de igual forma continuó nuestro acercamiento por todos los medios, nuestras redes sociales y postales. Me encanta enviar postales y le envié muchas a mi querida Tere.
En el año de 2013 pude viajar a México y entré por Cancún. Ese día nos vimos físicamente después de muchos años; disfrutamos de una rica comida yucateca en un restaurante local, y así, después de esa visita que renovó nuestros votos de amistad, seguimos en contacto muchísimo más seguido. Un día leí un Twitter de ella donde se sobre nombraba “Simplemente Mujer”, el cual me encantó; era tan sencilla y humilde, que justo eso, la hacía muy grande y lo mejor de todo era que llenaba completamente ese sobrenombre.
Al pasar un par de años, mi querida Tere me anunció una terrible noticia…, había sido diagnosticada con Cáncer. Mi reacción fue inmediatamente de sufrimiento, una enfermedad y una palabra que nadie quisiera escuchar, mucho menos tenerla en alguna parte de su cuerpo.
Desde entonces, mi querida amiga comenzó con su lucha en contra de esta enfermedad. Aún recuerdo aquel audio que me dejó por la red de What’sApp donde me informaba sobre el cáncer que había sido diagnosticado en su cuerpo. Desde entonces comencé a poner un grano de arena para ayudarla emocionalmente. Fueron momentos muy difíciles y aunque yo no sabía cómo tratar a una persona con esta terrible enfermedad, me abrí hacia ella y de esta manera, muy naturalmente me dirigí hacia ella y mantuvimos comunicación. Tenía que luchar, teníamos que soportar lo que viniese, momentos de dolor y tristeza. Tere me mantuvo siempre informado de su tratamiento; cuando no la veía activa en cualquiera de sus redes, yo estaba ahí para preguntarle sobre su salud y darle el apoyo incondicional…
Un día me llama y me dice que el cáncer había desaparecido de su cuerpo, después de los múltiples tratamientos de quimioterapias y cuidados sensitivos y dramáticos durante esos periodos de delicadeza en su salud… No fue fácil seguir junto a ella una amistad tan cercana, una enfermedad que también seguí de cerca, una manera de llevar nuestra amistad, dándole ánimos y escuchándola sufrir y seguir luchando; mi querida Tere se había convertido en “Simplemente una Guerrera” de tan terrible enfermedad…
Desde siempre ella luchó y afrontó su enfermedad con mucha entereza; a veces me admiraba cómo ella seguía en un tono de voz con tanta fuerza que me envolvía y me hacía sentir su fortaleza… siempre con fe en Dios, siempre con aquel timbre de tranquilidad; creo que se refugió tanto en su fe, que eso lo transmitía (o al menos a mí), cada vez que hablábamos.
Así, de esa forma la seguí durante su viaje a La Habana, un viaje que disfruté tanto como si estuviera junto a ella; ese era un sueño que ella quería realizar y lo logró, la vi tan contenta en sus fotos que me dio mucho gusto verla feliz.
Creamos un grupo de What’sApp con unas conocidas de mi pueblo en Tabasco, tanto mis amigas de Macuspana, Ely y Susana y ella nos conjuntamos de tal forma que el contacto que tuvimos desde el inicio de su enfermedad, hizo que nos reuniéramos con ella en Cancún, separados, pero con cariño.
Por esta red social seguimos junto a ella y dándole ánimos para que superara cualquier obstáculo ante tan devastadora situación.
Pasaron los años (5) hasta que un día me enteré que la salud de mi querida Tere se había deteriorado muy rápidamente… De inmediato me comuniqué con su esposo Sergio quien me confirmaba la noticia que Tere estaba hospitalizada y más tarde me informaban que el cáncer había vuelto a su cuerpo, pero esta vez más agresivo…, ya Tere no salió del hospital… Hasta que llegó la terrible noticia que mi Guerrera había perdido la batalla contra esta terrible enfermedad.
El cáncer de seno es curable si se detecta a tiempo. Tere lo vivió y luchó contra él; desafortunadamente le volvió a su cuerpo, pero algo que me dejó en completa reflexión, fue su fortaleza: nunca perdió la esperanza ni las fuerzas para seguir luchando, siempre ecuánime y sencilla, como la caracterizó ese dulce carácter que tenía. Mi querida Tere murió el 11 de Julio de 2019, pero ella sigue y seguirá viva en mis pensamientos y en mi sala cada vez que veo aquella pintura que me pintó de Vincent Van Gogh. Tere se adentró en esta faceta del arte cuando Diana Ruiz y yo la animamos a que sintiera esta etapa nueva llena de pinceles y colores en esta sensibilidad de la pintura y bien que lo hizo, pues creó unas obras muy interesantes, mismas que la ayudaron a sobrellevar su enfermedad.
Antes de que el cáncer tuviera tan terrible desenlace, Diana y yo la invitamos a venir acá con nosotros a New Jersey, ella estaba muy emocionada de hacerlo, quería conocer por acá y ver el otoño que tanto le había llamado la atención por las diversas fotos y hasta “hojas secas” que tuve la oportunidad de llevarle en mi último viaje en Noviembre pasado (2018). Desafortunadamente el gobierno de los EEUU no le dio la oportunidad de renovar su visa, fue terrible para nosotros saber esto como para ella, pues aunque Tere se repuso a este tropiezo fuera del alcance de nuestras manos, siguió siempre con mucha fortaleza para luchar.
Simplemente sé que te fuiste en paz con Dios, en paz contigo misma, dejaste a tu hija muy joven, pero como un roble de fuerza infinita y nos has dejado un gran legado… esa fortaleza que te caracterizó para seguir adelante con lo que nos propongamos sin importar que algún día podríamos no estar aquí. Gracias mi querida Tere por haberme regalado ese bien tan preciado: tu amistad.
Mi querida Tere, siempre te recordaré como decías tú: ‘Simplemente Mujer’ mi querida amiga, nos dejas prisioneros de tu amor incondicional, de tus detalles y de tu amistad que tanto valió la pena al haberte conocido por el paso de este mundo terrenal.
Que en Paz Descanses mi querida Tere Aristi, #SimplementeGuerrera.

Tere, Lily, yo y Karla. Cancun, Q. Roo; Mexico. (2015)

Tere Aristi me inspiró en dos ocasiones para escribir sobre ella, aquí los enlaces de esos dos artículos en los que describí su persona y su hoy eterna amistad: #PrisioneraDeAmor y #SimplementeMujer con mucho cariño:

http://www.manolodelacruz.com/2012/02/14/prisionera-de-amor/
http://www.manolodelacruz.com/2013/06/15/simplemente-mujer/

Algunos testimonios que me han hecho llegar:
“Vuela alto mi niña, libérate, deja ese cuerpo cansado y maltratado. Sé que no nos has dejado, simplemente te has transformado.”

Te quiero mucho mi amante de Frida Kahlo, la eterna enamorada de Miguel Bosé y del sol, mi gran defensora de animales.
Tu prima Deborita (tú eres la única que me podía llamar así.)” Deborah Chávez Carrera.

“¡Mi querida Tere! Coincidir en este vida contigo ¡fue un privilegio! ¡Tu amistad es un regalo que me queda en el corazón como un bello recuerdo! Te recordaré cómo la guerrera admirable que fuiste, una amiga cariñosa que siempre tenía palabras lindas que expresarme, como parte del cuarteto tuitero que formamos orgullosamente durante casi diez años junto a Susi y a Manuel. Nos queda el cariño, los recuerdos y un lazo valioso y fuerte llamado AMISTAD. Te abrazo con amor hasta el cielo amiga, elevo a ti mis respetos y cariño. Duele tu partida, se te extraña mucho pero has trascendido de esta vida para cambiar de plano. ¡Y nos encontraremos de nuevo! De eso estoy segura. Fue un honor ser tu amiga. Hasta siempre Tere hermosa.. En paz descansa”. Elisa Alvarez.

“Maritere a quien vi nacer y convivir mucho con ella, la recuerdo con tanto amor, ternura y ejemplo en el día a día de su vida. Hace muchos años ella tendría unos 15 años aproximadamente, a Tere le gustaba el grupo musical menudo y le gustaba el corte de cabello que tenía uno de los integrantes, entonces su tía (yo) ni tarda ni perezosa le dije con tijeras en mano, “ven y vas a ver los resultados de este magnífico corte que te haré” Los resultados no fueron los esperados pero ella con todo respeto me dijo:” Pero qué bien quedé” y yo seguía diciéndole: “Espera, aquí falta un poquito para cortar” y ella casi con lágrimas me decía: “¡No! ¡Así quedo perfecto!” Esta anécdota la platicamos otra vez no hace más de un año y como reíamos de esto y en ese entonces la que lloraba era yo por acordarme de esto. Todos los adjetivos que puedas tener de Tere son positivos. Otra vez yo quería poner en mi cel una melodía que toca en piano una de mis nietas y le pedí ayuda para hacerlo, ella con mucha paciencia me iba dando paso a paso lo que tenía que hacer y de repente me dice: “Tía, no me haces caso, pon atención si no, no lo lograrás” y soltamos la carcajada por el regaño. Cuando cumplió sus 15 años me la traje a San Luis Potosí que es donde vivo y recuerdo que le confeccioné una falda y una blusa, le hicimos su pastel mis dos hijas y yo y arreglamos la casa con globos y para ella fue lo máximo. Eso es humildad y agradecimiento por hechos y no por lo costoso o vanidoso. Ejemplo en vida de cómo veía ella los detalles llenos de amor. Su expresión era única, con eso sabías todo lo que pensaba. Cuando enfermó, supe desde antes que ella lo supiera, lo que tenía, una amiga mía que es doctora interpretó sus análisis porque su doctor no estaba y la recibiría días después… ahí empezó este debacle de lucha, de esperanza, de fe, de amor, una lucha que nunca dejó de devastarla y aún así, ella con su voz aclarándola para hablar conmigo y poniendo lo mejor de ella, decía: “Con esto, aunque me duela, espero me de vida” (lo que ella no tenía era calidad de vida), pero siguió luchando y en febrero de este año me platicó lo que su oncólogo vio en sus estudios… yo me quería morir de dolor al escucharla y aún así, ella me dijo: “Pensé que sería peor lo que me diría”. Mujer con mucha inteligencia y con gran amor a su hija y marido y por ende a la familia. Lo que yo recuerdo de ella son enseñanzas de vida, firme en sus convicciones, guerrera por decisión, siempre luchó contra marea. Esto no te lo digo porque ya partió, te lo digo porque es cierto, lo juro. Ya te iré platicando de mi Maritere amada. Se llamó así por mí, qué orgullosa de que lo hayan hecho así sus padres, hermano y cuñada.” María Teresa Carrera.

Intercambio de obras. Cancun, Q. Roo; Mexico (2018)

“Yo también me despido de mi mamá con esa fuerza y amor con el que hacía las cosas y que nunca se rindió. Pero le abro las puertas ahora a la que me verá cumplir más sueños y que me cuidara donde se encuentre. Siempre me relataba cosas de tí y como fuiste una amistad muy importante para ella❤️Agradezco tus palabras”. Frida Aristi

Revisión ortográfica por Alicia Alvarado Ballesteros.


“La Última Frontera”

Tenía ganas de hacer un viaje lejos, pero lejos de toda civilización, quería alejarme de edificios de hierro y concreto, quería ver de cerca la naturaleza, aquella naturaleza que ya no tenemos tan cerca de nosotros y que cada día estamos destruyendo más… Quería ver otras especies animales que no hubiera visto antes en su hábitat natural, quería ver cosas que me pusieran a pensar que tenemos a nuestra madre tierra y que estamos agrediéndola y la estamos exterminando… eso quería ver y sentir antes de dejar este mundo tan grande que tiene aún muchas cosas por mostrarnos… eso quería ver.

Me encantan las montañas y me fascina ver sus diferentes fases durante cada una de las 4 estaciones del año, por eso decidí esta vez visitar “La Ultima Frontera”.

Alaska era ese destino al final del continente. Mi amiga Diana Ruiz quien últimamente me ha acompañado a lugares lejanos y fuera de serie, esta vez también estuvo conmigo en esta última aventura; tomamos un avión desde Newark, New Jersey para poder llegar hasta Juneau, la Capital de Alaska (fundada en 1881). Casi 8 horas y media de vuelo, con un stop en Seattle, WA. Así que después de emprender ese largo viaje cruzando el país de los Estados Unidos, nos encontrábamos volando sobre las montañas nevadas de Alaska. El paisaje desde el aire entre nubes y picos nevados fue fascinante, maravilloso e infinito.

Ajustamos nuestros horarios retrasando nuestros relojes 4 horas cuando estábamos a punto de aterrizar en Juneau; la tripulación nos informó sobre nuestro próximo descenso y pudimos admirar el paisaje con mayor plenitud: montañas repletas de hermosos pinos y los picos de las montañas completamente cubiertos de nieve; un precioso pueblo enclavado en las colinas y montañas de entre 1100m y 1200m de altura junto al “Canal Gastineau”. En lo alto de la montaña, está el campo de hielo Juneau, una gran masa de hielo de la que fluyen alrededor de 30 glaciares. Dos de ellos son el Glaciar Mendenhall y el Glaciar Creek Lemon.

Rentamos un carro y Diana y yo nos dirigimos hacia el hotel que teníamos reservado en el centro de Juneau. Durante el camino, perdimos ese preciso momento cuando el sol pinta de color dorado los picos nevados de las montañas, una imagen que guardaremos en nuestra memoria ya que no pudimos fotografiarla (ahí la pifiamos, diría mi mamá), pues aunque dimos vuelta en el primer retorno, cuando arribamos al lugar donde habíamos admirado sólo durante unos segundos esa belleza de paisaje tan limpio y puro… ya había caído el sol y con él, toda la belleza y esplendor de aquella imagen…

Nos acomodamos en el hotel y salimos de inmediato a caminar, las horas de luz solar eran muy cortas, a las 3:30 pm ya se veía bastante obscuro, pero aun así, nos fuimos a recorrer el centro de la capital, un poblado muy pequeño, pero pintoresco; se sentía bastante frío e inclusive, al caminar por el muelle resbalábamos, pues el piso estaba cubierto de hielo. Esa tarde estuvo primorosa, no había nubes y estaba cayendo el sol sobre el horizonte y detrás de las montañas. ¿Dónde está la gente? -nos preguntábamos Diana y yo. No veíamos ni un alma caminar por las calles, ¿quizás estaríamos acostumbrados a ver el tumulto de gente que nos muestra la Ciudad de Nueva York o la actividad cotidiana de nuestra ciudad de Deal, aquí en New Jersey?

A esa hora de la “tarde” ya habían cerrado muchos negocios, sólo los restaurantes permanecían abiertos, aunque eran muy contados los que se podían encontrar…, no obstante, disfrutamos esa primera tarde al llegar a Juneau de aquel viaje tan largo. Por cierto, si vuelan con Alaska Airlines lleven su ”itacate” (sandwichitos) porque el servicio es excelente, pero sólo te dan agua, jugo y refrescos; ni un cacahuate te ofrecen para mordisquear… jajaja, así que llegamos con un hambre de perro. Juneau lleva ese nombre en honor al buscador de oro Joe Juneau.

Al día siguiente me desperté a las 4 de la mañana, no pude dormir más (eran para nosotros las 9:00 a.m. en el Este de los EEUU); a esa hora, me levanté y me puse mi chamarra, gorro, bufanda y guantes y me salí del hotel a ver el amanecer y a caminar por otro lado de la ciudad… ¡A su mecha!  no amanecía y no amanecía, así que me puse a caminar y a caminar, hasta llegar al parque donde se encuentra la escultura de la ballena jorobada, una escultura gigantesca, en tamaño a escala de ese ‘animalito’ (Takhu the whale) junto al Canal Gastineau.

Como a las 7 y fracción de la mañana, comenzó un tímido destello de luz a asomarse por detrás de las montañas ¿sería el amanecer?… ¡Pues aún tardó en salir el sol!  Ya para cuando a ‘éste’ se le ocurrió aparecer, yo ya estaba en el hotel de regreso (8:15 a.m. poco más o menos) pero no se veía claridad, quizás porque las montañas brindan mucha sombra a la ciudad de Juneau.

Desayunamos en el hotel y después nos dirigimos en carro hacia el aeropuerto; a las 10 de la mañana estaba programado nuestro vuelo para ir a Sitka, pero antes de llegar, nos desviamos porque Diana y yo decidimos ir al Glaciar Mendenhall que se encuentra a escasos 20 minutos de la terminal aérea… Durante nuestro recorrido por la carretera, pudimos apreciar lo imponente que se veía aquel glaciar, con ese color azul que resaltaba entre las montañas nevadas y el bosque; la vista antes de llegar fue impresionante y aun más al estacionar el auto y poder admirar varias águilas de cabeza y cola blanca en su hábitat natural; eso sí que me encantó verlo: aquellas aves tan grandes, tan majestuosas, posadas en las copas de los altísimos pinos. Solamente las pudimos disfrutar un momento, porque no disponíamos de mucho tiempo y aún teníamos en agenda recorrer un poco más de cerca el parador turístico; así que salimos casi volando de ahí, pues nos avisaban por texto que nuestro avión estaba a punto de comenzar el abordaje… ¡Qué desesperante no poder ir mucho más rápido que 35 millas p/hr! Temíamos perder el avión por estar admirando tanta maravilla de la naturaleza…

Por fin llegamos, estacionamos el carro y corrimos al punto de seguridad para pasar a la sala y así poder abordar el vuelo hacia Sitka, una ciudad fundada en 1799.

Es imposible describirles tanta belleza vista desde el aire, pues ya ustedes imaginarán esas imponentes montañas y picos nevados, islas e islotes, y a lo lejos, un volcán inactivo (en situación durmiente) muy importante, que impacta por su belleza justo frente a Sitka, el Monte Edgecumbe, con una elevación de 976 m.s.n.m. 

Al aterrizar, salimos como Juana por nuestra casa. Un aeropuerto sumamente pequeño, pero con una vista preciosa hacia el mar rodeado de montañas. Diana pidió información acerca de la mejor forma de llegar al pueblo y nos dijeron: “Caminando es la mejor forma, solo 1 milla a pie” … Y ahí vamos los dos locos, caminando por la carretera sobre el lado de la banqueta, pero celebro que nos hayamos ido caminando, pues les cuento que la vista y los paisajes panorámicos son simplemente hermosos, todo rodeado de picos y a lo lejos aquel Monte ‘Edgecumbe’ que acrecentaba la belleza al panorama. Frente al pueblo de Sitka, un puente, que el sólo cruzarlo fue un deleite, disfrutando la naturaleza y la vista preciosa de barcos pesqueros a la orilla, sobre el muelle; islotes y la inmensidad del mar; águilas volando y cazando, nieve y bruma a la altura de los picos. Así pues, llegamos y anduvimos admirando aquel paisaje que nunca antes habíamos visto, solo en la imaginación y en las películas. Conocimos por fin los “Tótems” muy característicos de Alaska que proviene de la lengua “ojibwa’, hablada por los indígenas nativos de América del Norte. Un Tótem es un objeto natural o un animal que en las mitologías de algunas culturas o sociedades se toma como símbolo ícono de la tribu o el individuo. Muchos postes de Tótem reproducidos en exhibición, están representados por el vigilante del pueblo, el cuervo en forma humana, el cuervo Raven, así como el oso, todo detalladamente hecho en madera y muchas de ellas se encuentran en el ‘Sitka National Historical Park’ un área protegida, designada Parque Histórico Nacional el 18 de octubre de 1972. El Parque, en diversas maneras, ha buscado rememorar las experiencias ‘tlingit’ (una tribu amerindia) y rusas en Alaska.

Nos sentamos, después de tanto caminar y estar ya bastante cansados, en un restaurante para comer algo típico, así que nos decidimos por una sopa de mariscos que estaba simplemente deliciosa (Salmón, Cangrejo y caracol). Después de comer, nos levantamos y salimos del restaurante con la intención de continuar recorriendo el lugar, pero ya era de noche, caía una suave llovizna y hacía algo de frío, y no queríamos regresar al aeropuerto caminando nuevamente, ya que estábamos agotados. Diana preguntó en una florería por algún número de taxi y la empleada nos hizo el favor, muy amablemente, de llamar a uno para que acudiera a buscarnos; nos sentamos afuera, en la orilla de la banqueta a esperarlo y nos ofrecieron que aguardáramos dentro, ya que había bajado un poco más la temperatura y se sentía peor el frío, pero justo en ese momento llegó el taxista. Llegamos a muy buen tiempo al aeropuerto, así que aprovechamos para comprar los últimos souvenirs antes de abandonar Sitka y retornar nuevamente a Juneau. 

Al despertar, desayunamos en el hotel y nos dirigimos directamente al Glaciar Mendenhall, era muy temprano y se sentía bastante frío. Al llegar, nuevamente pudimos apreciar esas águilas enormes en los altos árboles de pinos, nos acercamos lo más posible para tomarles fotos; el piso estaba escarchado por la gélida mañana y la cercanía del Glaciar. Subimos a lo más alto, donde se encuentra el “Visitor Center” junto al lago Mendenhall, la vista desde ahí es impresionantemente hermosa; había unos telescopios donde podías ver tan cerca el glaciar que sentías ganas de tocarlo, aquel azul inconfundible con la nieve, es sencillamente cautivador.

Después comenzamos a caminar y caminar, hasta acercarnos los más posible al glaciar (pero aún lejos) y fue una sensación increíble percibir la grandeza de la naturaleza y lo imponente de aquella muralla de hielo. Junto a una enorme cascada y frente a tanta belleza natural, pudimos sentir esa agridulce emoción de conocer algo tan bello e impactante, pero que está derritiéndose por el cambio climático y que tristemente se dice que desaparecerá… pero algo sí me llevo dentro: ¡Pude conocerlo y admirarlo!…y guardar para siempre en mi memoria esa bellísima postal. El paisaje de regreso también  fue hermoso y nos provocó alegría y tristeza a la vez, pues ya nos despedíamos del glaciar, que era una meta que nos habíamos propuesto en este viaje.

Al salir de esa reserva ecológica,  nos enfilamos por la carretera hacia donde nos condujera el camino, queríamos conocer el final de la vía; había leído que son escasas 70 millas de carretera lo que cubre aquella ciudad capital entre las montañas, así que manejé hacia el norte, la carretera iba justo a la orilla del mar y las montañas. El bosque era tan hermoso, que paramos un momento para introducirnos un poco dentro de él y sentir aquellos pinos tan altos cubrir el cielo, sentir su humedad y quizás percibir el olor característico del bosque… y así fue, a la entrada había un letrero que decía que el bosque estaba cerrado, pero ya saben… dos mexicanitos aventureros sin experiencia, pues nos metimos a caminar y tomar fotos de tanta belleza y humedad, caía una suave llovizna. 

Nuevamente en la carretera, venía yo manejando y al dar vuelta en una curva, justo ahí, fue donde vi la majestuosidad e impresionante belleza natural de una gran montaña; así lo percibieron nuestros sentidos exactamente al girar la curva, había nevado y aquello era ¡impresionante!; estábamos en lo alto de una colina y el paisaje del bosque, la carretera y la nieve hacían más hermosa aquella panorámica que teníamos frente a nuestros ojos; la impresión al ver esa magnificencia, fue sin duda, algo que no olvidaremos nunca. Nos detuvimos a tomar muchas fotos, no había ni un automóvil en la carretera, no había nadie, solo el viento, las montañas, el bosque y aquel paisaje donde la bruma cruzaba frente a nuestros ojos cubriendo la montaña. Los pocos rayos de sol presentes, eran propicios para tomar fotos de aquella imagen que nos cautivó.

Así continuamos manejando, hasta llegar a otra parte de la carretera que se llenó de bruma y la niebla salía desde el interior de la montaña, cubriendo los altísimos pinos de coníferas. Fueron muchos ecosistemas los que recorrimos en esa carretera “tan corta”.

Nos detuvimos más adelante para conocer la orilla de la playa, había piedras de todos los tamaños. Lo que sentí ahí frente ante tal inmensidad del mar, me hizo volar muy alto para asimilar tanta belleza natural.

Un águila de cabeza y cola blanca sobre nuestras cabezas volaba con tanta majestuosidad, que no pudimos despegarle la vista hasta que desapareció a lo lejos. Unas cuantas millas más, terminaba la carretera; en casi todo el camino no hubo señal en nuestros celulares, mucho menos hasta esa punta donde nos encontramos frente a frente con la montaña; no se escuchaba nada, solo el silencio y a veces un poco de viento; era un momento que invitaba a reflexionar y pensar en lo grandiosa que es la naturaleza… y aquella sensación de sentirla muy de cerca. Ahí acababa la carretera…

Al día siguiente acudimos al centro de convenciones, donde había una exposición de artesanos locales, parecía que todo el pueblo estaba allí dentro, pues habían pasado los días y no veíamos gente en las calles; un chico por ahí nos comentó que ellos invernan mucho… sobre todo en lo más crudo del invierno (con razón al caer la tarde, poquito después de las 3, aquello se convertía en un pueblo fantasma). Así que anduvimos curioseando y compramos algunas artesanías muy interesantes con los locatarios. En un puesto vimos una fotografía que era como una “casita” y nos llamó la atención, Diana preguntó por ella, pues ya la habíamos visto en varias partes, así que sentimos curiosidad por saber qué significaba… nos explicaron y nos propusimos ir el día posterior, en busca de aquella “casita” que tanto había llamado nuestra atención.

“The Old Treadwell Pump House”, La Casa de Bombas, es un símbolo de las grandes minas de oro que prosperaron a principios del siglo XX. Una estructura icónica con sus pilotes circundantes que aparecen firmemente anclados sobre “Sandy Beach”. No obstante, el paso del tiempo, el viento, la lluvia y la nieve han afectado la estructura histórica. La erosión de la estructura de hormigón se está acelerando y se perderá el hito histórico. La casa de bomba de agua salada de la mina Treadwell se ha mantenido en la extensión de 80 hectáreas de la Playa Sandy en Douglas Island durante más de 100 años (1914). Ha sido objeto de pinturas y fotografías que han capturado el amanecer y el atardecer durante la marea baja y alta, con barcos de pesca, barcazas y cruceros navegando.

Permanecimos un largo tiempo cerca de esa icónica estructura junto al mar y observamos cómo rápidamente la marea comenzó a subir, todo un espectáculo con una vista sin igual. Los “pilotes” que sobresalían de la arena, estaban repletos de caracoles y al acercar el oído podía escucharse un singular sonido que provenía de esos moluscos. En octubre de 1926, un enorme incendio provocado por un viento Taku, destruyó la mayoría de los edificios de madera, pasarelas y muelles de “Treadwell”. Pomp House es una de las pocas estructuras sobrevivientes y sirve como un recordatorio visual de la rica historia del área.

El último día de nuestro viaje, antes de abandonar Juneau, Alaska, lo dedicamos a visitar el Mount Roberts Trailhead, hicimos senderismo por un rato solamente, para disfrutar por última vez aquel mundo de naturaleza, repleto de bosques, cascadas y senderos hermoso;, apreciamos la ciudad de Juneau desde lo alto, entre maleza y las ramas de los pinos. 

Esa tarde, al despegar del aeropuerto, el avión sobrevoló Juneau; estaba despejado y la vista fue hermosa, así nos despedía aquella capital del Estado de Alaska, algo que nunca olvidaré. 
El avión haría tres aterrizajes antes de llegar a Seattle, Washington (compré deliberadamente ese boleto así, con escalas) para poder admirar toda aquella cordillera de montañas completamente nevadas y aterrizar en aeropuertos pequeñísimos, junto al mar rodeado de naturaleza y hermosos paisajes al atardecer. (Entre esos lugares tan pintorescos están Petersburg, Wrangell y Ketchikan. Todos estos lugares se pueden visitar también por vía marítima en grandes cruceros).

Sin duda, esa pequeña estancia en Juneau y Sitka, bastaron para quedarme con las ganas de regresar a Alaska, pero ahora para adentrarme y acercarme más al círculo ártico y poder admirar la belleza de las luces del norte, aquellas auroras boreales que he declarado ya, que tengo que ver antes de morir y conocer más de “La Última Frontera”.

P.D.: Este artículo se lo dedico por completo a una persona a quien siempre recuerdo como un asiduo amante de la naturaleza y hoy que tristemente ha perdido la vista, quiero que vuele conmigo para que sienta y “vea” lo que mis ojos vieron… Para ti con mucho cariño tío Luis Emilio Paz Pérez. 

Correctora ortografica y sintaxis por Alicia Alvarado Ballesteros.


El “pajarito negro”

 

Mientras trabajábamos montando una boda en uno de los salones del club, una compañera de trabajo, de nombre Jennifer,  se lamentaba muy afligida, de la situación del pobre “pajarito negro” que yacía sobre el “green” en el hoyo 17.

Exclamando me dice: ¡Manny ven a verlo, pobre “pajarito” ha de estar sufriendo! (mientras me llevaba hacia la ventana para poderlo ver…) Tiene su ala quebrada y no puede volar… ¡Qué triste!

Yo sólo alcanzaba a visualizar un bulto negro, mientras me acercaba hacia la ventana… ¡¿Cuál fue mi sorpresa al ver a aquel “pajarito” negro y descubrir la especie…!? ¡El tal “pajarito” no era más que un apestoso y horrible zopilote! Desde la ventana, a la distancia, “alcanzaba” yo a imaginar su pestilente olor y su pico lleno de bacterias…

¡Qué pajarito negro ni qué nada! Le repliqué a mi compañera…, esa es un ave que se alimenta de carroña y sobre vuela los contenedores de basura y cosas en descomposición; debería de morirse (con el ala rota), no creo que a nadie le importe… Pero sí, sí había “alguien” a quien le dolía ver al “animalito” sufrir sobre el hermoso césped y ese alguien, era mi compañera y no sólo ella, también otro compañero, quien de inmediato llamó al “Help Protection Animals” (Asociación Protectora de los Animales) para que acudieran a auxiliar a tan hermoso y colorido “pajarito”.

Transcurrieron un par de días y de pronto se me vino a la mente tan “bello” animalito, así que pregunté a Jason, quien fue la persona que llamó a las autoridades para que auxiliaran a tan singular ave… Bueno ¿y qué pasó al final con el “pajarito” negro? Jason me respondió: Sí, efectivamente vino un hombre que al llegar se puso un casco que cubría su rostro, guantes y se dirigió hacia el animalito con una red en sus manos… ¿Y? le interrogué, esperando curiosamente su respuesta. Mi compañero sólo sonrió y yo me cagué de la risa (literalmente), ya que relató que mientras el oficial se acercaba al zopilote, éste comenzó a huir brincando… ¿Y…? …No lo alcanzó, respondió Jason. El ave con toda y su ala rota se perdió entre los jardines del campo de golf muy cerca del hoyo 17… (Casi me imaginé a un astronauta con todo y su traje espacial tratando de capturar a aquella bella, bellísima… ave de rapiña). #ElPajaritoNegro.

Corrección ortográfica por Alicia Alvarado Ballesteros @Balles20

 

 


“¡¿Dónde está mamá?!”

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Era el mes de Octubre de 1992 cuando regresé de Guadalajara, Jalisco donde había concluido mis estudios universitarios. Llegué a Villahermosa, Tabasco, a casa de papá, reflexionando acerca de mi futuro y mis expectativas, analizando cómo introducirme en el mercado laboral…, no tenía ni idea de qué hacer, y un par de días más tarde, recibí la llamada telefónica de una gran amiga mía: Martha Hurtado, quien me llamaba desde Cancún, Q. Roo, invitándome a viajar hacia aquel punto turístico de la república mexicana y experimentar profesionalmente, cada quien en su rama y probar suerte…
Me quedé meditando en las palabras de Martha… aún con el teléfono en la mano, ahí, en la sala de la casa… ¿Qué hago? Ni modos, -dije entre mí,- Papá era la única solución (como siempre). Entonces acudí nuevamente a él y le dije: Papá, ¡échame la mano por última vez! (económicamente hablando), quiero irme a Cancún y probar suerte por allá; en serio, será la última vez que te lo pida…
…Y sí, fue la última vez que extendí la mano para pedir dinero (literalmente). En esa ocasión, recuerdo claramente que fui a comprar mi boleto de autobús (ADO) para salir al día siguiente hacia aquella punta. Mi papá me había dado MX$5,000 pesos de aquellos viejos pesos y con esos tuve para no volver a pedir más…
Ese día abandoné el nido al cual no volví jamás, salvo única y exclusivamente de vacaciones y alguna que otra fecha especial. Así quizás perdí muchos momentos memorables que fueron marcando mi soledad, esta soledad que yo escogí vivir y disfrutar en plenitud… Así pues, sólo seguí desde lejos el nacimiento de mis cuatro sobrinas, de las cuales sólo con una participé en sugerir su nombre: Ana Karen, que fue el que al final de cuentas, mi cuñada eligió para ella; de ahí en fuera, sólo sabían que el tío vivía lejos de la casa de los abuelos, lugar al que mis dos hermanos sí asistían muy frecuentemente.
Pasaron los años y yo seguía alejándome más de la familia, físicamente hablando; mi trabajo me permitió volar más lejos y así pues, llegué hasta Costa Rica y más tarde hasta Venezuela y hoy día ya son 18 años viviendo en Los Estados Unidos… Allá atrás deje el rancho de papá, el Río Puxcatán, allá dejé mi pueblo y allá dejé la ciudad que me vio nacer: Villahermosa. Allá también dejé aquella escena donde por última vez extendí mi mano para pedirle a papá una ayuda económica (tenía yo 23 años).
13 años después de vivir en EEUU, donde fijé mi vida, donde luché incansablemente (y lo sigo haciendo), para lograr lo que hasta hoy he conseguido; pasaron muchos años para poder volver a la tierra que un día abandoné… Me dio mucho gusto volver a ver a mi mamá viva por última vez, pues 6 meses más tarde la vi moribunda en la cama de un hospital.
13 años bastaron para ver desmoronarse una familia que hoy día está desquebrajada, alejada y separada por cosas materiales… pareciera una telenovela. Pensé que sólo en las teleseries sucedía, pero no, esto es muy real… esto es la vida real.
Ayer hablé con papá y le dije algo que quizás parece muy fuerte, pero es la pura realidad: “Papá, veo una familia totalmente separada por muchas circunstancias.”Veo cómo no existe ninguna comunicación entre nosotros (me incluyo), no hay hermandad, no hay solidaridad, no existe la democracia; una familia alejada una de la otra, una vida que pasa y pasa y no cambia, unas tierras que acaban de cumplir 100 años (San Joseíto) y que no veo que se viva de ellas, ni que se saque provecho del fruto sembrado, terrenos que se venden y no se ve el dinero, la salud deteriorándose y no se disfruta de lo que se sembró.
¿Para qué tener tierras si sólo se vive del sentimentalismo que no sirve para nada? El día que nos morimos, nada nos llevamos, ¿Por qué no disfrutarlo en vida? o ¿Por qué ver a otros que lo disfrutan sin compartirlo? Ahora entiendes ¿Por qué hablo de solidaridad, de unión familiar, de democracia? Las familias se corrompen, se separan, se alejan y siguen adelante pero separadas, fuera de aquel círculo que se formó el día que decidieron unirse en matrimonio.

¡¿Dónde está mamá?!

(Este artículo lo escribí el 11 de Febrero del 2015)
Revisión ortográfica por: Alicia Alvarado Ballesteros Twitter: @Balles20


“El paraíso no tiene que ser tropical”

Había una oferta para viajar a Europa muy tentadora en cuanto al precio, saliendo de cualquiera de los dos aeropuertos del área. Diana cumpliría sus primeros 50 años de vida y deseaba pasarlos por allá en el viejo continente. Su idea era visitar Brujas, en Bélgica;  yo no tenía planeado volver a Europa, al menos este año, pero ella me convenció para que la acompañara; habíamos hecho muy buena mancuerna al viajar juntos cuando fuimos a San Francisco, CA. Yo ya conocía Brujas,  así que le propuse visitar una ciudad en la  que nunca antes había estado: Praga, en la República Checa.

Entonces nos dimos a la tarea de investigar  lo que la línea aérea de “Iceland Air” ofrecía en su promoción en la red. Por no más de 400 dolares podíamos volar desde Newark a cualquier destino en Europa, entonces elegimos Ámsterdam, así que agendamos visitar a dos amigos que tenemos en común. El siguiente paso era el famoso Step Over #MyStepOver y pernoctar de 1 a 7 días en Reykjavik, Islandia. La línea aérea ofrecía (ya fuera de ida o vuelta) pernoctar en esa ciudad o simplemente hacer un “stop” y proseguir el viaje al destino deseado.
Elegimos dos días para conocer tan singular ciudad en medio del Atlántico y muy al norte de Europa; íbamos preparados para el frío invernal, tanto en Islandia como en todo el resto de los lugares que habíamos puesto en agenda. Preparados estábamos también para caminar durante todo el día y conocer lo más posible.
Así llegamos a Keflavik (KEF) que es donde está el aeropuerto Internacional,  situado exactamente a 46 km. de distancia de Reykjavik, la capital de Islandia. Al bajar del avión y ver aquella lluvia que caía helada y  sentir el fuerte viento, no podía creer cómo habíamos aterrizado, el avión se movía más en tierra firme que al ir descendiendo. Nos hospedamos en el hotel y aún hasta las 11 de la mañana no se veía el rayo del sol, los días con luz eran muy cortos y  a las 4 p.m. ya todo estaba obscuro. Pero aprovechamos el tiempo saliendo a caminar bajo el clima que imperaba en ese momento, caía una suave llovizna que de repente se tornaba en agua nieve y luego en granizo o nieve, en fin, un clima muy frío y cambiante, las calles y aceras con hielo, pero nada de eso impedía  que entre resbalones y zangoloteos,  camináramos largas jornadas para conocer tan bello lugar.

La Bahía en Reykjavik tiene una vista impresionante hacia las montañas nevadas, salía el sol y alcanzaba a iluminarlas, de repente se tupían las montañas de nubes, pero no dejaba de ser un espectáculo admirarlas. Subir al punto más alto en la ciudad, la iglesia “Hallgrímskirkja”  tenía que ser obligado, la vista desde su mirador a 74 metros de altura es sin igual, bellísimo observar todo Reykjavik desde ese punto. 

#ElParaisoNoTieneQueSerTropical Contratamos un tour gratis (solo dabas un tip) en Inglés, una persona muy agradable “Lárus” nos llevó a recorrer los lugares  más interesantes de Reykjavik, relatando toda la historia de aquel país. Por cierto, una ciudad muy cara con respecto al resto de Europa, hay que llevar una buena cantidad de dinero para visitarla. Allí pareciera que el invierno nunca termina, todas las tiendas  con artículos y ropa de invierno y hermosos atuendos en lana y no es para menos que trabajen tan bien este producto. Los zapatos tienen que ser especiales para ese clima, al igual que las llantas de los carros que están hechas con  incrustaciones de acero para poder rodar sin resbalar. En fin Reykjavík, una ciudad recomendable para visitar, e Islandia, un país que en riqueza natural tiene mucho que ofrecer.

Dos días más tarde estábamos volando hacia Ámsterdam, Holanda, donde nos encontraríamos con nuestra amiga en común Saskia Van Bragt; para esto nos dirigimos hacia Eindhoven donde ella nos esperaría en la estación del tren después de aterrizar en el aeropuerto de Schiphol (Ámsterdam).

Esa tarde caminamos por el campo holandés justo a la orilla de lagos y admiramos aquel frío y hermoso atardecer junto a Saskia, Harry su esposo y su perro de nombre “Carlos”. Por la noche cenamos en un lindo restaurante donde brindamos por la cumpleañera Diana #Mis50EnEuropa. Una noche muy amena y agradable junto a los anfitriones. Esta noche también  obsequiamos dos obras de arte que pintamos Diana y yo para nuestra querida anfitriona. Ya cuelgan en una pared en la hermosa casa de Saskia y Harry.

Al día siguiente salimos desde Lommel, Bélgica donde tomamos el tren con dirección a Brujas. Su nombre proviene del noruego antiguo“Bryggia” (“puentes“, “muelles“, “atracaderos“). Es interesante destacar que, en el idioma flamenco/neerlandés, «Brug» significa «puente», y que esta ciudad ostenta como nombre el plural de esta palabra, debido a la gran cantidad de puentes que en ella existen.

El mayor atractivo de Brujas es su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. 

Al llegar pedimos información en la oficina de turismo donde nos atendieron en español y nos explicaron todo sobre la visita de un día, tomamos un tour gratis en nuestro idioma y nos llevaron con excelente información a lo más relevante de Brujas, una ciudad encantadora enclavada entre canales y puentes y detenida en el tiempo.
Horas más tarde nos dirigimos en tren hacia  Amberes, donde dormimos en un hotel para recorrer al día siguiente esta interesante ciudad. No cabe duda que Bélgica tiene lugares hermosos que transportan al pasado. En verdad que lo disfrutamos, pese a que  aguantamos el intenso frío que provocaba que hasta los mocos se nos escurrieran.

De regreso a Holanda, Saskia nos llevó a conocer un monasterio que estaba muy cerca de la frontera con Holanda, un lugar apacible y bello, también con mucha Historia: la ”Abadía de Postel”, la cual fue edificada en el estilo románico aunque con modificaciones posteriores, efectuadas  en estilos gótico o incluso barroco. Es una comunidad de religiosos (monjes) en Bélgica, Siglo XII.

Al día siguiente estuvimos muy temprano en el aeropuerto de Eindhoven, Holanda para abordar el avión con dirección hacia Praga, en República Checa.

Primera vez que viajaba a Praga. Llegamos sin ningún contratiempo, nuestro transporte estaba esperándonos a las afueras del aeropuerto; el chofer, un muchacho joven nada comunicativo, nos entregó un mapa e información de la ciudad, pero nada más, no comentó nada a partir de ese momento hasta que llegamos al hotel.

Nos instalamos y nos dirigimos a hacer algo para lo que ya estábamos preparados:  caminar como locos; así emprendimos la caminata y cruzamos el puente “Charles” que es una belleza histórica y mística sobre el río Moldava.

Su construcción comenzó en 1357 con el visto bueno del rey Carlos IV, y fue finalizado a principios del siglo XV. Dado que en ese entonces constituía la única forma de cruzar el río, el Puente de Carlos se transformó en la vía de comunicación más importante entre la Ciudad Vieja, el Castillo de Praga y las zonas adyacentes hasta 1841. El puente fue también una conexión importante para el comercio entre la Europa Oriental y la Occidental.

La torre localizada en la cabecera de la Ciudad Vieja es considerada por muchos como una de las construcciones más impresionantes de la arquitectura gótica en el mundo. El puente está decorado por 30 estatuas situadas a ambos lados del mismo, la mayor parte de las cuales son de estilo barroco y fueron esculpidas alrededor del 1700.
Así proseguimos los días siguientes, caminando y conociendo esta imponente ciudad, llena de cultura e Historia, arte y música; sus calles completamente limpias, su arquitectura sin igual, hermosamente impecables sus edificaciones, iglesias, sinagogas… todo en buen estado; es un lujo caminar sobre sus calles y banquetas; el transporte: hermosos trenes y tranvías que cruzan la ciudad. La gente no se mostró tan servicial como en los países anteriores, pero bueno, con tanto por ver y maravillados con la belleza del lugar, esa actitud de los habitantes no le restó encanto a nuestra visita ni teníamos tiempo de preocuparnos por ello; la comida excelente y muy barata comparada con Reykjavik.
De regreso a Eindhoven, Holanda y después de una hora de vuelo desde Praga, tomamos un bus que nos llevó al “Centrum” de esta ciudad, donde todo era algarabía y fiesta por el carnaval de Holanda. Creímos que no íbamos a poder dormir con tanto ruido en el exterior del hotel, pero nos asignaron una habitación retirada del bullicio y pudimos dormir bien.
Al día siguiente, mi amigo Boudewyn Norbruis estaba por nosotros en el punto determinado de la ciudad y nos dirigimos hacia Zwolle donde nos dejó para poder recorrerla.
¡Qué ciudad tan bella! El nombre de Zwolle viene de la palabra Suolle, que significa montaña (relacionado con el verbo inglés “to swell”). Zwolle se fundó en una montaña entre los tres ríos que rodean la ciudad, IJssel, Vecht y Zwarte Water. Este monte fue la única parte que no fue anegada durante las inundaciones.
La basílica románica de Onze Lieve Vrouwe ten Hemelopneming (Nuestra señora de la Ascensión) terminada en 1399. La torre de la iglesia, llamada Peperbus (pimentero o bote de pimienta), es una de las más altas e importantes de los Países Bajos. Fue construida en 1448.
Y así, entre tanta historia y hermoso y frío recorrido, continuamos en carro hasta otro lugar también fuera de lo común…
Giethoorn, una aldea que a menudo se le conoce como “la pequeña Venecia”, también digna de caminar y conocer. Más al norte se encuentra otra ciudad que me encantó. Su nombre es Groningen.
Groningen fue una ciudad hanseática. En el siglo XVI fue una posesión española. En 1594, la conquistaron los Orangistas. En 1672 fue sitiada por Bernhard von Galen, obispo de Münster, que se retiró con sus tropas después de cuatro semanas. En Groningen se celebra la victoria cada año el 28 de agosto. En 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, Groningen fue seriamente dañada durante los combates entre los alemanes y los aliados, particularmente el lado norte de la plaza mayor o Grote Markt.
Un día completo lo dedicamos para recorrer Ámsterdam a pie y así cerrar con broche de oro este espléndido viaje. Caminamos por sus canales y calles y por su zona roja para admirar a las mujeres de las “Ventanas” y por supuesto,  sentir el olor (fogonazo, diría yo) de la mariguana que emergía de las múltiples “coffee shops” donde es completamente legal comprar la hierba y fumar.
De regreso a EEUU, el avión hizo nuevamente escala en Reykjavik, donde tendríamos que transbordar y hacer el chequeo de “salida” de la comunidad europea, donde por cierto, el personal de migración con una sonrisa y sumamente amables, nos dieron la despedida.
El avión había aterrizado entre una pista completamente llena de nieve y hielo, creo que la destreza de los pilotos fue sumamente impresionante, ya que  conocen  bien esos cambios de clima tan repentinos en esta Isla.
Nuestro viaje fue muy placentero, con mucho frío, pero así lo seleccionamos y lo planeamos. Fuimos muy criticados y cuestionados del por qué escogimos visitar estos lugares en pleno invierno, pero era algo que teníamos que ver, sentir y vivir, por eso lo titulé #ElParaisoNoTieneQueSerTropical y no necesariamente lo tropical está en el caribe. También Islandia me cautivó con su naturaleza y aunque no pudimos ver las “auroras boreales”, he declarado que regresaré a admirarlas. Praga me introdujo en lo místico entre niebla y tiniebla, historias y leyendas y también volveré, pues no pude apreciar el “reloj astronómico” por estar en reparación y mantenimiento, simplemente leí su historia y eso me dio ganas de volver y ¡volveré!
 De mi querida Holanda no tengo nada que decir, cada vez la conozco un poquito más, me encanta su gente y su histórica belleza que enamoró a Vincent Van Gogh para plasmarla en lienzos. De igual forma espero que la protagonista de #Mis50EnEuropa haya quedado satisfecha después de sus locuras y tremenda distracción, jajaja. Sólo queda reírme de lo que pasó en el tren hacia Münster, Alemania, después de sufrir entre la puerta del vagón y ella afuera a punto de partir y haber perdido el boleto del tren…, pero esa, ¡esa es otra historia!
Y el ‘combo’ no venía solo…, el avión despegó sin contratiempos y se elevó hasta los 10 mil metros y ya en crucero, me dispuse a descansar un poco… al despertarme por  un momento, miré en la pantalla frente a mi, que estábamos cruzando la “punta” de Greenland (Groelandia) y por mera curiosidad me asomé a la ventanilla… cuando vi aquello despejado completamente y debajo de nosotros entre el azul del cielo, la tierra me exponía un poco más de aquella belleza blanca en su superficie… me obligó a levantarme de mi asiento y dirigirme a una ventanilla del lado derecho del avión (no venía muy lleno) y pude acercarme a una ventana justo a un lado de la puerta de emergencia donde una viejecita tejía y la interrumpí para pedirle permiso para asomarme y tomar mis fotos. Ella me dijo “Of course go ahead…” con aquella sonrisa me comentó: ¿Verdad que es un continente muy grande? ¡No alcanza tu vista ver hasta el final…! Y con esa hermosa vista natural me quedé plasmado frente a la ventana, admirando esa pequeña parte de Groelandia, que me regalaba la visita a Europa, esa vista se  quedó grabada en mi mente, sin igual ver esos glaciares desde lo alto y esas montañas cubiertas con tanta nieve… #ParadiseDoesNotHaveToBeTropical asi es: “El paraíso no tiene que ser tropical”
#ViveAmaViaja

Correctora ortográfica: Alicia Alvarado Ballesteros. Twitter: @balles20


“Lágrimas de Granizo”

Sucedió en un pleno y muy crudo invierno la historia de la vida real que les quiero contar…

Habían pasado unos días cuando mi roommate me preguntó: ¿Has visto a Sammy? ¡No! le contesté. Sammy era un gato tan hermoso, tierno, cariñoso, que daba gusto acariciarlo… Ella estaba nerviosa porque  el gato no había vuelto a casa, hacía bastante frío, por lo que le parecía raro que el animalito no hubiera regresado al hogar, era un gato que salía y volvía, pero ya era mucho tiempo el que había transcurrido desde la última vez que lo vimos…

Una noche, me encontraba tranquilamente yo en la sala escribiendo algunas cosas en mi lap top, cuando ella entra estrepitosamente hecha un mar de llanto ¡Ahí estaba, ahí estaba! Su hijo y yo la volteamos a ver y exclamamos ¡¿Estás bien? ¿Qué tienes, qué te pasa?!

¡Sammy, Sammy, ahí está! ¡A  la orilla de la calle… ahí lo vi, ahí lo vi! Yo me quedé totalmente atónito ante tanta angustia que ella demostraba en esa (para mí) tranquila noche. No sabía que decir…  obsevé cómo  a su hijo se le descuadró la cara y comenzó a abrazarla para calmar su sollozada angustia…

Aún no comprendía nada y  pensé: Pero si ya lo encontró, ¿por qué llora y además de esa forma? Acto seguido, veo que ella le da una bolsa de plástico al hijo y le exige que vaya por Sammy…

Mis ojos se abrieron al máximo, me llevé la mano a la boca y pensé lo peor, pero no, no era lo peor… lo peor estaba por venir…

El chamaco agarró un abrigo y salió corriendo de la casa…  5 minutos después se presentó en la puerta con la misma bolsa de plástico, pero dentro de ella se alcanzaba a ver el cuerpo inerte  y  además, hecho un témpano de hielo, del tan querido animalito, ahora convertido en cadáver… ¡Luego entonces, la quijada se me descolgó y cayó al piso al ver el segundo acto de esta historia teatral! Aquello era un historia real… me pellizqué, no podía creer ni dejar de mirar y escuchar lo que mis sentidos percibían. Esa escena de espanto no la había visto ni en la peor película de terror jamás antes proyectada.

Los llantos, ¡Qué digo! ¡Aberrantes sollozos! eran tan reales que tuve que comenzar a actuar… ¡Claro a actuar! en tan semejante obra teatral, y así comenzaron a brotar de mis ojos lágrimas que me escurrían hasta el cuello. Aclaro: ¡hipócritamente, claro está! Jajaja, jamás lloraría por un animal.

Acto seguido, tuve que abrazarla y darle mi pésame y darle unas palmaditas en la espalda… no podía yo abrir la boca para darle algún aliciente pues lo que saldría de ahí seria ¡una bulliciosa carcajada ante tan ridículo espectáculo!

Se calmaron las cosas un momento, en lo que se preparaba el funeral del gatico en el jardín de la casa…, mientras tanto, que agarro mi teléfono y le comienzo a textear a una amiga acerca de lo que estaban viendo mis ojos en esta obra teatral ¡merecedora de un Oscar a mejor actriz real de reparto! Me tenía que esconder por momentos y volver a escena…

Y algo más… vino  lo peor del tercer acto: tuve que participar en el funeral del animalito, soportar aquellas temperaturas extremas bajo cero en el balcón, justo donde se cavaba el hoyo para enterrar “al trozo de hielo”; fue entonces que comencé a actuar como nunca jamás había actuando antes y empezar a llorar junto a ella “lágrimas de granizo” para estar a su lado en tan lamentable acontecimiento… Lo que quería yo, era salir corriendo de ahí hacia la calle y cagarme de la risa, pero allí permanecí, estoico, en lo que duró aquella ridícula despedida donde el hijo llevaba ya el cuerpo del gato “bien paleta” (literal) jajaja y que antes de que lo pusiera en su última morada, ella pidió verlo por última vez… aquel cuerpo era un pedazo de hielo con pelos, donde ella derramó lágrimas que como granizo se congelaban al caer sobre el cuerpo del animalito.

Unos minutos más tarde  los dejé  allí afuera, contemplando el frío entierro… ¡Yo no soporté más aquel ridículo espectáculo y menos en ese intenso  frío que me congelaba hasta las lágrimas…!

Correctora ortográfica: Alicia Alvarado Ballesteros. Twitter: @balles20

(Las fotografías del gato aqui expuestas, no tienen nada que ver con “Sammy”, aunque también este “gatico” esta desaparecido…)


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