Archivo del Autor: Manolo De La Cruz

Acerca de Manolo De La Cruz

Nacido orgullosamente tabasqueño, crecido en la tierra de los "tumbapatos" en Macuspana cruzando el río Puxcatán en San Joseito "Rancho 2-Hermanos". Vivido en Costa Rica y parte en Caracas, Venezuela. Escritor cómico, narrativo, descriptivo, anecdótico y ahora pintor empírico.

“La Casa de Cartón”

Quizás hasta indiscretas, así son estas casas aquí en los Estados Unidos, uno ni siquiera tiene privacidad, hasta las flatulencias del vecino se escuchan… ¿será que escucha las mías?

No me gusta para nada la manera en que construyen las casas aquí; si ya de por sí uno escucha pasos en la azotea (¿estaré loco?) pero no es eso, es la Casa de Cartón donde vivo. Les cuento la historia…

Comienzan a verse destellos de que la primavera está cerca ¡a unos días! y por ahí se ven ya algunos ‘botones’ de lo que dentro de poco cubrirá y llenará de flores y polen el panorama. Pero también aquellos ‘animalitos de la creación’, como las ardillas que son un dolor de cabeza y que hasta una exclamación me han hecho expresar: ¡hijas de su fucking mother! (para que no se lea tan feo); pero estos animalitos son despreciables, se acercan a las ventanas de mis vecinas a mendingar comida, ponen sus caritas de pobres inocentes, no matan una mosca las cabronas, y mis vecinas que les alimentan porque “pobrecitas” ponen sus caras de mustias en la ventana para denotar compasión. ¡Desgraciadas! (las alimañas esas).

Desde siempre, pero hace como un mes atrás, las condenadas comenzaron a mover de un lado para otro todas las avellanas recolectadas en el otoño, las transportaron hacia el techo, digamos entre el cielo raso y el piso superior a mi vivienda (si se le puede llamar así a esta cosa). Desde muy temprano comienzo a escuchar aquel va y ven de pequeñas avellanas que ruedan por todo el “techo”, los pleitos y arañazos que escucho y me imagino cuando se pelean entre ellos (las ardillas) no los vecinos, bueno de repente hasta eso escucho…

Corren de un lado para otro, desde muy temprano… el otro día comencé a escuchar el ‘riqui, riqui’ donde rascaban la pared, como si fuera una rata, el ruido era tan real y cercano que me levanté y me acerqué a la pared y sí, ahí escuchaba a aquel animalito de la creación entre las paredes, le di un golpe a la pared y salió corriendo. Al rato… ¡nuevamente la misma historia! pero ya se me hizo normal y le di poca importancia.

Viene mi “roommate” (compañera de casa) y me dice: ¡Ese animal está dentro de la casa! No señora, -le contesté- ya revisé toda la casa y no está adentro, está entre las paredes de nuestra casa de cartón, tranquila que no pasa nada…

Ayer me quise dar una ‘pestañita’ y casi en ese momento que te estás quedando completamente dormido, volvió el incesante ‘riqui, riqui’. Me levanté encabronado para patear la pared, cuando veo sobre la estufa aquel animalito que mis vecinas alimentan con pan, pues saltó desde allá y desapareció detrás del refrigerador, ¡condenada rata! (y esta vez no era para Enrique Peña Nieto). Cerré las puertas de las habitaciones y la del baño, entonces de inmediato abrí la puerta principal para agarrar una escoba y de esa manera expulsar a aquel roedor de mi apartamento…

¡Como la capital de California exclamé…! ¡Ay Sacramento! El hijueputa animal ya había hecho un hoyo en la pared por donde se escapó, así como el ex gobernador de Veracruz… y desapareció.

Me di a la tarea de ponerle un pedazo de madera y pude tapar el agujero, le puse unas sillas plegables para que hicieran contra peso y le mandé un mensaje a mi ‘casero’ que hasta el día de hoy no contesta.

El día continuó sin novedad, y ya en la noche que vuelvo a escuchar el ruido del roedor, obviamente dentro de mi cocina y que salgo y encuentro una manzana en el piso todavía tambaleándose puesto que la ardilla salió huyendo nuevamente. Me dirigí hacia la puerta de escape y aquel hueco ya era un ¡hoyo más grande que el 18 de un campo de golf!

¡¡¡Ay Sacramento bendito este animal va a acabar con mi Casa de Cartón!!!

Revisión ortográfica por: Alicia Alvarado Ballesteros. Twitter: @balles20


“Puerta Dorada”

imag7795Primera vez que volaba y visitaba la Costa Oeste de los Estados Unidos, ya desde el aire la majestuosidad de las montañas nevadas era impresionante. Llegamos pues, Diana Ruiz y yo al Aeropuerto Internacional de San Francisco para comenzar el viaje que habíamos titulado #GoldenTrip2017.imag7914
Sólo llegamos al hotel y decidimos salir a caminar por las empinadas colinas de la zona y llegar así a nuestro primer encuentro con la Calle Lombard, tan famosa en las grandes producciones del cine; desde allí se aprecia un panorama esplendoroso, observándose a lo lejos la isla de Alcatraz, donde se encuentra la célebre cárcel de los años 60’s y la vista hacia la ‘culebra’ descendente de la calle, donde los autos bajan muy pausada y cuidadosamente debido a las pronunciadas curvas y a lo empinado de la vía; es simplemente espectacular, y uno puede bajar sus escaleras para obtener la mejor perspectiva de una parte de la bahía de San Francisco. Es sencillamente memorable.img_9580
Unos momentos dedicamos ahí para apreciar el horizonte, de pronto, al dirigir nuestra mirada hacia la lejanía, allá se alcanzaba a ver una de las torres de color “rojo” de la imponente “Puerta Dorada”: el famoso Puente Golden Gate.
Recorrimos la zona y decidimos tomar un autobús para el encuentro con el ícono quizás más importante de esta Ciudad tan encantadora… El Golden Gate, que nos esperaba majestuoso e impresionante en aquella tarde fría y donde nos dimos cita en el ocaso de aquel atardecer completamente dorado…img_9625
La vista… tendrían que imaginarla. Recorrimos el Golden Gate, un puente colgante de 2,7 km (8,981 pies) de largo, uno de los símbolos internacionalmente reconocidos que abrió su ‘puerta’ en Mayo de 1937. Desde el inicio hasta su segunda torre, admiramos la bahía, Alcatraz y el largo Oakland Bay Bridge al fondo en el horizonte. Este significativo puente también tiene lo suyo, abrió en Noviembre de 1936 y por él cruzan actualmente 240 mil vehículos al día. Cabe mencionar que en el terremoto de Loma Prieta en 1989, una sección de este puente colapsó.img_9705
El color del Golden Gate en toda su estructura no es rojo, a este color oficialmente se le llama “International Orange” porque complementa el entorno natural y mejora la visibilidad del puente en la niebla. La altura del puente sobre el nivel del mar es de 67 metros, mientras que sus torres están a 227 metros sobre el agua. El peso de la carretera pende de dos cables que pasan a través de las dos torres principales y se fijan en concreto en cada extremo. Cada cable está hecho de 27,572 hilos de alambre. Hay 130,000 kilómetros de alambre en los cables principales. El Golden Gate tiene aproximadamente 1’200,000 remaches totales.imag7945
Un tour muy importante, pintoresco y lleno de paisajes extraordinarios, es la obligada visita a Sonoma y Napa Valley, esos viñedos tienen su encanto, aparte de visitar varias haciendas y degustar los diferentes vinos que cada casa ofrece al turista… es algo que tienen que hacer en su vida; la explicación es extraordinaria y la belleza del lugar sin igual.img-20170201-wa0083 El tour llega en esta ocasión hasta un lugar llamado Younville, Ca., es un pueblo rodeado de montañas y viñedos por todos lados; muy caro lugar, pero vale la pena visitarlo.imag0334
Una tarde decidimos tomar un ferry que parte del muelle 39 y hace un recorrido por un poquito más de una hora por la bahía de San Francisco, con dirección directa hacia el imponente puente Golden Gate, pasando por debajo de éste y pudiendo admirar su belleza desde ahí. Gira y vuelve a pasar por debajo desde la otra torre hacia la isla de Alcatraz.imag0196
“La Roca” como se le conoce localmente, es una pequeña isla de 7.63 Has., en el centro de la bahía de San Francisco. Se convirtió en una cárcel de la Agencia Federal de Prisiones en agosto de 1934. Durante los 29 años que estuvo en operación, alojó a célebres criminales como Al Capone, Robert Franklin Stroud, por mencionar algunos. Tantas historias se desprenden de esta cárcel que es un singular deleite a la pupila pasar justo a un lado de Alcatraz en tour, escuchando todas esas historias y anécdotas. Alcatraz alberga el faro en funcionamiento más antiguo de la costa oeste de los EEUU.img_9894
Un día completo lo destinamos a visitar varios puntos de interés de “la Ciudad junto a la bahía” en sus clásicos e históricos transportes, como lo es el “Cable car”, un “tranvía” por llamarle así, que es tirado por un cable empotrado en la calle. Actualmente este transporte es llamado “Monumento Histórico” y su historia se remonta al año de 1873.imag0057
El sistema de transporte de la ciudad es excelente y muy grande, a parte del “cable car”, están los históricos tranvías (eléctricos), tren ligero y metro, trolebus y autocar (diesel).img_9784 El sistema de trenes de cercanías llamado (BART) La ‘Bay Area Rapid Transit’, es una especie de “metro” que recorre algunos puntos de la bahía de San Francisco y cruza por un túnel hasta Oakland, Ca., conectando de esta forma los dos aeropuertos internacionales más importantes.
Así, de esta forma visitamos “La Playa” y las famosas “Painted Ladies” una serie de casas al estilo victoriano y eduardiano pintadas en tres o más colores para embellecer sus detalles arquitectónicos, las casas fueron construidas entre los años 1892 y 1896.imag0620
Por último, visitamos el Parque Nacional de Yosemite a 320 km al este de San Francisco, un área extendida en las laderas orientales de la Sierra Nevada, acantilados de granito, saltos de agua, ríos cristalinos, bosques de sequoias gigantes, un parque denominado zona salvaje. El parque tiene una elevación que va de 600 a 4000 metros.imag0493
Relevante es la vista de ‘El Capitán’, un prominente acantilado de granito que se vislumbra sobre el valle, desde un mirador que marca la vista en la memoria fotográfica que jamás será olvidada… aun así pasen los años.16473461_10154121843767077_7153908397979381515_n1
Así concluimos una visita a esta ciudad a orillas de la bahía que me enamoró, una ciudad llena de historia, cultura y modernidad, gente amable pero también llena de contrastes, mucha gente durmiendo en las calles, pordioseros y una ciudad abierta a la marihuana donde se fuma sin ninguna restricción en las calles.imag0122 Una ciudad llena de colinas donde desde lo alto se puede apreciar la inmensidad y belleza histórica, montañas y colinas. En verdad vale la pena visitarla, vale la pena caminarla y subir y bajar sus colinas. San Francisco, una gran ciudad, una entrada por la gran #PuertaDorada.img_9876

Corrección ortográfica por Alicia Alvarado Ballesteros.
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“La Gardenia Margarita”

 

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Escribir una leyenda

Pintura al oleo titulado #LaGardeniaMargarita (13 X 15 pulgadas) su técnica se llama sfumato. Pintado por la tabasqueña Eloisa Paz oriunda del municipio de Macuspana, Tabasco. (Colección privada). Obra realizada posteriormente a este escrito. (Noviembre 2017).

 

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“Testimonios de un viaje a mi Tierra”

Salía volando desde New Jersey hacia la ciudad de Guadalajara, huyendo del bullicio de la gran Manhattan y comenzando un recorrido por mi amado México desde tierras tapatías… imag5957

Adriana Suárez y Alma Flores ya me esperaban para llevarme a un típico restaurante mexicano en el corazón de Tlaquepaque, ahí comimos esa tarde y recorrimos juntos este hermoso pueblo que aún no ha sido nombrado “Pueblo Mágico” pese a su extraordinaria belleza. Por la noche se llevaría a cabo una gran e importante reunión, puesto que sería el reencuentro de ex-alumnos de la Universidad (UNIVA), con una gran emoción, pues algunos teníamos ya más de 27 años de no vernos, desde que egresamos de la misma. Carolina Suárez, Claudia Ortiz, José Antonio Mendoza Lujambio, Martín Aceves, Adriana y Alma; aún faltaron más personas pero los que estábamos, habríamos de gozarla juntos. img_9066

Fue una gran noche recordando anécdotas de la universidad, preguntando por otros y sintiendo como si hubiese sido ayer con tantos y tantos recuerdos inolvidables, risas y un ambiente agradable ¡Qué bonito es recordar grandes momentos de juventud!

En los días siguientes fuimos a visitar un “Pueblo Mágico” en toda la extensión de la palabra: Tequila, Jalisco, pintoresco lugar de ensueño, donde se elabora el único y verdadero Tequila del mundo. El recorrido por la hacienda ‘Orendain’, donde nos mostraron el proceso de elaboración del tequila, es simplemente excepcional, cada paso por las instalaciones, cada tequila degustado, cada explicación de antaño, nos hizo llegar al final del recorrido ya entrados en copas… ¡bo-rra-chi-tos! img_20161203_012956
Luego el recorrido por el pueblo y pasando por las diferentes casas y fábricas más reconocidas mundialmente. Llegar al centro de la ciudad de aquel pueblo mágico y cenar en un hotel con una gran velada y en muy grata compañía, fue totalmente fuera de serie. img_9189
No podía faltar visitar el lago de Chapala junto a Claudia, Adriana y Almita (la Diputada). ¡Ah!, desde luego que no podíamos dejar de probar sus helados y donas de singular sabor y por supuesto sentarnos a comer a orillas del lago disfrutando una fresca tarde y sintiendo la brisa de aquel inmenso lago. imag6355
Un día dedicado para recorrer el centro histórico de Guadalajara, admirar su catedral con sus bellas y representativas torres, el Palacio de Gobierno y su Teatro Degollado; tampoco podíamos omitir el visitar y admirar los imponentes murales de José Clemente Orozco, en el Hospicio Cabañas, una visita obligada a este recinto en pleno corazón de la ciudad. img_9080
Me despidió Guadalajara oliendo a pura tierra mojada con aquel aguacero que cayó a cantaros la última noche, no sin antes despedir a la perla tapatía con tan excepcionales personas. A todas ellas ¡muchas gracias! Ya acordamos reunirnos una vez mas al cumplir el 30 aniversario, así que vayan agendándolo, pues estarían pendientes el lugar y fecha; tenemos 3 años para programarnos. imag6069
El puerto de Veracruz me esperaba ya con los brazos abiertos. Seria pues, una visita familiar, no sin antes sobrevolar y ver el imponente Pico de Orizaba desde el aire, poco antes de aterrizar. #LaDivaDeBoca, mi querida prima Laura Alvarez, esperaba por mí en el aeropuerto y ahí comenzó la segunda aventura.
Mi papá fue el invitado especial en esta etapa del viaje, voló desde Villahermosa para encontrarnos en Veracruz y compartir bellos momentos junto a los Alvarez De La Cruz. Geña, Juan, Gela, Pepe, Laura, Carlitos y yo nos reunimos en “Sabrossina” un delicioso lugar gourmet en plena Avenida Xicotencatl 1817 entre Juan Enríquez y Alacio Pérez, muy cerquita del Acuario, donde Carlos nos atendió con su singular simpatía y elegancia. imag6445
La reunión en casa de Laura Älvarez donde nos dimos cita gran parte de la familia, junto a su esposo Rafael y su hijo; Mónica Lugo y sus hijos, fue muy reconfortante…, Un fin de semana lo dedicamos para visitar Orizaba, un “Pueblo Mágico” y fue precisamente esa magia la que me cautivó, caminar por sus calles, recorrer el pueblo en un bus turístico, ver a su gente y subir en el funicular hasta el Cerro del Borrego a 1240 metros sobre el nivel del mar, la vista desde allá arriba ¡es un suspiro mágico! Una tarde muy agradable pasamos todos, junto al Capitán Fernando Lugo, Geña Alvarez y su nieto Gerardo Vera Lugo… y mi papá, que con sus zapatos para montaña ni siquiera resbaló… (llevaba puesto unos zapatos de salir) allá arriba entre el lodo y piedras, ja, ja, ja. imag6502
Al bajar del cerro, la vista es espectacular, caía la tarde entre sol y nubes que cubrían totalmente el Pico de Orizaba, pero una vez abajo en sus calles, caminamos junto al río y nos dirigimos a la cafetería del “Palacio de Hierro”, un edificio diseñado por el ingeniero francés Alexandre Gustave Eiffel. (año de construcción 1891-1894) Allí pedimos una bebida española llamada “carajillo” que consta de licor del 43 y café expreso con hielo o caliente. Un descanso muy merecido para todos en ese lugar, disfrutando de ver a la gente y recuperar fuerzas para seguir el tour por aquel pueblo mágico. No podíamos dejar Orizaba sin visitar el mural “Revolución Social” del espléndido José Clemente Orozco, en el Palacio Municipal. imag6599
Al día siguiente, mi papá y yo invitamos a la mística mujer que desde su fortaleza y castillo de la pureza (miles de candados para llegar a ella), nos esperaba en su sala para platicar, haciendo un preámbulo antes de ir a comer… ahí estaba #MadameElliette con su singular plática, todo un espectáculo de mujer al escucharla… Elia Lizardo Álvarez acudió junto con mi papá y conmigo a Sabrossina nuevamente, para saborear otro exquisito platillo de este espléndido restaurante (si van a Veracruz no olviden de visitarlo) Carlitos los atenderá muy bien, a la altura de cualquier restaurante gourmet del mundo.
No podía dejar Veracruz sin antes pisar la emblemática casa de la Tía Milla (q.e.p.d.)… ¡un ícono en la avenida Xicoténcatl 1624! Hermosa casa conservada históricamente y que me remonta a mi niñez cuando solíamos visitar a la tía Milla: salir corriendo a la esquina para tomar el tranvía “Villa del Mar” para pasear por Veracruz junto a Raulito y Beto (ambos q.e.p.d.), Carlitos y Laita y mis hermanos… ¡Qué bellos recuerdos me trae Xicoténcatl 1624! imag6427
Ya en Villahermosa, mi hermano #Migo, Dr. Miguel De La Cruz, me deleitaba junto a su esposa e hijas con una sabrosa y singular bienvenida y despedida (sólo estuve 13 horas en la capital de Tabasco).img_20161116_075034
El eslogan era “Queso, pan vino y totoposte” variedad de bocadillos tabasqueños, entre ellos las deliciosas “maneas” (tamales típicos), el clásico “totoposte” (tortilla finamente aplanada hecha con maíz y tostado en comal), y vino francés. Una gran velada sin lugar a dudas junto a Marcela Correa, José García y Conchita Alipi, Tere Alipi y Delia Paulina Lastra, tía Dubby, Luz María Paz y Ely Álvarez. Los anfitriones lucieron muy espléndidos y con rico manjar de bocadillos. Gracias a ambos. Allí me hicieron entrega de los clásicos dulces típicos tabasqueños de la tía Amada Paz, “dulces recuerdos me traje de mi fugaz paso por el Edén”.
A las 7 de la mañana sonaba mi teléfono celular, despertaba yo en el hotel Hyatt para encontrarme con las protagonistas de este viaje a México que había titulado #MahahualTrip2016. Ahí estaba en el lobby con aquel contoneo característico de su persona, #LadyCaderas: la hermosa Biviana Sánchez; un poquito más tarde llegaba a la cita la Flor Más Bella #TabascoTieneFlor 1983, la no menos bella #FlorMarchita: Leticia Martínez Castillo, junto a su hija, futura embajadora del municipio de Jalpa de Méndez, mismo municipio de su madre, quien le diera la “flor” al Estado, #Miss14: Luisa Fernanda López. Y por ultimo, la Psicoloca #LadyViajera: Ana Silvia León y yo: #LordDesgra, juntos nos dirigimos a comer unos tacos de cochinita antes de agarrar carretera hacia Mahahual, en el estado del sureste del país, Quintana Roo. imag6651
Durante el trayecto #FlorMarchita tomó la palabra y la primicia de la plática… #ParaNoHacerteElCuentoLargo… ¡Nunca sintetizó sus cuentos! La escuchamos hablar todo el camino de 10 horas! Sólo calló en el momento que se nos estalló una llanta, mientras #LadyCaderas suavemente manejaba a “baja velocidad” ¡Pa’su mecha! ¡Llegué con cirugía plástica en el rostro! Con la velocidad a que nos traía la señora, a 160 km/hr ¡cualquiera pierde las arrugas!. imag6659Unos lugareños nos ayudaron a cambiar la llanta y proseguimos nuestro viaje sin más problemas. Al caer la tarde arribábamos al paradisíaco Mahahual, pero que digo, ¡hermosísimo Mahahual! Al amanecer, muy temprano me fui a la playa para ver salir el sol sobre el mar caribe,¡ aquello fue simplemente espectacular! un crucero arribaba a puerto y le dio el toque especial al lente de mi cámara, la temperatura era muy caribeña y el agua del mar increíblemente tropical.
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De ahí no nos movimos, fuimos solamente a conocer el lugar y retornar a la playa del hotel para aplastarnos como lagartijas bajo el sol del caribe; las tonalidades de colores turquesas comenzaron a hacer de las suyas, los colores cambiaban según el sol avanzaba su paso sobre nosotros. imag6801
Disfrutábamos tanto aquella mañana, que decidimos quedarnos una noche más en Mahahual, al día siguiente caminamos por el pueblo, visitamos el faro y nos tomamos muchas fotos; platicamos con los lugareños que muy amablemente contestaban a nuestras preguntas, no sin antes ‘cotorrear’ con ellos. ¿te acuerdas #LadyCaderas? hasta #ElTuétano ja, ja, ja. imag6742
#Miss14 nos tomaba las fotos, todos con nuestras gorras naranjas que les regalé para identificarnos en nuestro grupo #TeamGorrasNaranjas, todos los días desde que llegamos, nos poníamos nuestras gorras para que quedaran en la historia fotográfica de nuestro viaje a #MahahualTrip2016. imag6791
Nos despedimos de este paradisíaco lugar, rumbo a Playa del Carmen, donde estaríamos el resto de nuestra estadía, por la Riviera Maya. Al llegar, simplemente dejamos las maletas y nos fuimos a comer a un restaurante típico de mariscos junto al mar, en Puerto Morelos, con aquella vista, excelente compañía y comida, recorrimos el pueblo antes de irnos de regreso a descansar.
Al día siguiente muy temprano, nos dirigimos hacia Tulum para visitar la zona arqueológica, al llegar a la zona, los “vendedores” de tours nos acosaban, hasta que uno de ellos, el famoso Pablito nos ensartó con un súper tour que desde su stand sonaba placentero y hermoso, era un tour en lancha junto al arrecife de coral hacia y frente a la zona arqueológica; nos garantizaban la vista espectacular, y el snorquelear en sus nada profundas aguas cristalinas y una playa que nos daría no más arriba de las rodillas. Todo parecía hermoso, todo sonaba fantástico,… vaya, toda una película… una ¡laguna azul! y ahí estábamos todos soltando la “lana” (billete sobre billete) para disfrutar aquella hermosa travesía que nos habían pintado…

Nos habían prometido botellas de agua o refrescos y sí, ahí llegamos a la palapa donde nos dijeron que dejáramos nuestras “chanclitas como pa’ la playa”. Nos dirigimos hacia el mar, donde la lancha se meneaba de un lado al otro por el oleaje del mar tan picado, pero ahí vamos… como todo mexicano ¡a la pela vaca! Una vez dentro de la lancha, tuvimos que guardar nuestras pertenencias (cámaras fotográficas y celulares dentro de una bolsa y esconderlas de la brisa…)
Tardamos en subir un rato pues nuestros “puerquesitos” no son precisamente ninguna varita de nardo. Una vez arriba de aquella pequeña embarcación, ahí estábamos el #TeamGorrasNaranjas en eso que parecía el pequeño Poseidón… mientras la lancha aquella avanzaba, el oleaje nos cubría cual vil manto de la virgen, con borrascadas de agua que se metían a la lancha y ¡los “lancheros” tan quitados de la pena…! La sobrina de Biviana, Mary Carmen Peralta, nos acompañó en la travesía junto con su hijo Haralt, el niño lloraba y mis “ladies” comenzaban a descomponerse… sus rostros cambiaban de emoción y alegría a desesperación y frustración; de disfrutar el paseo, comenzó todo a tornarse aterrador… img_9462
Cada vez nos alejábamos más de la orilla. Comencé a tener miedo, aunque todos teníamos nuestros chalecos salvavidas, no me sentía seguro, la lancha subía esas olas y ese viento que nos pegaba en la cara, en menos de un minuto estábamos completamente mojados, y allá, a lo lejos veíamos la zona arqueológica de Tulum… y sí efectivamente hasta allá nos íbamos acercando… pero más que admirar la belleza de la zona arqueológica, el terror nos iba invadiendo poco a poco, íbamos agarrados con las uñas que parecían garras, y hasta con los dientes; yo sólo veía como el pequeño Poseidón subía esas olas que hasta el horizonte se perdía de mi vista al bajar aquellas olas tan altas… Comenzamos a rementotearle su madre a “Pablito” quien nos había engañado vilmente. Más que una agradable travesía de excursión, aquello parecía ¡la embarcación del terror! img_9467
A como pudimos, sacamos una cámara fotográfica y pudimos tomar algunas fotos ¡muy pocas! ni pensar en sacar un celular pues saldría volando entre el oleaje y el viento que teníamos de frente; uno de los lancheros nos tomó las fotos y nuevamente a guardar todo, pues el agua era constante, Ya para entonces, el rostro de #FlorMarchita era peor que eso…, entonces los lancheros nos informan que ahora iríamos a acercarnos al arrecife para que bajáramos a hacer el snorkel…
Leticia Martínez comenzó a hacer ruidos extraños y a girar su cabeza hacia atrás, ¡el mareo era ya inminente! Sólo yo me tiré al mar con aletas y snorkel, según esto, veríamos las tortugas de carey y manta rayas…
Una vez dentro del mar, al mirar hacia adentro y tratar de calcular esa profundidad, me aterré más: el arrecife se veía imponente y ni importancia le di a los peces de colores; el oleaje era verdaderamente alto, y de pronto tenía yo frente a mi a un especímen que me asustó, ¡poco faltó para que me diera un beso! era una enorme tortuga que al saludarme, se sumergió frente a mí, entonces la seguí con la mirada y pude, ahora sí, admirar varias tortugas que parecían volar dentro del agua; también una enorme mantarraya que sobrevolaba el fondo del mar… ahí sí me dio miedo y le pedí al lanchero, quien siempre estuvo cerca de mí, que ya quería volver a la lancha; entonces nadé como pude sin entrar en pánico, hasta allá. Creo que sentí más miedo en la lancha que dentro del agua.
Mientras me acercaba, #LadyViajera parecía que estaba protagonizando una escena del exorcista, no se le retorcía el pescuezo pero si salía de su boca una sustancia verdusca que dije yo entre mi… #MuyGrasoso ¿estará alimentando a las tortugas? ja, ja, ja No aguantó más: el pequeño Poseidón la había mareado.
Por fin regresamos a tierra firme, ahí esperamos un momento para que las ”mareadas” se recuperaran del tremendo meneo que habíamos sufrido en alta mar. img_20161121_223309
Después pudimos disfrutar placenteramente de otros lugares paradisiacos, como Xpu-Ha, una playa encantadora que les recomiendo enormemente,
Caminamos por la tradicional 5ta. avenida de Playa del Carmen y disfrutamos cenar en un restaurante la última noche, la misma que Luisa Fernanda cumplía sus 14 años, así fue como nació su hashtag #Miss14. Inolvidable haber compartido con este ramillete de hermosas Ladies, espero se vuelva a repetir en un futuro…
Mi viaje continuaba y terminaba en Cancún, donde volví a ver a mis entrañables amigos Silvia Gutiérrez, #DaleDaleDale y a su mamá que tanto quiero, doña Silvia #LaMadamma y quien me deleitó con esos nopalitos deliciosos que sólo ella sabe hacer, #MuyRico. Gracias mil a ambas. Karla Góngora y Medardo Vega y Áurea Trujillo, aunque solo fue unas horas, les agradezco sus atenciones.
Una última noche y no podía abandonar Cancún sin antes cenar y platicar con una gran mujer, una luchadora sobreviviente del cáncer de mama #SimplementeMujer: Tere Aristi, fue un placer estar contigo, te vi llena de vida, llena de amor y positiva. Dios está contigo y sólo le pido que así siga, ¡en nombre de Dios!

Me fui, dejé un país hermoso, un país donde en verdad tengo grandes amistades, familiares que quiero mucho y siento de igual forma su cariño para conmigo. No los pude ver a todos, pero hablé por teléfono con varios, ya saben que les tengo en el corazón, ya saben que siempre en mi mente estarán.

¡Volveré! img_9542

#MahaualTrip2016 #LaCasona #LaDivaDeBoca #MadameElliette #PueblosMagicos #FlorMarchita #LadyCaderas #LadyViajera #LordDesgra #Miss14 #QuesoPanVinoYTotoposte #Migo #SimplementeMujer #LaMadama #DaleDaleDale #MuyRico #MuyGrasoso

Título del artículo sugerido por: José Antonio Mendoza Lujambio
Revisión Ortográfica por: Alicia Alvarado Ballesteros

La SECTUR (Secretaria de Turismo) ha nombrado Pueblo Mágico a varias poblaciones en todo el territorio mexicano. El entorno de cada uno de ellos varía desde la fuerte influencia del pasado indígena, el gran legado del antiguo imperio colonial español, la preservación de tradiciones seculares y ancestrales, e importantes lugares de acontecimientos históricos en la vida de México.

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“Dulce Recuerdo”

Aún percibo el exquisito aroma que provenía de la cocina cuando te dedicabas a endulzarnos el paladar con tus postres; aquel budín que me encantaba comer recién salido del horno, o aquel dulce de guanábana tan delicioso que solías hacer. Verte cortar las gardenias que con tanto esmero cuidabas y sembrabas alrededor de la casa para mantener su delicado olor fuera y dentro de nuestro hogar. Hoy quisiera volver el tiempo atrás para verte hacer tu vida cotidiana en el rancho de papá, aquel apacible lugar donde el tiempo transcurría lentamente y ahora tan añorado; así quisiera volver el tiempo para verte una vez más… ¡Feliz día de la Madre, mamá! 

Con mucho cariño a todas mis tías que están junto a mi mamá: tía Josefina, tía Milla, tía Olga, tía Josefa, tía Conchita, tía Leyla.

Revision ortográfica por Alicia Alvarado Ballesteros @balles20


“Habia un extraño presentimiento”

Justo inmediatamente después de haber bajado del cielo, sentí aquella mala vibra que invadió todo mi cuerpo… Quizás -pensé- estoy loco, no pasa nada, sería la emoción de tenerla aquí.
Una amistad de tantos años, una relación amigable que se formó cuando nos conocimos en la universidad, momentos muy lindos junto con compañeros que fueron creciendo en valor y aquilatando esos momentos y esas relaciones que cada uno de nosotros vamos recibiendo y clasificándolos de verdaderos, de aquella verdadera amistad.
El tiempo pasó y cada quien tomó su rumbo, cada quien hizo su vida y muchos años más tarde hubo una llamada donde nos volvíamos a encontrar a través de la red, la tecnología había avanzado también a la par, así que por ahí volvimos nuevamente a reiniciar eso que llamábamos amistad. ¡Qué gusto me dio tener noticias de aquella amistad! La había aquilatado muchísimo y “hoy” volvía a mi vida… desde ese momento traté de que no se fuera más, que permaneciera ahí junto a mí; entonces comenzamos a platicarnos nuestras vidas, nuestras desilusiones, aventuras y amarguras de la vida; unos muy bien, otros no tanto. Yo estaba en ese entonces muy bien, tenía salud, mis metas las había cumplido y estaba muy bien conmigo mismo, “ella” aquella amistad que había reencontrado, no estaba igual, había sufrido mucho y ese sufrimiento se percibía mucho en “ella”, y así como yo llamo a la verdadera amistad, la valoro y la atesoro, así me propuse a ayudarla, así lo declaré y así lo hice.
Un par de comentarios llegaron a mis oídos donde me hacían pensar que tenía que poner mas interés en “ella”, los años habían dado un golpe muy fuerte a esa amistad en donde había perdido muchas cosas, sin valor pienso, lo más importante era que tenia vida, tenia salud… tenia salud mental…, ¡me equivoqué!
Desde el momento que bajó del cielo sentí una vibra muy pesada pero aún así luché para sacarla adelante, Dios estaba conmigo y me daría la sabiduría de rescatar y seguir adelante; le metí las ganas y fui con todo incondicionalmente para que nuestra amistad siguiera creciendo como hasta ese momento… hasta ese momento en el cual había un extraño presentimiento. Momentos muy lindos disfrutando el otoño que apenas comenzaba, momentos inolvidables que venían al acercarse las fechas navideñas, momentos de reencontrarse con uno mismo y llenar de fe y buenos sentimientos a los demás, compartir momentos juntos, y vivencias de adultos, más de 30 años habían pasado, era una muy fuerte amistad…
Todo eso se perdió fugazmente cuando la vela fue expuesta a una simple y suave brisa que entró por la ventana…, todo se apagó, la habitación se pintó de obscuridad, mi mente vagó en medio de ese dolor y sombras, miles de preguntas invadían mi mente; sin darme cuenta, estaba involucrado en una patraña que la vida me había puesto, un problema que no tenía que ver conmigo, pero que sí tumbó mi estabilidad, mi vida enraizada había sentido un movimiento telúrico muy fuerte, las hojas se secaron repentinamente y comenzaron a caer cual vil otoño… El otoño había pasado ya, estábamos en pleno invierno cuando éste congeló de inmediato aquel extraño presentimiento que sentí cuando bajó del cielo…
Todo se vino abajo, la mentira y la amistad falsa entraron por esa misma ventana por donde entró la suave brisa, esta vez fría, vacía,… irreparable dolor que sentí al momento que invadió mi cuerpo, tenía yo mucha razón: era falsa, era hipócrita, carecía de valor, el sismo había puesto al descubierto a aquella enferma del alma y mente.
Gracias le doy a Dios que fue a tiempo, antes de que doliera más, esa noche conocí lo que “ella” había terminado por sus actos, por haberme involucrado en su sucio juego al cual no entré, “ella” se quedó con todo aquel vacío en el cual ha vivido toda su vida, aquel veneno pronto la invadirá y la aniquilará, así como el día que escupió hacia el cielo de donde aterrizó…

+ Cuando un Sagitario se enfada probablemente esté días sin hablarte y, si no pides perdón, toda una vida. Acabas por no importarle nada.

+ “La verdadera amistad no termina jamás” Marcela Correa Abreu.

+ “Si la lluvia pudiera borrar toda la maldad de los seres humanos, viviríamos en un mundo de almas limpias” Gela Alvarez De La Cruz.

+ “La verdad duele una sola vez; la mentira, cada vez que se recuerda.” Filosofía.

+ “Tu das de corazón la amistad, el corazón no se da a cualquiera” Patricia Sánchez Pérez.

+ ¡Feliz día del Amor y la Amistad!

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“Prefiero mi aquilatada soledad al vacío profundo y oscuro en el que divagas” Manuel E. De La Cruz Paz.

Correctora ortográfica por Alicia Alvarado Ballesteros. Twitter @balles20


Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 620 veces en 2015. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 10 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.


“Cumpleaño”

Muy temprano, muere el pavo;
¡Arroz con menudencia!…
Nunca faltará el pozol
Un buen trozo de turrón
Estofado y mole, a discreción,
La tortilla…de pilón.
¡Feicidades!
09 -XII-15.
Acróstico escrito  por mi papá: Miguel Angel De La Cruz Gracián


“El Faro de Bucerías “

Esa tarde me había informado Rossana que iríamos a un lugar fuera de la ciudad de Guadalajara para pasar un fin de semana, pero lo cierto era que ni ella misma sabía dónde iríamos… , -¡Vamos a ir al Faro de Bucerías!- exclamó.
¿Faro de Bucerías? -recalqué- ¿Qué diantre es eso?, acto seguido Rossana contestó: ¡Ni yo sé! pero Gabby, Martha y yo queremos que nos acompañes. En fin, como a mí me encantaban las aventuras, pues acepté de inmediato, corrí hacia mi apartamento que se encontraba en el tercer piso del mismo edificio donde ellas vivían, preparé una pequeña maleta donde puse algo de ropa ligera, pues según esto, era un lugar en la playa que se encontraba en el Estado vecino de Michoacán entre el límite con Colima.
Bajé al apartamento de “Las acapulqueñas” así las llamaban todos en el edificio, como también “las Aca’s” y algunas veces “Las Gabbys” en referencia de la escultural Gabriela Chavira, todos los vecinos sabíamos que agrupaban también a Martha Xicoténcatl, Rossana Ríos y Marcela Armienta. (Todas ellas compañeras de apartamento). A parte de estudiar en la Universidad Autónoma de Guadalajara, Rossana era la líder del grupo, Marcela era la cocinera del apartamento, vaya, la del sazón delicioso, Martha y Gabby sólo se dedicaban a estudiar y a otras labores del hogar… Luego pues, Rossana, la lideresa del grupo no tenía ni idea de qué tipo de ropa tendríamos que llevar, qué clase de comida, en fin ni siquiera sabía a dónde íbamos a dormir, ella sólo se dedicó a darnos “cuerda” y a alistarnos y motivarnos para salir a la aventura.
Lo único que pudimos meter a la maleta fueron algunas golosinas y alimentos enlatados, acto seguido vino la exclamación de mi parte: ¡Huye venao! Nos dirigimos a la central camionera que se encontraba a las afueras de la ciudad de Guadalajara, para esto eran como las 6 de la tarde y bueno, llegamos a la cita con la otra parte del grupo quienes ya esperaban ahí en la terminal: eran amigos de Martha y por consiguiente eran las personas que conocían el lugar exacto para llegar al sitio indicado ya que lo habían visitado en otras ocasiones. Nosotros nos quedamos más tranquilos al saber que ya había algunos expertos en expediciones a lo desconocido. Compramos los boletos y poco después el alta voz de la terminal anunciaba la salida del autobús; Rossana, Martha, Gabby y yo corrimos hacia allá para abordar el autobús de la aventura…
El autobús no era precisamente de primera, en ese momento estaban abordando campesinos que también iban hacia aquella región del Estado de Michoacán; se imaginarán el tipo de personas, y ya no digamos los olores (y no eran precisamente de perfume francés) que dentro de ese cajón de lata se percibían. No teníamos ni idea del destino final ni la ruta de ese autobús. Rossana se acercó al chofer para preguntarle si era el bus correcto que nos llevaría hacia el Faro de Bucerías, -Así es-, contestó el chofer, -¡éste es!- ¿Usted podría avisarnos? recalcó Rossana, -¡Claro que sí, yo les aviso dónde tienen que bajar! confirmaba el chofer. Rossana como buena periodista, siguió cuestionando al conductor una vez más, solo para preguntarle… ¿Cuantas horas serán de viaje? -Pues le diré, -respondió el chofer- alrededor de 3 horas… -¿Tres horas? ¡Eso se hizo eterno!
La luna nos iluminó todo el camino, yo no había podido pegar el ojo durante todo el viaje, me dediqué entonces a mirar por la ventanilla y tratar de ver por dónde íbamos, cosa que por supuesto, no tenía ni idea, pero al menos me distraje contando estrellas y mirando el mar a lo lejos acercarse cuando el autobús se dirigía en camino hacia él. Así, entre colinas y laderas, el autobús se posicionó justo al lado del mar, maravilloso paisaje nocturno al ver la luna reflejarse sobre la inmensidad y quietud del mar y seguirnos al pie de la carretera.
Era la media noche cuando la angustia me invadía, todos a mi alrededor dormían como si estuvieran en un cómodo autobús de primera… de repente, el camión de hojalata hizo rechinar los frenos y parar bruscamente a la mitad de la iluminada noche ¡Faro de Bucerías! -gritó el chofer-.
Al descender del autobús, Rossana, Martha, Gabby y yo nos volteamos a ver y girábamos la cabeza hacia todos los sentidos; la luna iluminaba el paisaje entre montañas y peñascos y en medio de la nada. ¡¿Aquí es Faro de Bucerías?! -exclamamos en coro- el chofer gritó: ¡Sí! cerró la puerta y partió, el motor aceleró y el autobús siguió su ruta desapareciendo las luces del mismo en una loma y cayó la noche para nosotros, la quietud y el silencio nos invadió, la noche era fresca y húmeda, el firmamento podía apreciarse y la luna era tenebrosa en aquella aldea que comenzábamos a atravesar. Poco a poco nos internábamos hacia el mar, empezamos a escuchar el reventar de las olas, pero aun así, muy lejos en la distancia; de pronto, los perros empezaron a alebrestarse al sentir nuestra presencia, lo que hizo que el miedo nos invadiera; estábamos cruzando un pueblo fantasma donde no había un destello de luz eléctrica, el terreno era árido y entre matorrales y una simple vereda por camino. Iniciamos nuestra travesía por aquel poblado donde solo la luz de la luna nos iluminaba el camino; los perros seguían ladrando a nuestro paso y así continuaron hasta que dejamos atrás el poblado. Quizás habíamos cruzado como un kilómetro y medio ya cansados de viajar en el autobús por más de 5 horas sin ninguna comodidad.
El reventar de las olas era cada vez más fuerte hasta que después de unas cuantas dunas lo tuvimos frente a nosotros; el estruendo era muy singular, alcanzábamos a ver aquellas enormes olas; la frescura de la brisa nos comenzó a arrullar y depositamos nuestras pertenencias sobre la arena, ahí extendimos unas cuantas sábanas y toallas y nos sentamos a escuchar los sonidos de la playa. Los amigos de Martha habían llevado algunas casas de campaña, pero solo las extendieron sobre la arena… ya era demasiado tarde para armarlas, y el sueño y el cansancio nos fue tumbando uno a uno sobre nuestras improvisadas camas…
Como si el sueño se hiciera realidad al despertar… Unas horas más tarde, el sol nos pegó de lleno en la cara muy temprano y no pudimos estar más tiempo tirados sobre la arena, el calor de inmediato comenzó a subir y comenzamos a sudar y a escurrirnos por la frente perlas de sudor…, abrimos los ojos, aún con la cara hinchada y lagañosa… ¡Mira qué belleza de lugar! exclamó Rossana, acto seguido el resto del grupo,- al menos nosotros: Martha, Gabby y yo- no habíamos nunca estado ahí y constatamos la veracidad de la exclamación de Rossana.
El Faro de Bucerías es una bahía enorme con numerosos peñascos; la veíamos de frente, de frente al mar aquellas olas gigantescas que reventaban con tal fuerza que subían el pronunciado declive casi hasta donde estábamos, por lo que tuvimos que movernos; la espuma llegaba hasta nuestros pies, el estruendo era simplemente sensacional, las aguas cristalinas del océano Pacífico y sus colores excepcionales. Del lado izquierdo de la bahía, en uno de los peñascos, estaba el famoso y tan mentado “Faro de Bucerías” el cual le daba ese hermoso nombre al pintoresco lugar. Según cuenta la historia, una embarcación japonesa chocó con las rocas y para evitar accidentes futuros, fue construido el faro.
Comenzamos a armar las casas de campaña y a acomodar lo que sería el área de nuestro ‘hotel’, en esos tres días que permaneceríamos por ahí. Más tarde comimos unas salchichas enlatadas que habíamos llevado y poco después, fuimos a dar un paseo para conocer el lugar y disfrutar las bellas playas de Bucerías. En una zona muy cercana, habían restaurantes muy típicos y bastante modestos, construidos de palmas y palos, una especie de ‘palapas’ muy rústicas; esa mañana llegamos ahí a desayunar, era muy temprano y los mariscos que veíamos eran bastante frescos; camarones a la diabla ordenamos, deliciosos y sumamente baratos; la vista era hermosa, el mar se veía bastante picado, así que era imposible meterse a nadar. Hacia el lado izquierdo de la gran bahía, las olas eran más suaves y hacia allá nos dirigimos para poder disfrutar el mar y sus cálidas aguas. El agua era tan cristalina que podíamos ver nuestras extremidades, era una especie de piscina con aguas más tranquilas.
Comenzamos a subir entre las filosas piedras para tomarnos fotos del lado donde las fuertes olas reventaban al golpear con el peñasco, justo el lugar preciso para estampar las mejores fotografías de aquella belleza natural. Martha, Gabby, Rossana y yo posamos pues para las fotos del recuerdo; en una de esas, estábamos tan concentrados en el ‘lente’ y disfrutando, cuando de repente… ¡vino una fuerte ola que nos cubrió por completo! no pudimos correr por lo irregular del terreno, y todos quedamos ¡completamente empapados!, la risa de todos nosotros ante aquel evento nos dejó un feliz recuerdo que hoy día aún guardo en mi memoria. Toda la tarde nos la pasamos entre aquellas rocas y peñascos donde las olas eran tan fuertes que al reventar subían hasta lo alto y nos rociaban de agua fresca como si fuera una cortina de suave brisa.
Toda esta historia quedó plasmada en aquel papel “Kodak” donde aún se conservan algunas fotografías que guardamos muy celosamente todos los asistentes a aquella aventura que nació de la noche a la mañana.
Al día siguiente decidimos explorar la otra zona, la del lado derecho de la bahía, después de comer algunos mariscos y pescados frescos de los lugareños, que por cierto vale la pena mencionar, eran sumamente amables. Poco después emprendimos la expedición hacia ese peñasco y comenzamos subir hasta cruzar hacia el otro lado que desde la bahía no se veía. De aquel lado había una playa enorme, todo virgen, era hermosa como la de Bucerías, ahí permanecimos toda la mañana hasta que al medio día llegaron los pescadores con pescado y mariscos frescos; ellos comenzaron a guisar todo aquel producto del mar y más tarde nos deleitábamos con aquel manjar de delicias. El coctel de pulpo era algo ¡fuera de serie!
Las provisiones se nos acababan y entonces decidimos caminar al “pueblo fantasma” que habíamos cruzado la noche que llegamos. Era todo un espectáculo ver a los lugareños, pues no había luz eléctrica; recuerdo que una mañana llegó un camión de Coca-Cola a dejar productos líquidos, entre ellos agua embotellada; nos preguntábamos ¿en dónde enfriaba esta gente esos productos? o ¿las cosas perecederas? Al poco rato, mientras estábamos dentro de la tienda de abarrotes, arribó otro camión que traía bolsas de hielo, bajó el camionero y dejó varias en la tienda, la gente llegaba también a comprar hielo. ¡Ahí estaban las respuestas! La tienda solo tenía los productos necesarios básicos, todos los productos acomodados en las repisas pero llenas de polvo y arena, eso era lo que el viento hacia volar en tan desértico terreno, en medio del pueblo que solo contaba con una calle de terracería y las pequeñas chozas de lado a lado.
Así transcurrieron los 3 días que al parecer se habían esfumado muy rápido. Un lugar inhóspito donde solo existía un baño comunitario, ahí hacíamos nuestras necesidades y nos bañábamos para quitarnos la arena y el exceso de sal en la piel y el bronceador; al salir de ese baño, la sensación era diferente. Ya por la tarde, esperábamos ver el atardecer que era simplemente sensacional, ya frescos y cambiados para descansar y admirar las estrellas en total obscuridad ¡el firmamento completo en aquella pantalla negra donde solo se reflejaban las estrellas!
Para entretenernos, hacíamos fogatas y jugábamos algo mientras la larga noche nos cansaba, se sentía como si el tiempo no avanzara, caminábamos en la orilla de la playa para refrescarnos los pies en aquel calor tropical, escuchando el romper de las olas que marcó en nosotros aquella odisea fantástica en aquel lugar llamado Faro de Bucerías.
El regreso a la Ciudad de Guadalajara estaría lleno de sorpresas también. Esa mañana nos levantamos muy temprano y comenzamos a empacar todas nuestras pertenencias, depositamos la basura en su lugar y dejamos todo el lugar tal y como lo encontramos; poco después nos dirigimos hacia la carretera donde el autobús pasaría para llevarnos al pueblo más cercano y una vez ahí, tomaríamos el otro autobús con dirección a nuestro destino final.
El primer autobús no tardó en pasar y pronto arribamos al pueblo, pero ahí tuvimos que esperar alrededor de una hora para abordar el siguiente autobús, éste iba completamente lleno, no había ni donde sentarse, veníamos muy cansados y con la piel muy sensible pues estábamos completamente bronceados después de permanecer por tres días bajo los rayos del sol que caía a plomo.
Alrededor de dos horas de camino, sentados en el pasillo, hasta que comenzaron los primeros pasajeros a bajar en sus lugares de destino y nosotros así mismo fuimos acomodándonos en los asientos, uno por uno, hasta que todos estuvimos ya ‘cómodamente’ sentados. De la misma forma comenzamos a admirar lo bello del paisaje: de un lado el mar que de repente se dejaba ver desde lo alto de las colinas que iba atravesando el autobús, era un camino muy angosto pero la belleza del paisaje nos hacía olvidar el cansancio y lo peligroso a veces del camino, pues entre ratos eran precipicios que solo podíamos ver frente a nosotros.
Quizás habían pasado tres horas, cuando el autobús por fin tomó una autopista, aquella que iba directo a la ciudad de Guadalajara a donde llegamos entrando la tarde…
Faro de Bucerías, toda una excursión sin precedentes, una aventura sin igual, un corto viaje muy rústico pero lleno de satisfacción, vivir la naturaleza y el mar tan cerca, con carencia de las cosas que se han hecho necesarias en la actualidad; la convivencia con lugareños y comer los productos frescos del mar: sus pescados y mariscos; ver salir el sol en el horizonte y verlo ocultarse detrás del peñasco era todo un espectáculo lleno de colores al atardecer; valió la pena sentirlo y vivirlo y de esa misma forma quedó plasmado en mi memoria a la cual me traen esos sueños de juventud.

Correctora ortográfica por: Alicia Alvarado Ballesteros @balles20


“La última vez que vivo te vi”

Zaragoza Garrido Cardenas Died on July 06, 2004.

Zaragoza Garrido Cardenas Died on July 06, 2004.

Al día siguiente de haber arribado de la Ciudad de México procedente de Caracas, Venezuela, me dispuse a ir a la casa de un gran amigo, una persona muy importante en mi vida y con quien el tiempo y la distancia, nunca fue un obstáculo para comunicarnos, a pesar de haber salido yo de Villahermosa a trabajar y y vivir fuera. Pero esta vez… nuestro encuentro sería aún más conmovedor.
Zaragoza Garrido Cárdenas vivía en la calle Sindicato de Agricultura, justamente una cuadra detrás de donde vivían mis papás en la Colonia López Mateos en Villahermosa. Esa mañana me bañé y me preparé para ver a mi gran amigo ”Chagora” como le solíamos llamar de cariño.
Su mamá doña Olga, una señora muy expresiva y sensible, estaba afuera en el jardín cuando me vio llegar. Su exclamación y reacción no fue para menos… tenía muchos años que no nos veíamos y mucho menos en esta nueva etapa de la vida de su hijo Zaragoza.
Chagora había sufrido un trágico accidente automovilístico que no le arrebató la vida, pero sí lo dejo inmóvil y postrado en una silla de ruedas por causa de un inconsciente; era entonces la primera visita de las muchas que le hice a Zaragoza durante el corto tiempo que estuve en Villahermosa y que ahora me dispongo a contar… ¡Emilio! -exclamó doña Olga- creo que Chagora al momento escuchó la algarabía de su madre… y sintió mi presencia casi de inmediato.
Doña Olga me acompañó hacia su habitación, – ¡Zaragoza, Zaragoza, Emilio está aquí!-; al cruzar el marco de la puerta, ahí se encontraba Zaragoza: postrado en aquella cama rodeada de tubos y cadenas, una recámara pequeña y extremadamente calurosa, un ventilador de techo que giraba y lo único que despedía era un aire asfixiante y caliente donde se percibían los olores característicos de una persona que permanece mucho tiempo en cama y conectado a una sonda, a través de la cual, sus orines eran depositados en un recipiente justo a un lado de él; todo ello mezclado con el sofocante ambiente; una ventana con vista a ningún lado, simplemente al pasillo de la parte trasera de la casa y una enorme barda que impedía la vista siquiera del cielo.
Zaragoza era una persona bastante humilde pero con un corazón muy grande, una persona entusiasta y siempre con agallas para salir adelante, estudiar y ver por su familia en el futuro, siempre con espíritu aventurero aún si la vida se le presentara difícil…
Llegué entonces y su mamá le anunció mi visita… Yo estaba ya preparado para verlo, sabía de antemano que no sería una visita cualquiera, mucho menos como las visitas que le realice años atrás cuando nos sentábamos afuera de su casa en la acera a beber coca-cola y fumar cigarro tras cigarro y platicar y hablar de diferentes temas; esta vez la visita era diferente, tenía ya ante mí a un hombre inerte, postrado en una cama, rodeado de soledad y angustia, tristeza y reflexión, amor y resignación, serenidad y paciencia y su exclamación a mi visita fue muy singular y expresiva…
¡Emilio! -exclamó. Él solía llamarme siempre por mi segundo nombre al igual que su mamá y sus hermanas. Me incliné para darle la mano y un abrazo y le contesté: “Bien, bien Chagora ¿y tú que me cuentas?” En fin, doña Olga me acercó un sillón y cerró la puerta; sabía de antemano su madre que esta vez teníamos mucho de qué hablar y Zaragoza podría sentirse más en confianza para hacerlo… habían pasado muchos años desde que sucedió el accidente y no nos habíamos visto.
Lo noté muy fuerte en esa ocasión, cosa que me dio mucho gusto, pues nunca pensé que tuviera esa fortaleza… no cualquiera sale adelante después de sufrir un accidente automovilístico de tal magnitud como el que él tuvo; se quejó de algunas cosas, pero siento que era muy normal… el estar discapacitado no era para menos. Todo el tiempo habló del “perdón” -Zaragoza había perdonado- , cosa que yo no comprendí en ese momento, no aceptaba verlo así, no concebía verlo postrado en esa cama… en esa situación… No lograba comprender de dónde sacaba tanta fuerza de voluntad a su trágica vida; yo sentía coraje e impotencia al verlo así: sin poderse mover, acostado en una cama, y a su lado, una silla de ruedas que lo esperaba para salir de aquel infierno de habitación… pero sólo unos minutos bastaron para entenderlo: él tenía toda la voluntad para seguir adelante con ese espíritu de fuerza y desafío.
Mi mente comenzó a planear un viaje en la imaginación, reuniendo todos las vivencias y viajes que había realizado en esos últimos años -aquellos que dejamos de vernos- entonces me di a la tarea de cumplir una misión con él. Llevarlo conmigo en mis pláticas y descripciones; ahí tenía yo frente a mí a un gran hombre, a una persona que subía al avión de la imaginación dejándose guiar por mí, para echarnos a caminar por el mundo…
Esa tarde le prometí que comenzaríamos una travesía y que volvería todas las noches a su casa para llevarlo a viajar junto a mis historias y sobre todo junto a mis grandes tesoros: mis álbumes fotográficos. Comentaríamos las telenovelas del momento y los programas más populares en la TV. No sólo en las noches me di la misión de ir a su casa, también iba por las tardes cuando Chagora se ponía frente al televisor de su habitación a ver “Betty la Fea”, aquél cómico melodrama con tanto éxito mundial, y como a mí también me encantaba, pues era una gran diversión tanto para él como para mí, comentarla después de cada capítulo, junto con nuestra coca-cola y los cigarros. Creo que “Betty la Fea” le traía unos momentos de alegría a su frustrada situación. Esa tarde le aseguré que comenzaría a detallarle cada fotografía de mis álbumes, personajes y paisajes, historias vividas en cada una de esas fotos, momentos muy agradables que había experimentado, para retransmitírselas con la misma esencia con que yo las viví y las disfruté.
A la noche siguiente, me dispuse a ir a su casa, llevaba conmigo uno de mis álbumes fotográficos; pasé “ancá” doña Juana… (ancá: una expresión muy tabasqueña que quiere decir ‘lugar exacto o presición de un lugar’) …Doña Juana, la dueña de la tienda de abarrotes de la esquina junto a la casa de Zaragoza; compré una botella de coca-cola de las familiares y una cajetilla de cigarros Marlboro (rojos), los que a él le gustaban.
Llegué y doña Olga ya me tenía el sillón oficial donde yo me sentaba junto a él y que desde esa noche estaría reservado para mis visitas. Esa tarde, antes de mi llegada, Chagora esperaba ya; estaba recién bañado, el cuarto lucía muy limpio, su mamá había cambiado las sábanas de la cama, olían a suave jabón y Zaragoza estaba reluciente, listo para comenzar la travesía, la “caminata” por los senderos de mis descripciones y narraciones y todas mis vivencias…
La primera travesía decidí comenzarla por Cancún, creí que era el mejor momento pues cuando yo me fui a vivir a esta punta en el caribe mexicano, fue cuando Zaragoza tuvo el accidente. Para entonces yo había vivido 7 años en ese lugar, así que tenía bastante material para describírselo, y así lo hice. Le describí toda la península de Yucatán, desde Punta Cancún, pasando por Isla Mujeres y Cozumel, Isla Holbox, hasta Puerto Aventuras, Xcaret, Xel-Ha, hasta el vecino país del sur, Belice. Todo un recorrido por las diferentes zonas arqueológicas de la península y sitios de interés, además de narrarle lo que yo hacía en Cancún, mi misión de trabajar en el mundo de la hotelería. Zaragoza comenzó pues, a disfrutar mis historias; poco a poco él se dejó llevar de la mano por toda esta travesía: levantando el vuelo, se puso de pie para ir junto a mi hacia la ciudad de los rascacielos… en Manhattan, lo llevé a caminar y visitar todas aquellas tiendas de lujo de la 5ta. Avenida y hasta a disfrutar de una tarde fría por el Central Park; por la noche fuimos juntos al teatro a ver la obra “Miss Saigón” (ahí le detallé toda la representación teatral de lo que había visto,… terminó amando a Miss Saigón cuando le platiqué el triste final de la puesta en escena en Broadway).
Hacía un hermoso día nublado en la Ciudad de Nueva York y decidí llevarlo al Empire States y también lo subí “escalón por escalón” hasta el piso 102 de una de las desaparecidas Torres Gemelas en el bajo Manhattan; allá Chagora sintió las nubes y el cielo más cerca de lo normal. Así pues, anduvo conmigo en el tiempo, la narración y la imaginación.
“Cerrando la puerta de su habitación, comenzábamos a volar por medio de la imaginación, caminábamos a través de la narrativa y la descripción detallada de los diferentes lugares.”
Otra noche llevé a su habitación otro de mis tesoros: esta vez deseaba llevarlo a caminar a Europa y sobre todo al país que más me encantó de aquel viaje que había hecho años atrás. Comencé la narrativa en Holanda, en donde vivía uno de mis mejores amigos y de quien aún conservo su amistad: Boudewyn Norbruis, quien me había llevado a conocer gran parte de su país y así mismo se lo describí a Zaragoza esa larga noche en su habitación. Lo llevé a los famosos canales en Ámsterdam y Utrecht, lugares inolvidables que quería plasmar y dejarle en su memoria a mi gran amigo Chagora, como un legado en su caminata de la imaginación. Todos los personajes que le mencionaba a Chagora se los fue aprendiendo noche tras noche: el sabía perfectamente e identificaba a cada uno de ellos en tiempo, lugar y espacio; tenía muy buena retentiva.
Las historias narradas, algunas de ellas no eran muy agradables a veces, pero lo más importante para mí, era ver cómo en la esfera de la imaginación, yo lograba que Zaragoza se pusiera de pie y caminara a mi lado. Él así lo sentía y yo me daba cuenta que iba paso a paso libremente por todos aquellos países que visitamos juntos, aquellos lugares como Holanda, Bélgica, Francia, Italia, España, Luxemburgo, Suiza, Hungría, Alemania, Austria, Dinamarca y Czechoslovakia (Hoy República Czech y Slovakia desde el 1 de Enero de 1993). Detalle a detalle visitó conmigo cada país, cada museo, cada restaurante, cada punto de interés que yo había andado; él los recorría junto a mí noche a noche.
Al mismo tiempo, comencé a notar en Zaragoza cada vez más interés en los viajes; comenzó a pedirme que le describiera cómo era cada uno de esos países: su gente, sus costumbres, quería conocer su comida, el idioma de cada uno, su moneda (aun no existía el Euro), así que me puse a narrarle todo lo que mis ojos habían visto, todo los que mi nariz había olido, todo sus sabores y ruidos más profundamente; todos aquellos detalles que fueron despertando su interés en esos remotos lugares. Me di a la tarea de empaparlo con toda esa información, además de agregarle emociones y sucesos extraordinarios; las características de cada uno de los personajes y el rol que desempeñaban en cada una de las fotografías que él veía. Así pues, lo llevé caminando noche tras noche, durante los pocos días que estuve en Villahermosa, antes de irme a Los Estados Unidos.
Noche tras noche, sentado en el mismo sillón, lo transportaba dentro de aquella esfera de la imaginación… Recuerdo claramente que para entonces estaban las Olimpiadas de Sidney 2000 en Australia y por la diferencia de horario, veíamos los juegos en vivo y en directo y comentábamos todas las competencias, los diferentes equipos y países participantes.
Mi cometido había dado resultados: viajaba yo con mi amigo caminando a mi lado, lo propuesto estaba dando frutos; Zaragoza gozaba de ese entretenimiento y alegría aún de su sensible pesar. Una larga noche también dediqué a platicarle mi experiencia en Costa Rica y Caracas en Venezuela, como ven, era mucho material que el que contaba yo a mano para poder mantener su atención y lo que me comenzó a impresionar, era cómo Chagora para entonces, ya conocía a cada uno de los personajes y lugares que yo le había narrado, historias y vivencias; sentía yo que verdaderamente él había recorrido todos esos lugares junto a mí y eso era ya palpable.
Lo que no estaba planeado era que se acercaba la despedida… No tenía yo en mente que pronto emigraría hacia el país del norte… todo fue tan rápido y el tiempo ni lo había sentido, hasta que se lo mencioné una de esas noches ahí frente a él en su recámara. Todavía en diciembre del 2000 fui a su casa el 24 y 31 de diciembre para darle su abrazo navideño y de fin de año, Zaragoza me mostraba unos pantalones y camisas que su hermano le había regalado y me pedía que lo ayudara a combinarlos para lucir bien en la cena en su casa en esas dos fechas tan importantes y en unión familiar.
Ese fin de año Zaragoza estaba sumamente recuperado, sus tristezas habían desaparecido por completo; él era otro totalmente diferente de como lo había visto meses atrás: se veía completo emocionalmente y doña Olga, su mamá, me lo agradecía todos los días al entrar a su casa durante aquel tiempo que le dediqué a mi gran amigo; siempre exclamaba: “lo que yo había logrado”.
Pero vino la terrible despedida… nunca pensé que fuera tan difícil despedirme de él y mucho menos de su madre, a quien recuerdo llorando muy amargamente por mi partida.
Esa mañana, un 10 de enero de 2001, llegué a su casa como había quedado de ir, me senté a su lado en su habitación y le trasmití lo que ya era una realidad para mí: ese día me despedía de Tabasco y de mi familia y de mis amigos… no sabía yo por cuanto tiempo, en ese momento no lo sabía… Zaragoza fue el primero de muchas personas que esa mañana triste me dejaban un amargo trago en la boca; fue muy difícil, tenía mucho miedo, pues Chagora estaba ‘totalmente de pie’: había estado caminando a mi lado durante todo el tiempo que le dediqué en cuerpo y alma durante ese corto período de tiempo.
Esa mañana antes de salir de mi casa, respiré profundamente y me dirigí a su encuentro; no quería dar señas de debilidad alguna, pues todo ese tiempo Zaragoza me demostró una fortaleza incalculable, no quería que se derrumbara lo que juntos habíamos logrado.
También, ahí mismo le prometí que le escribiría una carta semanalmente y si no fuese así, por lo menos una mensual. Pero pude cumplir mi promesa: logré escribirle una carta por semana… entre postales y cartas y folletos que le enviaba constantemente. Le pedí que no se me deprimiera si no le llegaban noticias mías, pues aún también para mí el viaje a EEUU era incierto. En ese entonces, los correos electrónicos -llámense “e-mails”-, no estaban en auge; además que Zaragoza no entendía muy bien su uso y por su discapacidad, no podía acceder fácilmente a los lugares donde ofrecían internet, ya que no estaban adecuados para personas en sillas de ruedas; amén de que la situación económica de México no permitía a muchos tener una computadora en casa (2001).

Zaragoza mostró una resistencia impresionante ante la triste despedida, lo tomé de las manos y le pedí que no se me desanimara, que el creyente de Dios tenía la obligación de ser fuerte, como hasta ese momento me lo había estado demostrando.
Bueno, me incliné sobre de él y le di un abrazo ahí acostado en su cama; me incorporé, lo miré a los ojos, me di la media vuelta y abandoné su habitación… su mamá doña Olga estaba -recuerdo-, sentada en uno de los sillones de la sala ‘echa un mar de llanto’, sollozaba, la tomé de sus manos y la encaminé unos metros lejos dela puerta de la habitación de Zaragoza; allá le pedí que no permitiera que él la viera así. Ahora ella quedaba en mi lugar. -Sí Emilio, pero temo… (sollozaba)…, -No señora, él está bien, lo dejo muy fuerte, más fuerte que nunca, usted debe ayudar a mantenerlo así como está hoy: así de pie y con fuerzas para seguir caminando…
…-Yo por mi parte le escribiré y estaré siempre presente aquí en su hogar con mis noticias, las cartas llegarán desde donde quiera que me encuentre, ya lo verá doña Olga. Ayúdeme a mantener a Zaragoza de pie, fuerte y lleno de ánimo para seguir adelante-.
El dia 12 de enero de 2001, llegaba yo al Distrito de Columbia, Washington la capital de los Estados Unidos. Desde ese primer día, me dirigí a una tienda donde le compré una postal y de inmediato me senté por ahí para escribirle y describirle lo bello de esta ciudad… ahí comenzó mi descripción y narrativa de lo que veía; lo llevé a pasear por todos los monumentos históricos y puntos de interés de este lugar. La Casa Blanca fue el primer punto que le describí, lo imponente que representó para mí ver por primera vez esta pequeña casa pero enorme en simbolismo de lo que representa mundialmente…, después el monumento (obelisco) a Washington, el Lincoln memorial, Jefferson memorial, hasta el cementerio Arlington en Virginia (justo frente al Distrito de Columbia).
Nuevamente lo llevé por medio de mis cartas y postales a la Ciudad de Nueva York y por si fuera poco, lo llevé a esquiar en la nieve a las montañas en Lake Placid, NY (donde tuve que tomar clases de esquí antes de aventarme de la montaña más alta). Cada carta que le escribía a Zaragoza, iba llena de alegría y una que otra tristeza, cosa que no quería que él se diera cuenta, para evitar que se me deprimiera, a veces las cosas salían bien, otras no.
Así pasaron unos meses, pero Chagora no me contestaba ni una sola carta… no me contestó hasta que un día me puse muy triste y en una de mis cartas le escribí molesto que no le iba a escribir más, pues él no contestaba mis escritos… En ese momento me sentí muy desdichado, pues al no recibir respuesta me iba entrando una enorme tristeza, una tristeza que posteriormente comprendería… Un día le llamé a mi mamá para pedirle que fuera a casa de Chago y me informara qué estaba pasando… mi mamá me respondió que Zaragoza había caído en una depresión.
Zaragoza me contestó solamente una carta que me llegó poco después que mi mamá me había dicho eso. Él escribió que ese día su mamá le había llevado una carta mía al hospital donde él estaba recuperándose de una crisis., esa mañana Deisy Patricia Coronel estaba con él y le pidió a ella que se la leyera… lo cual hizo; esa fue la única carta que más tarde recibí, la única carta por parte de Zaragoza, Deisy le había dado ánimos para que me la contestara, y así fue.
Entonces me di a la tarea de no cuestionarlo más, y seguí escribiendo semanalmente, carta tras carta. Posteriormente comencé a enviarle fotografías con su descripción en la parte trasera de cada una de ellas; así Zaragoza comenzó a olvidarse por un momento de su desdicha y tristezas…
De esta forma comenzaron a pasar los meses y volando, así mismo comencé también a recibir malas noticias de su estado de salud. Zaragoza comenzaba a declinar, comenzaba a deteriorarse su salud y su estado de ánimo. Mi mamá me iba informando de lo que estaba sucediendo, así mismo de que había salido adelante con fuerza y fe. En una de mis cartas le pedí que recordara el pacto que meses atrás habíamos hecho poco antes de salir de su habitación el día que me despedí de él y de su mamá.
Así pasaron los días y yo abandoné Washington, DC (habían pasado ya 2 años), para moverme a Miami, FL., desde donde proseguí con mi tarea de descripción de todo lo que veía y le narraba con lujo de detalles cada cosa que vivía: lo llevé a pasear pues a Ocean Drive en South Beach, lo encaminé por las arenas blancas de la playa y lo hice que sintiera las tibias aguas del caribe en el sur de la Florida… Una vez más mi mamá me informaba que Zaragoza había caído en una crisis, pero que esta vez lo habían trasladado hasta Mérida, Yucatán donde lo estaban tratando de unas llagas que mi amigo había tenido en su cuerpo por estar postrado tanto tiempo en la cama. Para mí era muy triste escuchar eso de mi mamá. Pero aun así, seguí escribiendo cartas y una más y otras más… Hasta que una tarde, llegué de mi trabajo y encontré una nota pegada en la puerta de mi apartamento, donde me decían que tenía un sobre en las oficinas de “FedEx”, lo cual me extrañó muchísimo; en ese momento me pregunté: ¿Quién me habrá enviado algo?
No fue sino hasta el siguiente día que pude averiguar la dirección exacta de FedEx para ir a recoger ese sobre. Le pedí entonces a un amigo que me llevara para recogerlo y así lo hizo.
Mi amigo me llevó hasta las puertas de aquel edificio donde entré y fui directamente a una ventanilla y le pregunté a la señorita, mostrándole el recibo que había despegado de mi puerta el día anterior… ella lo tomó y se introdujo hacia adentro de la bodega, regresando con un sobre plano de color amarillo, -me extrañó el tamaño-, le di las gracias y me retiré. Ya en el carro de mi amigo, abrí el sobre y saqué una sola hoja en blanco que a la mitad decía simplemente a forma de telegrama: “Emilio De La Cruz” aún más me extrañé… y seguí leyendo, casi en medio de la hoja decía: “Tu amigo y hermano Zaragoza falleció Julio seis 2004″, firmaba su papá, Kalenin Garrido Compan.
Desde entonces comenzó a construirse un fuerte vacío en mi estómago; desde que Zaragoza partió, comencé a extrañarlo muchísimo, él había contestado solamente una de mis cartas durante todo ese tiempo que le había dedicado, ahora él estaba muerto y ya no habría ninguna posibilidad más de contestarme; mi ‘andador’ se había soltado de mi mano, me había dejado sólo con mis problemas, con mis alegrías, con mis narrativas y descripciones, con mis comentarios, mis experiencias y mis cortos viajes; ya no tenía a quién enviarle mis cartas. No saben lo mal que me sentí después de su muerte.
Así pasaron unos días, hasta que decidí enviarle a doña Olga una carta con mis condolencias; en ella aparte le dije que ahora ella sería mi lectora, que yo quería que ella siguiera leyendo mis descripciones de lo que mis ojos verían y así lo hice: la familia Garrido Cárdenas comenzó a leer mis cartas, hasta que un día recibí una carta de su hermana Arminta Lucía, donde me agradecía de tal forma, que me hizo sentir muy bien con sus palabras y, al final de la misma, que transcribo textualmente, decía: “No me despido por que es un hasta luego y deseo tenerlo como un hermanito (si usted me lo permite), con todo respeto se lo pido, gracias, gracias, gracias, gracias por querer a nuestro Chagora, que Dios lo acompañe siempre”.
Pero no cabe duda que cuando nace una amistad y se consolida, es muy difícil acostumbrarse a quedarse sin ella y solo. La persona idónea para recibir un consejo, un comentario, el simple hecho de ser escuchado, ya desde ese momento que supe que él no estaría más aquí, lo comencé a extrañar de una forma muy singular. Mi gran amigo y hermano Zaragoza Garrido Cárdenas (q.e.p.d.)
El valor que yo le doy a la amistad es impresionante y más aún cuando se va consolidando hasta llegar a considerarla una verdadera hermandad muy peculiar. Creo en la amistad y sobre todo cuando es sincera, plena y pura, es ahí donde le doy el valor absoluto para cultivarla y mantenerla viva sea cual sea el caso. Fue así que una de las grandes amistades en mi vida, se me fue, sin haberlo disfrutado más tiempo… fue entonces la última vez que vivo te vi.

Corrección ortográfica por: Alicia Alvarado Ballesteros @Balles20

P. D. Este artículo lo escribí hace 12 años y hoy en el día luctuoso de “Chagora” se lo dedico de todo corazón a el y a su familia.


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